Ciudad: crece la bronca contra el ´regreso a las aulas´

Escribe Gisela Dorado

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Rodríguez Larreta avanza con un plan integral de reapertura de la Ciudad que implica la vuelta a las escuelas en la Fase 3. La docencia de la Ciudad está en alerta luego del anuncio por parte del gobierno porteño de que a partir del 31 de agosto volverán a las escuelas 6.500 alumnos sin conectividad.

La ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, presentó un protocolo -totalmente inconsulto- que apuntala este principio de vuelta a la presencialidad. Allí coloca que directivos y profesores deberán abrir los establecimientos en horario de 10 a 14hs, primero en escuelas técnicas, luego de media y, por último, las primarias. Los turnos no serán sólo para los alumnos relevados sin conectividad, sino para cualquier estudiante que lo solicite, por lo que "Conectate en la escuela" tendría un mayor alcance que el anunciado originalmente. En sintonía con esto, el gobierno acaba de obtener un fallo favorable que lo exime de otorgar computadoras y conectividad en los barrios.

Si bien CABA es uno de los principales escenarios de contagios y muertes en el país, esto parece ser desestimado por el gobierno. Como dice Acuña, "volver a la presencialidad en las escuelas implica que las mujeres puedan volver a trabajar y a hacer sus vidas, y que la Ciudad vuelva a poner en marcha su sistema productivo". El falso planteo de una presunta ´independencia de las mujeres´ apenas disimula su principal objetivo, la ´normalización de la producción´ exigida por las patronales.

El rechazo de la docencia llegó de inmediato y ya hay pronunciamientos públicos de directivos, supervisiones y docentes de varios distritos. Se ha desarrollado una importante asamblea de los facilitadores pedagógicos de Intec, que discutió la organización del rechazo. El disparate de Larreta encubre su imposibilidad de garantizar el acceso a los medios digitales para alumnos y docentes. En 2016 el recorte presupuestario avanzó sobre el Plan Sarmiento, retiró las antenas de conectividad gratuita de los barrios y dejó sin netbook propia al primer ciclo de la primaria.

Los pretendidos “gabinetes tecnológicos” de Acuña son inexistentes. En muchas escuelas no hay aulas de informática y muchas netbooks están bloqueadas o son obsoletas. Por otro lado, el gobierno no contempla a las áreas de inicial, adultos y especial. Mucho menos a los estudiantes terciarios de formación docente que necesitan terminar su carrera.

El gobierno empuja a las familias más vulnerables a salir al transporte público y a las escuelas que no han sido reacondicionadas, exponiéndolas a un virus que circula con mayor fuerza, a la par de que han comenzado a descontar el presentismo a docentes en las licencias por contagio de Covid y avanzan los ceses de suplentes e interinos con actos públicos plagados de irregularidades, y con un número menor de cargos disponibles. Esta también es un arma de presión de la ministra Acuña para impulsar la vuelta a las clases presenciales.

Larreta dijo que el gobierno iría a buscar a cada chico sin conectividad a su casa, pero los que desde el primer día salimos a buscar a nuestros estudiantes fuimos los docentes. Ante la imposibilidad de lo virtual, nos dimos los medios para que cada alumno recibiera sus tareas impresas. La cuarentena representa una sobrecarga laboral para docentes y directivos, adecuando planificaciones, extendiendo los horarios de trabajo, cubriendo horas o cargos sin designación docente, yendo a entregar las canastas de alimentos. Rechazamos las intenciones del gobierno de abrir las escuelas los sábados o de comenzar con clases en febrero para suplir los meses sin presencialidad. La cuarentena no son vacaciones. Docentes y estudiantes cargamos sobre nuestros hombros el sostenimiento de un sistema educativo vaciado por los sucesivos gobiernos.

Estos manotazos se deben al intento del gobierno en garantizarles a las patronales el regreso de las trabajadoras “licenciadas” por tener hijos en edad escolar, una exigencia de todos los sectores del gran capital. Al mismo tiempo, tomó nota del rechazo a la vuelta a las clases en estas condiciones de indefensión sanitaria, e intenta lanzar medidas para disciplinar a un movimiento que se está gestando. Cobra fuerza la deliberación en las escuelas y distritos para avanzar en la formación de comités escolares de seguridad e higiene.

La docencia ya está poniendo en marcha las asambleas distritales, y Ademys ha convocado a una nueva asamblea unificada para el lunes 24. En este escenario, reforzamos que los sindicatos de la ciudad deben convocar a una asamblea de conjunto, con mandatos por escuela que, con la experiencia de la lucha contra la reforma en las nocturnas y la impugnación de los actos públicos que desconocían nuestro estatuto, ponga en jaque este nuevo ataque a las familias trabajadoras.

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