Impudicias de un Congreso con Zoom

Escribe Marcelo Ramal

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La escena de grosera intimidad de un diputado oficialista con su esposa sólo ha sido superada en las últimas horas por otro hecho significativo: el carácter sumario con el cual la Cámara de Diputados decidió su suspensión y, luego, la catarata de condenas que terminaron con la renuncia del propio legislador, en la madrugada de este mismo viernes. En declaraciones a los medios, Sergio Massa -presidente de ´la casa´- y Cristian Ritondo, jefe de la oposición, dejaron de lado la grieta para fundamentar la suspensión del diputado Ameri con argumentos idénticos: el ocasional pornógrafo había “ofendido” al cuerpo y a todos los argentinos. El ofensor debía ser extirpado de inmediato, para salvar el nombre del Congreso.

El mensaje es claro: Ameri había tenido la osadía o la torpeza de dejar “la cámara del Zoom prendida”. Pero la política burguesa tiene lugar con la 'cámara apagada' – esa es la norma que ningún representante del pueblo debe olvidar. Sin cámara, y convenientemente muteados, se han votado las reformas laborales y previsionales reaccionarias; las privatizaciones de empresas y de tierras públicas y todos los pactos contra el pueblo. Mal que le pese a Ritondo-Massa, sin embargo, no es la primera vez que ´el Zoom queda prendido´: basta recordar el caso del diputrucho que votó la privatización menemista del gas, en 1991; el escándalo de la Banelco en 2000 y otras fechorías en parlamentos menores, todas ellas, cometidas por los mismos partidos que ayer se “escandalizaron”, o por sus antecesores directos. Ritondo, pasado al republicanismo, se ha olvidado de la amenaza que, en plena sesión, nos dirigió un legislador de su riñón -Quattromano- en la legislatura porteña, y que la justicia de la Ciudad se apresuró a “desestimar”. Finalmente, y si la cuestión de la mujer ocupa un lugar en esta historia, digamos que las denuncias de ataque sexual contra José Alperovich marchan a paso de tortuga, y por hechos perpetrados ¡hace tres años!

En su decisión sumaria, el Congreso ha buscado cortar cualquier hilo que una al episodio de ayer con una historia de atropellos sociales, negociados contra el país y -también- escándalos sexuales. Pero Massa-Ritondo coincidieron también en otro planteo: atacaron al torpe diputado salteño porque su conducta tuvo lugar “en medio de la grave crisis nacional”. Al expurgar a Ameri, no sólo el Congreso –todo el régimen político y social- ha tratado de auto absolverse por su completa impotencia ante la enorme crisis nacional. Con el Zoom prendido o apagado, la fuga de capitales no cesa, la desocupación alcanza al 30% y la pobreza -como se revelará en los próximos días- involucra a la mitad de los argentinos. Mientras tanto, los diputados “escandalizados” sólo votaron, en estos meses, asistencias y rescates a la clase capitalista. Con el Tesoro y el Banco Central quebrados; y con una tentativa impotente de guardar los dólares que restan (pero sólo para pagar la deuda externa) el gran capital asocia el reclamo de una megadevaluación con la necesaria crisis política que debería acompañarla. Es significativo, en este escenario, que Massa-Ritondo invocaran “momentos excepcionales” como argumento para la separación sumaria de Ameri. A través de un episodio grotesco, se ha trazado la ruta de los golpes o autogolpes institucionales que podrían acompañar al desenlace (reaccionario) de la actual bancarrota económica y social.

Es necesario que los trabajadores presten la mayor atención a la crisis en marcha, para que preparemos la lucha por un desenlace propio.

Los mayores “pornógrafos” de la Argentina han sancionado a uno de los suyos. Ello no los exime, ni del pasado, ni de la necesaria respuesta obrera y popular que se abrirá paso frente a la crisis completa de la organización social vigente.

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