Bielorrusia: Merkel, Macron y Putin en el tele-contacto

Escribe Jorge Altamira

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La diplomacia internacional se está moviendo rápido por la crisis pre-revolucionaria abierta en Bielorrusia. La difusión de la huelga general por el interior del país es considerada, en algunos cables de prensa, como “un punto de inflexión” - lo que significa que el presidente Lukashenko se tendrá que ir, o de lo contrario afrontar una represión más intensa, que podría llevarlo a una guerra civil, aunque de tiempo abreviado.

Luego de una cumbre de la Unión Europea, la alemana Merkel, el francés Macron y el presidente de la Comisión Europea, Charles Michel, emitieron un comunicado ´apaciguador´ acerca de la crisis. Tras la fórmula de que Bielorrusia debe arreglar sus asuntos internamente, evita reclamar la renuncia de Lukashenko, como lo hacen los manifestantes y los huelguistas bielorrusos. Una apertura de negociaciones entre las partes, como lo plantea la UE, apunta, en primer lugar, a poner fin a las huelgas. El día previo a la cumbre, estos mismos tres personajes habían tenido una teleconferencia con el ruso Putin, en la que habrían coincidido en buscar un acuerdo tentativo para que se negocien nuevas elecciones; el canciller ruso, Serguei Lavrov, admitió que fueron “poco transparentes”, pero Putin tomó la precaución de enviar los ´boinas verdes´ para proteger al presidente bielorruso, según el diario chovinista alemán, Bild. Lukashenko, en una anticipación al reclamo de una salida electoral, plantea que antes debería dictarse una nueva Constitución. Como no fue más allá en la propuesta, debería interpretarse que pretende ganar tiempo y promover una desmovilización popular, seguida de la introducción de garantías jurídicas para la elite gobernante y sus negocios.

De acuerdo a la prensa financiera internacional, Bielorrusia ofrece un campo propicio a la inversión extranjera, más allá del desmantelamiento de empresas estatales que los capitales juzgan obsoletas, con la consiguiente desocupación masiva que ocasionaría. Produce la quinta parte del potasio mundial y tiene un papel relevante en los derivados del petróleo – en ambos casos atendiendo a una demanda de la agricultura internacional. Lo mismo ocurre con un sector de la metalurgia; asimismo cuenta con un parque tecnología de la información relativamente importante. Este cuadro suscita el interés del capital occidental, pero también el de la industria rusa y de la inversión china. Hay una coincidencia de intereses entre la Unión Europea, de un lado, y China y Rusia, del otro, en privatizar Bielorrusia, donde el estado controla en la actualidad más del 60% del PBI. Rusia, como lo ha hecho en Armenia, atenuaría el escudo geo-político en la frontera oeste, por un ingreso de la oligarquía rusa en la economía de Bielorrusia. Rusia carece de los recursos financieros para seguir subsidiando a Lukashendo, y, de otro lado, un cambio de abordaje podría atenuar los antagonismos con los ex estados soviéticos o vasallos de la URSS que se pasaron a la OTAN. El nudo de los conflictos internacionales en torno a Bielorrusia, tiene varias puntas de ovillo.

Como ya se ha dicho, sin embargo, todo esto supone despidos masivos, en una población cuyo 25% se encuentra por debajo del nivel de pobreza. Lukashenko ha ido más lejos que Bolsonaro y Trump en la cuestión de la pandemia – no ha hecho simplemente nada. La tasa de contagios es, por eso, muy elevada. Bielorrusia necesita una reconstrucción económica y política global – no limitada a escasas alternativas en el mercado mundial. Estas, incluso, lucen en el papel, porque en los hechos la tendencia del comercio internacional es recesiva.

Bielorrusia se distingue de otras crisis políticas anteriores en la región por la intervención de la clase obrera de la gran industria, que no han creado aun un polo organizativo independiente. Las cancillerías y los servicios cabildean y conspiran, más allá de sus rivalidades, para que esto no ocurra. El envío de un contingente aerotransportado de Rusia puede obedecer a una política de presión y ´persuasión´, o el prefacio a un ingreso de tropas.

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