La pandemia se expande en Cisjordania

Escribe Norberto Malaj

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Israel es uno de los países más afectados por la pandemia del Medio Oriente. La anti-cuarentena costó, hasta ahora, casi 700 vidas y precipitó movilizaciones populares pocas veces vistas. El gobierno, sin embargo, acaba de anunciar que “Israel renuncia a la cuarentena” para el arribo de turistas y pasajeros de “20 países” llamados “verdes”, entre los cuales figura Inglaterra, con tasa de contagio catastróficas (Haaretz, 16/8).

En Israel, “el número de casos nuevos diarios solo a veces cae por debajo de 1.600, el número de muertes es de dos dígitos y los hospitales informan salas de coronavirus llenas ... Vastos intereses económicos están tratando de abrir los cielos, y muchas personas dependen de las industrias de la aviación y el turismo para ganarse la vida. Pero las decisiones apresuradas de permitir que las personas se vayan y regresen sin la obligación de someterse a pruebas y de aislarse a sí mismas podrían convertirse en un juego imprudente con fuego” (Amos Harel, íd., 15/8).

Cisjordania se ha transformado en el epicentro con 115 muertes confirmadas y casi 8 mil casos activos (la franja de Gaza ha tenido sólo un muerto confirmado y 81 diagnosticados). Hagar Shezaf y Jack Khoury (íd., 22/7) han denunciado que “la Administración Civil de Israel derribó un edificio en la entrada de Hebrón que los palestinos dicen estaba destinado a servir como centro de pruebas de coronavirus y cuarentena”.

El llamado “zar” (sic) que trata contra el coronavirus, “el profesor Ronni Gamzu, que está manejando la respuesta de Israel, dijo en una entrevista que ´la comunidad árabe, en las últimas dos semanas, después de Eid al-Adha, casi provocó una avalancha de cientos de pacientes´” (íd. 16/8). Ese evento es una fecha religiosa que implicó, dijo, “reuniones, fiestas, celebraciones, complacencia, indiferencia, la idea de que el coronavirus no puede hacerles daño”. No dijo nada del descontrol de celebraciones similares de las colectividades ultra-ortodoxas judías donde la pandemia hizo estragos (en Israel y el resto del mundo).

El sistema de salud de Israel se sostiene, mayoritariamente, por una desproporcionada incidencia de personal árabe-israelí (representa el 20% de la población, pero ocupa más del 40% de la planta de personal de los hospitales). Otro casi 20% lo componen palestinos procedentes de los ´territorios´.

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