Jujuy se pone de pie contra los femicidios

Escribe Julio Quintana

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En el día de ayer, nuevas movilizaciones contra los femicidios y por la aparición de Gabriela Cruz reunieron 10 mil personas en San Salvador de Jujuy y 2 mil personas en la pequeña ciudad de Fraile Pintado. Posteriormente, en la madrugada de este jueves, el cuerpo sin vida de Gabriela apareció en un descampado de Palpalá. Gabriela, una joven palpaleña de 24 años desaparecida hace una semana, sólo fue encontrada cuando su asesino, su ex novio, confesó el crimen y dónde escondió el cuerpo. Con ella ya son 3 femicidios en los últimos 4 días y 11 en lo que va del año. Jujuy encabeza la estadística de femicidios a nivel nacional.

Rebelión

Desde el lunes, cuando se encontró el cuerpo de Iara Rueda, joven de 16 años también oriunda de Palpalá, las mujeres trabajadoras y explotadas de Jujuy se encuentran en un estado de deliberación permanente. En Palpalá, San Pedro, La Quiaca, Maimará, San Salvador, Fraile Pintado, Libertador, y muchas otras ciudades se produjeron movilizaciones multitudinarias contra los femicidios y por la aparición con vida de Gabriela y otras chicas, que felizmente fueron encontradas.

El Estado en el banquillo

Tanto en los casos de jóvenes desaparecidas como en los casos que fueron encontradas asesinadas, los datos para encontrarlas siempre vinieron por parte de la población. En el caso de Gabriela, su ex novio ahora detenido después de su confesión, participaba de los rastrillajes, dando cuenta de que ni la policía ni la justicia llevaron una investigación seria sobre su entorno. Todos estos casos se produjeron bajo un cuadro de aislamiento social en dónde el control policial sobre las calles era mucho más estricto, sin embargo esto no evitó las desapariciones, aceleró las búsquedas, o evitó los asesinatos de estas jóvenes.

El ministro de seguridad de la provincia, Ekel Meyer, ha salido a decir que Rosana Mazala, ultimada por su ex pareja el martes pasado, no hubiera sido asesinada si no hubiera vuelto con su agresor. Semejante canallada solo busca encubrir el fracaso rotundo de todas las “políticas” e “instituciones de género” que ha inventado el gobierno de Morales y que no resuelven un solo reclamo o denuncia de las mujeres. El estado no asegura la exclusión del golpeador, subsidios o trabajo para las mujeres agredidas ni hogares refugio para salvaguardarlas.

Maniobra contra las movilizaciones

El gobernador Morales, que confronta las movilizaciones multitudinarias que hubo en los últimos días tildándolas de ser una mera manipulación política, ahora propone un nuevo organismo estéril a través de un proyecto de ley para crear un “comité interinstitucional de búsqueda” de mujeres y niñas desaparecidas, como si el problema radicara en la falta de coordinación entre las instituciones del Estado y el gabinete que él mismo dirige. Este organismo no estará bajo control de las mujeres movilizadas ni los familiares que reclaman justicia, sino por el mismo funcionario responsable de la actual situación. Además, anunció que recién ahora subsidiará a las víctimas de violencia, subsidio que será manejado a dedo por sus propios punteros como pasa ya con toda la “política de género” gubernamental.

Lo que está claro es que no investigará la negligencia policial, o las denuncias que indican la operación de una o varias redes de trata. Menos aún tomará medida alguna para combatir la pobreza y la miseria social que hunde en la barbarie a las familias trabajadoras y se descarga más brutalmente sobre las mujeres y jóvenes trabajadoras y explotadas.

A Morales solo le interesa acabar con el gran proceso de movilización popular que ha ganado las calles en estos días. A esta maniobra se suma la multisectorial de mujeres, dirigida por feministas del Frente de Todos (PCR y Kirchneristas), que intentaron encuadrar infructuosamente la movilización de San Salvador bajo la consigna de una emergencia estatal en violencia de género, como si las movilizaciones no cuestionaran abiertamente el accionar del Estado.

Profundicemos la organización de las mujeres en lucha

La mayoría de estas movilizaciones fueron autoconvocadas bajo un proceso organizativo por redes sociales que incluyó grupos por barrio y ciudad, en dónde las jóvenes jujeñas toman un rol protagónico, junto con los familiares y amigos de las jóvenes asesinadas. Esta juventud está harta de no saber si va a volver después de salir de sus hogares, de no tener futuro laboral, de no poder tener una educación sexual integral adecuada y quedar condenadas a embarazos no deseados. Es necesario profundizar y coordinar este proceso de organización por justicia para todas las víctimas de femicidios y violencia.

En varias movilizaciones, se comenzó a corear el famoso “que se vayan todos”, lo que refleja un estado latente de rebelión más general en el pueblo trabajador. Es más necesario que nunca poner fin al régimen social y político responsable de la barbarie a la que está sometida la mujer trabajadora y explotada jujeña.

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