Balance de la huelga de los trabajadores de los Correos: la lucha continua

Escribe Luta pelo Socialismo

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Después de 36 días de huelga, los trabajadores de los Correos dieron fin al movimiento huelguístico el último lunes 22 de septiembre, luego de sufrir una derrota aplastante en el Tribunal Superior de Trabajo (TST), que siguió al pie de la letra las orientaciones del gobierno de Bolsonaro. De un plumazo, los ministros del TST, que cobran más de 37 mil reales de sueldo (sin contar otros beneficios), eliminaron derechos históricos de los trabajadores de los Correos (gremio con el menor salario entre las empresas públicas) conquistadas durante décadas de luchas, rebajando la remuneración de los empleados en hasta un 40%, además de otras ventajas y beneficios. La organización de los trabajadores (sus 36 sindicatos y la federación nacional- FENTECT-) también fue fuertemente atacada.

La sanción de la negociación colectiva fue la efectivización de la política de rebaja del poder de compra y de las condiciones de trabajo de los trabajadores de la Empresa Brasileña de Correos y telégrafos (ECT) para promover, después del desguace de los correos, su posterior privatización. El gobierno de Bolsonaro logró imponer, en este momento, aquello que venía prometiendo: vaciar la empresa estatal, despellejando a los trabajadores hasta la "última gota" para entregar a los grandes monopolios privados, a precios irrisorios, una empresa altamente lucrativa, lo que significa acabar, inclusive, con su carácter social. Pero, aún más que esto, el gobierno envió el mensaje de lo que les espera a otros sindicatos que, así como a los de los Correos, tendrán absolutamente todas sus conquistas destruidas, pues lo que está en juego es el remate de las empresas estatales brasileñas, el desmantelamiento del Estado y, consecuentemente, la superexplotación de la población y el empobrecimiento cada vez mayor de la clase obrera. Es la necropolítica, o sea, la política de muerte a los trabajadores siendo aplicada a todo vapor. No podemos olvidar que estos ataques violentos están siendo impuestos en medio de una pandemia que ya se cobró la vida de 137 mil personas, mientras que los grandes capitalistas la utilizan para ampliar sus ganancias.

del punto de vista de las garantías del Estado democrático de derecho, el ataque contra los trabajadores de los Correos puso en jaque al propio orden jurídico de nuestro país. Esto porque el desmantelamiento del Acuerdo Colectivo de Trabajo (ACT) de los trabajadores de los correos fue fruto de la ruptura de la vigencia de la veredicto normativo concedido el año pasado por el propio TST a pedido de la empresa (ECT), cuyo plazo se extendería hasta agosto del 2021. O sea, de acuerdo con la decisión del año pasado, los trabajadores de los correos tendrían así su Acuerdo Colectivo de Trabajo garantizado hasta el año que viene. esto significa que no hay más seguridad jurídica en el campo laboral, pues mismo que un sindicato firme un Acuerdo colectivo este podrá ser quebrado, inclusive por medio de un mandato monocrático.

TST: dictamen político

Aunque no haya causado sorpresa entre los trabajadores, la sanción de la Negociación Colectiva, cuando una parte del sindicato en huelga ocupó la capital Brasilia, fue una demostración cabal de que la justicia burguesa actúa contra los intereses de la clase trabajadora y apoya las decisiones políticas del gobierno de Bolsonaro que quiere privatizar los Correos.

Los jueces que votaron contra los trabajadores, especialmente Ives Gandra, un verdugo de las masas, no entraron en ningún debate sobre las cláusulas económicas y el impacto que tendría su eliminación en el bolsillo del trabajador, mucho menos sobre los motivos para su eliminación, visto que, como lo destaco la relatora del proceso, la jueza Katia Arruda, los propios balances económicos de la empresa estatal muestran ganancias sucesivas que con la pandemia crecieron todavía más. O sea, el debate fue centrado en la cuestión política, absolutamente nada técnico.

