Una huelga general en el "oasis del mundo"

Escribe Lucas Noguera (Santa Cruz)

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"El país donde gobiernan las mujeres", así fueron titulando los diarios internacionales la asunción de Sanna Marin como primera ministra en Finlandia, y la coalición de gobierno liderada por mujeres. Sin embargo, se encargan de ocultar una importante crisis política que atravesó el país, y una Huelga General llevó a la renuncia del ahora ex-primer ministro Antti Rinne.

A mediados de noviembre, los trabajadores postales en Finlandia protestaron en las calles contra la empresa Posti, que pretendía trasladar a 700 trabajadores a un "nuevo convenio colectivo", denunciado por el conjunto de los trabajadores y sindicatos por reducir en un 30% los salarios.

Finlandia tiene convenios colectivos que cubren más del 90 por ciento de la fuerza laboral, con obligaciones de salario mínimo y otros complementos salariales que requieran (Valikko, 29/11).

Como Posti no quiso dar el brazo a torcer, se produjo una verdadera ola de 'huelgas postales' y manifestaciones frente al Parlamento de Helsinki. Estas huelgas pegaron un salto cualitativo cuando los sindicatos marítimos comenzaron a negarse a cargar las cartas de los transbordadores de pasajeros; los trabajadores de la aviación se negaron a manejar el correo en los aeropuertos, cancelando 300 vuelos; y los conductores de camiones también se negaron a cambiar turnos hasta que se resolviera la lucha de los trabajadores postales (Heaven32, 24/11). El tráfico terrestre, marítimo y aéreo fue interrumpido en todo el país.

Crisis política

Al no poder desanudar el conflicto, el Partido de Centro -principal aliado de coalición del gobierno- le retiró su apoyó al primer ministro y toda la oposición le exigió la dimisión. Rinne dimitió dos horas antes de afrontar esa moción.

En las elecciones parlamentarias de abril pasado, el Partido Social Demócrata (SDP) -el cual Rinne tenía la Presidencia y Sanna Marin la Vice- había logrado una agónica victoria sobre el partido de ultraderecha Verdaderos Finlandeses, al que se impuso por apenas 7.000 votos (La Silla Rota 09/12). La renuncia de Rinne tuvo el propósito de encauzar la crisis política para que no se transforme en una Francia envuelta en huelgas generales.

Ahora, Marin, "la primera ministra más joven del mundo", vicepresidenta del Partido Social Demócrata que lidera Rinne, tendrá que surfear las aguas turbulentas de la lucha de clases que se ha puesto en movimiento.

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