Docentes universitarios: la lucha y la coordinación se van abriendo camino

Escribe Diego Toscano

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Con caravanas, protestas virtuales y una importante adhesión de la base docente, el paro nacional docente universitario se hizo sentir en todas las universidades nucleadas en Conadu Histórica y también en la Universidad de Rosario, donde la COAD llamó a parar.

El paro expresó el malestar creciente ante el congelamiento salarial y la precariedad laboral y el rechazo anticipado a la pretensión del gobierno de imponer un aumento de sólo 7% para todo 2020.

En numerosas provincias el paro confluyó con otros sectores en lucha: trabajadores de la salud nucleados en Fesprosa, trabajadores del estado nacional (ATE), los docentes autoconvocados de Tucumán, que encabezan la Coordinadora de Lucha, o los trabajadores estatales que vienen luchando desde hace meses en Chubut.

En medio del paro, el gobierno convocó a paritarias para este miércoles, buscando maniobrar con un sector de la burocracia sindical para hacer avanzar su programa de ajuste. Conadu Histórica tiene convocado un Plenario de Secretarías Generales para este viernes donde deberá evaluar la “oferta” y votar un nuevo paro de 48 horas para la semana que viene.

La lucha docente universitaria se viene abriendo paso en un cuadro de fuerte crisis del frente oficialista, integrado por la patronal y todas las direcciones sindicales universitarias. El fracaso total de la orientación educativa de Trotta y compañía ha abierto grietas profundas. El reciente anuncio de baja de retenciones para el capital agrario y minero va a profundizar esa crisis y plantea, más que antes, la necesidad de integrar planteos políticos de fondo a los reclamos gremiales más elementales.

Pero la conducción de Conadu Histórica se limita al planteo del impuesto a las grandes fortunas para que los sectores populares “no paguen la crisis”. El planteo no solo es una farsa, sino que busca desviar las luchas que están comenzando a emerger en todos lados hacia el pantano del congreso.

En el cuadro del agravamiento de la crisis y de la profundización del plan de lucha, es necesario que la docencia universitaria comience una deliberación política de fondo sobre las alternativas en curso.

Para conquistar el 40% de aumento, defender el valor adquisitivo del salario, terminar con la precarización laboral, arrancar los enormes recursos económicos necesarios para sostener el sistema educativo y de salud en medio de una pandemia que no cesa, se necesita mucho más que un proyecto “impositivo”. Es necesaria una profunda reorganización social bajo un gobierno de trabajadores.

En esa perspectiva trabajamos los docentes de la Agrupación Naranja (Tendencia).

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