Guernica deja planteada una gigantesca lucha por la vivienda

Escribe Jacyn

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El desalojo de Guernica ha sido la respuesta del gobierno FF a la iniciativa de mayor envergadura que emprendieron los trabajadores frente al problema de la pandemia. Pero no la única. Se inscribe en el recorrido que vienen trazando la resistencia a los despidos o suspensiones con descuentos; la lucha por protocolos obreros en los lugares de trabajo; la resistencia de los docentes a la ´reapertura´ de las escuelas; la lucha por paritarias y por la recuperación del salario en numerosos gremios.

La respuesta oficial no sólo se caracterizó por los palazos, las balas de goma y los gases lacrímógenos o el incendio de las precarias casillas y las pocas pertenencias de los ocupantes, a cargo del ejército de 4000 policías comandado por Sergio Berni. La acción policial fue acompañada por otra acción represiva – una campaña macartista contra las organizaciones que apoyaron la ocupación durante todo este tiempo.El peronismo volvió a mostrar toda su hilacha represiva y regimentadora, allí donde los trabajadores emprenden una acción independiente por sus aspiraciones más elementales.

En el camino quedaron todas las ´negociaciones´ encabezadas por el Andrés “el Cuervo” Larroque con los delegados de los ocupantes. No corresponde hablar ni siquiera de promesas incumplidas. Los “ofrecimientos” de Larroque y sus funcionarios se revelaron sencillamente como un completo engaño. Ni un solo vecino recibió los supuestos $50 mil por única vez, ni mucho menos los $300 mil que los diarios de la burguesía ´denunciaron´ en sus tapas durante las últimas 48 horas. Incluso aquellos vecinos que intentaron negociar su salida, se vieron desahuciados. Nunca existieron los galpones y lotes donde supuestamente serían ubicados hasta ser relocalizados. El “censo” resultó una puesta en escena. Para completar la farsa, pocas horas antes del desalojo de la toma, Kicillof ´arremetió´ contra los countries que se multiplican en la provincia, sólo para ocultar que preparaban la irrupción feroz de la policía sobre Guernica.

La tierra y la vivienda se encuentra entre los principales reclamos de la agenda popular. La pandemia colocó con urgencia la necesidad de un techo propio entre las familias trabajadoras, las cuales se ven obligadas a convivir varias generaciones pequeños lotes y barrios precarios. Todo el alcance de la crisis humanitaria que encierra la contradicción entre el coronavirus y la organización social presente se refleja en la crisis habitacional. Esto explica la multiplicación de ocupaciones de los últimos meses. La determinación de salir a ocupar tierras vacantes -las de Guernica, por caso, se encuentran descampadas desde hace décadas- es el recurso desesperado de una clase obrera que ve hundirse sus condiciones de vida y no halla ninguna otra perspectiva de salida en el marco de la organización social vigente.

A los reproches de la derecha, los ´nac&pop´ respondieron, podríamos decir, que “para resguardo de la propiedad privada estamos nosotros”. En definitiva, el gobierno consumó hoy dos desalojos. En Guernica, encontró una resistencia encarnizada de los ocupantes, quienes por más de dos horas mantuvieron a raya a un ejército de policías. Se produjeron cortes de calles y movilizaciones en todo el país, que continuarán replicándose en las próximas horas, incluida una movilización a Plaza de Mayo. A algunos cientos de kilómetros de allí, en la provincia de Entre Ríos, se consumó otro desalojo, el de las organizaciones kirchneristas encabezadas por Juan Grabois que sustentaban el proyecto ´agroecológico´ de una hija de la oligarquía, Dolores Etchevehere. Al final, esta resultó la única detenida por resistir el embate. Grabois y compañía se retiraron apenas conocida la orden judicial. El titular de la Sociedad Rural y sus acólitos -entre ellos, Patricia Bullrich- celebraron con fuegos artificiales y faenaron un cordero. En Guernica, los desalojados se instalaron frente a la municipalidad de Presidente Perón sin que les quedara ni siquiera una frazada para resguardarse.

El trato dispensado contra los trabajadores sin techo, agobiados por el hacinamiento, los alquileres y la completa falta de perspectiva para acceder a una vivienda propia, contrasta con la conducta oficial hacia los capitalistas y banqueros, que han hecho toda clase de enjuagues financieros con los subsidios estatales y hoy conspiran para perpetrar una devaluación y lucrar con la bancarrota nacional.

La ocupación de Guernica deja planteada una deliberación y una lucha por la cuestión del techo y del suelo, que debemos llevar al conjunto de las barriadas.

La clase obrera no debe olvidar esta arremetida.

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