Desde o golpe institucional que puso fin a un gobierno electo y llevó al poder a representantes de los enemigos de los derechos laborales y de la soberanía nacional, los trabajadores brasileños han tomado conciencia de que la justicia actúa para defender los intereses políticos del sector de la burguesía que quiere controlar la maquina estatal para garantizar el aumento de sus tasas de ganancias. La privatización de los Correos es la meta urgente del gobierno de Bolsonaro en su compromiso de agradar a los inversores y empresarios interesados en las ganancias de la empresa, con garantías de exenciones fiscales y otras prebendas, y fue bajo esta perspectiva que los jueces del TST votaron.

Correos rifados: aislamiento y traición de la burocracia sindical

Los trabajadores de los Correos, sin dudas, realizaron una huelga extremadamente fuerte, la mayor de su historia hasta este momento, que representó el único verdadero gran enfrentamiento del movimiento sindical a este gobierno en los últimos meses. Fueron aguerridos y no rehuyeron a la lucha. Sin embargo, en la actual coyuntura, la única forma de que el movimiento sea victorioso sería con la unidad de los demás sindicatos - una huelga de fuerza y de resistencia nacional. Esto porque los ataques del gobierno no se dirigen apenas contra los trabajadores de los Correos. Se trata de un proyecto político dirigido al aumento de la explotación, de la destrucción del patrimonio del pueblo brasileño y, para que esto sea viable, es preciso eliminar todos los derechos de las clases trabajadoras.

Derrotar la lucha de los trabajadores de los Correos era paso fundamental en el avance de medidas contra a mayoría de la población y fue exactamente por esto que la huelga fue aislada por el gobierno y ocultada a la población por la “prensa oficial”. Bolsonaro sabía que el movimiento huelguista de los Correos iría incendiar otros sindicatos en torno de una lucha colectiva en defensa del servicio público y contra los ataques a la clase trabajadora y trató de cerrar acuerdos con petroleros y bancarios en sus campañas salariales, mismo que eliminen todo más adelante, como ocurrió con los Correos. La traición de la burocracia sindical también fue un factor central en la derrota de los trabajadores de los Correos. Las direcciones de los sindicatos ligados a la FINDECT (una seudo federación, construida por portavoces de la empresa y para sus intereses patronales) actuaron como verdaderos agentes de la empresa, haciendo una huelga " de pijamas", intentando en todo momento terminar con el movimiento huelguístico. Los intentos de boicot ya comenzaron antes mismo del llamamiento a la huelga, que solo salió unificada debido a la insistencia de sectores de la FENTECT y por cuanta de la presión de sus bases que prácticamente obligaron a aquellos sindicatos a ingresar al movimiento.

El día del JULG de Dessidio, el día 21 de septiembre, cuando fue organizado un gran acto nacional en Brasilia, los sindicatos de rio de janeiro y de san Pablo se negaron a enviar caravanas para el acto. Por el contrario, anunciaron que harían asambleas virtuales el mismo día del JULGAMENTO de la , lo que facilitó los fraudes en las votaciones e impidió la amplia participación de los trabajadores facilitando la aprobación del retorno al trabajo sin hacer ninguna discusión nacional de resistencia, dividiendo y debilitando la lucha.

La falta de iniciativa de las direcciones nacionales de las centrales sindicales, que no siguieron el llamado de varios sindicatos de los Correos para una paralización nacional contra las privatizaciones, sobre todo el día 21/09, y en apoyo a la lucha de los trabajadores de los Correos, también muestra que esas direcciones son totalmente apáticas y se mantienen en los marcos de las luchas divididas y priorizando las elecciones municipales burguesas, lo que en la práctica significa respaldar el aislamiento de las luchas sindicales y la masacre de los trabajadores. Discusiones como data-base que, en este momento sirven apenas para dividir a los sindicatos e impedir una unidad real, dejando a los trabajadores aislados y a merced de los jueces del poder judicial, defensores de los intereses patronales, deben ser abandonados inmediatamente. La propuesta del gobierno es atacar a los sindicatos uno a uno, aprovechándose de esa división del movimiento. Ninguna lucha aislada saldrá victoriosa.

La embestida contra las masas es organizada unificadamente por todos los segmentos de la burguesía, a ejemplo de lo que ocurre con los Correos, donde patrón, gobierno, jueces e los medios se unieron para ahogar y derrotar al movimiento. Así también debe ser la respuesta dada por los trabajadores: Un único comando unificando los intereses de los diversos trabajadores; ¡una sola lucha, fortalecida por miles de trabajadores, de los más variados sindicatos, defendiendo los intereses de su clase!

