Lockout y provocación patronal en la Línea C

Escribe Emiliano López

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El martes 18 la empresa Metrovías dejo a miles de trabajadores esenciales sin servicio, aduciendo un “paro” inexistente.

Este lockout apuntó a presionar y provocar a los trabajadores del subte y a su organización. Metrovías quiere imponer un nuevo diagrama unilateralmente, aumentando el ritmo de trabajo y solapando turnos, sin prever las consecuencias sanitarias y protocolares que pudiera acarrear, cuando hay más de un centenar de trabajadores contagiados (hay tres compañeros fallecido por Covid). La empresa hizo caso omiso a la dramática situación sanitaria, a la hora de “apurar” las modificaciones, evidenciando un accionar criminal.

Si bien no hubo cambios sobre quiénes pueden viajar en transporte público -reservado a trabajadores esenciales-, al calor de la apertura de la cuarentena, los pasajeros vienen aumentando día a día, convirtiendo cada vez más al subte en un foco de contagios. La empresa y el gobierno hacen la vista gorda. En lugar controlarse el ingreso al subte y restringirlo a los “esenciales”, sale a apretar a los trabajadores que vienen garantizando el servicio durante la pandemia.

Al rechazar la re-diagramación que la patronal quiere imponer, los compañeros de la C no están haciendo otra cosa que defender su salud y su vida, así como las de sus familias, y por eso merecen todo nuestro apoyo.

El diagrama que la patronal pretende imponer en forma unilateral tira por la borda el distanciamiento de los grupos de trabajo que sirven para evitar el aglomeramiento de trabajadores. Las instalaciones precarias (comedor, vestuarios, espacios comunes) no cumplen con las mínimas dimensiones para hacer frente a la situación actual. A este escenario, se agrega la falta de incorporación de personal de limpieza y desinfección con insumos necesarios para aumentar la frecuencia. Metrovías se niega a conformar una mesa con el sindicato para discutir el Covid.

Los trabajadores, en defensa de su salud, se presentaron a trabajar en los mismos horarios y turnos de los últimos meses. La empresa les ha negado tareas en represalia, generando un lockout en regla. Ahora opera el servicio con personal jerárquico no idóneo para su función, exponiendo a los usuarios a posibles riesgos fatales, y ha escalado en la provocación con telegramas de suspensiones y pedidos de desafuero para el delegado del sector.

Debemos defender con uñas y dientes los protocolos, criterios y condiciones laborales para preservar la salud de todos. Saludamos la convicción con la que han resistido las provocaciones y ataques patronales los compañeros de la C y llamamos a dar una respuesta de conjunto. El aislamiento del conflicto a solo el sector de tráfico divide la respuesta a un problema que tenemos todos.

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