Jorge Altamira: “El asesinato de Mariano fue un crimen político contra la clase obrera”

Escribe Joaquín Antúnez

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A pocas horas de conmemorarse el décimo aniversario del asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra, entrevistamos a Jorge Altamira sobre las conclusiones de la lucha por justicia y la vigencia que conserva en la etapa política actual.

¿Qué debe reivindicar un partido obrero de un militante como Mariano Ferreyra? ¿Cuál es el significado político a 10 años de su asesinato?

Indudablemente, nosotros, compañeros de Mariano Ferreyra, lo reivindicamos como un gran luchador. Él no solo está presente en la lucha ferroviaria, sino que es parte de numerosas luchas previas. Es decir, él es representativo de una generación luchadora y como es un compañero muy joven es representativo de un futuro. La simiente de un futuro.

Ahora, nosotros queremos que el pueblo, a los 10 años del asesinato de Mariano, también desarrolle una comprensión política más general. Que la figura de Mariano no se convierta en algo abstracto, es decir, como una persona que luchó, que luchó por la clase obrera, que luchó por reivindicaciones.

El asesinato de Mariano Ferreyra se produce bajo el gobierno kirchnerista, es decir, bajo un gobierno que formalmente decía representar a los trabajadores; ahora gobierna de nuevo con variantes. Un gobierno que decía representar a los trabajadores, al extremo que Cristina Kirchner, cinco días antes del asesinato de Mariano, en la cancha de River, cuando Moyano dice que la Argentina tiene que ser gobernada por un trabajador, Cristina le responde “yo soy una trabajadora”.

Este gobierno, sin embargo, va a presidir políticamente el asesinato de Mariano Ferreyra, inclusive al extremo de que muchos kirchneristas atribuyen a la muerte violenta de Mariano Ferreyra la posterior muerte de (Néstor) Kirchner. En el sentido que una persona con problemas cardiacos habría sido golpeada emocionalmente, golpeado políticamente.

Esto golpeó tanto al kirchnerismo que algunos personajes no tuvieron más remedio -mirá lo que te voy a decir- que caer en la infamia, como diciendo “prefiero decir una la infamia, pero sacarme de encima esta acusación”. José Pablo Feinmann se preguntó qué tenía que hacer Mariano en una lucha ferroviaria, sabiendo nosotros y sabiendo Mariano, quién era el secretario general de la Unión Ferroviaria. Es decir, que Mariano fue a buscar su propia muerte. Esto, que es una infamia, y Feinmann lo sabe, es el último recurso que encuentra un intelectual como él, para desligarse de una responsabilidad.

El kirchnerismo, luego, frente a este problema, lo que hizo fue colocar toda una serie de recursos en el juicio a Pedraza. Porque si encima de que la burocracia sindical del kirchnerismo era responsable del asesinato de un luchador, además bloqueaban el enjuiciamiento, era una crisis política.

Entonces ocurrió algo impresionante: la burocracia sindical dejó que marche el juicio a Pedraza, esto nunca había ocurrido antes. La burocracia dejó que marche el juicio y que pague o ver lo que sucede, pero no lo podía salir a salvar de la cárcel, consciente que se incineraban todos ellos. Es decir, que es un momento en el que la burocracia sindical toma conciencia que está desnuda frente a los trabajadores. Esto fue la importancia fundamental de este proceso, que ocurre en un periodo de grandes luchas obreras, la de los ferroviarios una de ellas, y grandes luchas contra la precarización laboral. Me refiero a luchas en la zona norte del Gran Buenos Aires, en Córdoba, en el cordón industrial de Santa Fe -en los alrededores de Rosario- y donde el elemento dinámico de esas luchas eran sectores clasistas.

Entonces, lo que Mariano Ferreyra me pediría a mí, si pudiéramos dialogar, es: “Jorge contales que significa políticamente lo que me han hecho y no hables tanto de mí, porque yo hice lo que era mi vocación, lo que yo sentí que tenía que hacer en la vida. Pero explícales políticamente, porque dentro de 10 años se van a acordar de mi, pero no se van a acordar políticamente de lo que ese hecho expuso”.

Inmediatamente nosotros desde Prensa Obrera pusimos “un crimen político contra la clase obrera”. No un crimen político contra el Partido Obrero; también fue un crimen contra el Partido Obrero, naturalmente. Fue un crimen contra la familia de Mariano, contra los amigos de Mariano y fue un crimen contra Mariano. Pero fue un crimen político.