Lecciones que la huelga de los trabajadores de Correo deja a la sociedad

No cabe duda de que los trabajadores postales protagonizaron la huelga más grande de su historia en defensa de sus derechos y contra la privatización de la empresa estatal, que se encuentra entre las principales empresas a ser privatizadas por el gobierno federal. La sentencia dictada por el TST confirma que la rosca política ya estaba anudada mucho antes de que comenzara el propio juicio - la derogación de la vigencia del Acuerdo, en una decisión inédita del Tribunal Supremo Federal (STF), fue una demostración del acuerdo existente para atacar a los ecetistas. El objetivo siempre ha sido reducir las obligaciones laborales de ECT para allanar el camino a la privatización. El resultado ya había sido anunciado públicamente por el gobierno federal.

Es un hecho que perdimos esta batalla, pero quedan las lecciones que los trabajadores postales fueron capaces de darle a toda la sociedad, incluso si la población aún no se ha dado cuenta. La historia demostrará el significado de esta huelga para la clase trabajadora.

La primera gran lección que dieron los ecetistas fue la de romper, en las calles, el silencio que reinaba sobre el gobierno de Bolsonaro. La huelga de correos enfrentó al gobierno en las calles, incluso en medio de una pandemia, para garantizar sus derechos. El miedo a la contaminación por el nuevo coronavirus, que es parte del trabajo diario de los ecetistas, ya que seguían trabajando y con riesgo de contaminarse, quedó chico frente las injusticias sociales y se convirtió en coraje, garra y esperanza. La voz de los trabajadores rompió el silencio y resonó en todos los rincones de Brasil, a pesar del enorme esfuerzo de las instituciones burguesas por tratar de silenciarla.

La segunda lección se refiere a la conciencia de su condición de clase al entender que la huelga era la única alternativa después de que el gobierno se negara a hacer ningún tipo de negociación. Fueron 36 días de lucha, con sanciones y otras ofensivas para asustarlos. Aun así, la resistencia superó las barreras impuestas.

La tercera lección, quizás la más importante, fue el ejemplo que dieron los trabajadores del correo a toda la clase trabajadora brasileña al no temer luchar por sus derechos, por el sustento de sus familias y contra la privatización de la Compañía. Tarea que debe ser común a todos los explotados y oprimidos.

Al enfrentar con las huelgas, y en las calles, al sistema político y judicial, mostraron al pueblo que no solo sus derechos estaban siendo amenazados. No fue solo una huelga contra un patrón, sino una batalla contra un gobierno que es el tapete del imperialismo estadounidense y sigue estrictamente la cartilla de los monopolios internacionales, vigilando todas las empresas estatales rentables en Brasil.

El desmantelamiento del Convenio Colectivo de Trabajo de los ecetistas es una señal de que bajo este gobierno proto-fascista no habrá derechos. Los trabajadores postales han demostrado que hay voluntad de lucha en la clase trabajadora. Los próximos pasos para organizar la lucha obrera es ampliar el debate, poniendo fin a los mecanismos que dividen a los gremios y la presión sobre los líderes de las Centrales sindicales, hacia la unificación de las huelgas.

Estamos viviendo una guerra, en la que la huelga es una batalla. Lo que queda es la fuerza y determinación de los trabajadores guerreros que iniciaron una huelga y se mantienen firmes y luchadores, conscientes de que vendrán nuevas luchas. Sin embargo, en la comprensión de que solo la lucha unitaria de los diferentes gremios la clase obrera puede enfrentar el parasitismo de la gran burguesía, que, en crisis, quiere desollar a los trabajadores para perpetuar sus pequeños intereses.

Esta derrota momentánea fue de toda la sociedad, de organizaciones sociales, partidos de izquierda y sindicatos, porque lo que viene después requerirá una articulación aún mayor para frenar el modelo de exterminio de todo servicio público que propone este gobierno.

Solamente una huelga general por tiempo indeterminado será capaz de impedir las atrocidades que se avecinan contra toda la clase trabajadora.

¡A luchar!

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