¿Por qué político? No porque hubiera dado la orden Cristina, como algunos dicen que dio la orden para matar a Nisman. Sino que el entorno político que ella gobernaba, las empresas ferroviarias de los cuadernos de Centeno, la Secretaría de Transporte y la burocracia sindical, sus bases de gobierno, son criminales. Este es el sector nacionalista de la burguesía, poniéndolo entre comillas, lo que algunos progresistas dicen “es lo mejor que tenemos”.

Con esa comprensión nosotros ligamos la lucha por la condena de Pedraza, que tenía que ser una condena política a la burocracia sindical y al Estado. Este es el significado, y esto es lo que Mariano como miembro de nuestro partido reclama. Mariano tenía en la cabeza cosas muy claras y esta no se le escapaba en absoluto.

En este crimen estuvo vinculado Aníbal Fernández, que ahora parece que lo quieren nombrar de nuevo para algo y que fue candidato a Gobernador.

Ahora bien, muchas veces la izquierda lanza caracterizaciones redondas que parecen la realidad misma y luego eso no se verifica en la realidad. En cambio, cuando nosotros dijimos que era un crimen político contra la clase obrera, un poco más de 24 horas después, había 50 mil personas en Plaza de Mayo. No puede ser que hayan venido por el Partido Obrero, porque el Partido Obrero no moviliza todavía 50 mil personas en Plaza de Mayo, ahora en el décimo aniversario tampoco. Es decir, que la clase obrera expresó lo que nosotros caracterizamos. O, mejor dicho, que nosotros caracterizamos algo que estaba ocurriendo en la clase obrera. Porque no solo fueron 50 mil personas a Plaza de Mayo, y más adelante a otros festivales -como cuando vino Calle 13- y otras movilizaciones muy importantes, como cuando Nilda Garré quiso volver al guión de que todo era un armado del PO, responsabilizándonos de disturbios armados por la burocracia en la estación Constitución.

No solo fueron 50 mil ese día: SUTEBA paró, decretó 24 horas de paro. ¿Qué movió a SUTEBA a parar? Que todavía estaba a flor de piel el asesinato de Carlos Fuentealba, y estaba todavía en una lucha por el castigo.

Cuando condenaron a Pedraza -esto creo que nunca lo hice público, lo voy a hacer por primera vez- me llamó Baradel. Uno dice, bueno es normal, Baradel te habrá dicho “che que bien”. No, no, me dijo que estaba impactado que nosotros hubiéramos conseguido lo que él no consiguió con Fuentealba. Y yo le dije que la razón es que tenemos distintas orientaciones políticas frente al gobierno. Que nosotros fuimos a combatir al gobierno, lo pusimos entre la espada y la pared.

Cuando invitó a la familia (de Mariano) a la Casa Rosada, Cristina Kirchner, se la pasó atacándonos a nosotros, es decir, vivía acosada por nuestra presión. Que no era la presión, digamos, circunscripta del Partido Obrero, sino que el Partido Obrero canalizaba una presión. Por ejemplo, en las mesas que colocábamos en las calles, la gente se acercaba por el tema de Mariano durante mucho tiempo. Por lo tanto, éramos el canal de esa presión política fundada en esta caracterización. No en un autobombo, y en este caso, en un autobombo medio negativo, porque nadie puede hacer autobombo con la muerte de un compañero.

La muerte de un compañero exige más que nunca una explicación, porque si no damos una explicación, nadie sabe porqué murió. Y lo peor de una muerte es que nadie sepa porqué murió. Entonces esto es lo que significa. El hecho de que vos me entrevistes y me des la oportunidad de desarrollar todo esto es importante, porque me gustaría que sean difundidos, lo más ampliamente posible, estos conceptos, porque gran parte de nuestro futuro revolucionario está en esta claridad. Porque está claridad significa que la clase obrera es la gran protagonista y ella es la gran protagonista porque hacia ella se dirigen los ataques del capital, hacia ellas se dirigen las injusticias del sistema. Sólo entrelazando todo en el seno de la clase obrera es que hay una perspectiva emancipadora.

Así que, ahí vamos a estar el 20 en la estación Avellaneda, y como es el décimo aniversario y pensamos esto que yo acabo de exponer, hemos invitado a todas las organizaciones que luchan a que estén junto a nosotros. Sería políticamente criminal que recordemos a Mariano Ferreyra solos. Vinieron 50 mil personas el 21 de octubre (de 2010), los que de alguna manera representan ese mundo de lucha, que estuvieron en aquella ocasión, tienen que estar ahora y tiene que ser así por el carácter que está asumiendo la lucha de Guernica.

La lucha de Guernica por su expresión, tenacidad, por lo que encierra como gran conflicto y gran lucha por la vida es el equivalente a la lucha de los tercerizados ferroviarios que culminó con la muerte de nuestro compañero, el 20 de octubre de 2010.

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