Bahía Blanca: Don Bosco, por el derecho a la tierra y la vivienda

Escribe Emiliano Fabris

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Se trata de 300 familias las que llevan casi dos meses de lucha por el derecho a un techo propio en la zona cercana a Tierras Argentinas, bautizado “Nueva Argentina”, en un predio de tierras fiscales que se encuentran completamente ociosas. Como en Guernica, y en tantos puntos de la provincia y el país, la ocupación de tierras se convierte en el último recurso para poder obtener la vivienda propia y, a su vez, sobrellevar en condiciones sanitarias acordes la pandemia.

De hecho, algunas familias ya se encuentran viviendo allí. Se ha establecido una organización con coordinadores por manzana y un censo organizado por las propias familias. En la toma funciona un merendero durante varios días de la semana que se sostiene con donaciones de las diferentes organizaciones solidarias con la toma. Los vecinos han sufrido aprietes y detenciones de la policía bonaerense, ante lo cual han realizado cortes de calles y movilizaciones hacia el Municipio.

El mismo día que desalojaron brutalmente a los vecinos en Guernica, miembros de la Policía Federal acudieron a la toma a realizar un “censo” que fue interpretado como una posibilidad concreta de desalojo de los vecinos quienes decidieron intensificar la guardia esa noche. Al día siguiente, vecinos de la toma participaron de la movilización por los 6 meses de la desaparición y muerte de Facundo Castro y tomaron la palabra durante el acto que convocaron los sindicatos de SUTEBA, ADUNS y la izquierda.

La primera respuesta del Intendente Héctor Gay (Juntos por el Cambio) ante la toma fue la amenaza de retirar la asistencia social a todas las familias de la toma. Recientemente el secretario de Seguridad Emiliano Álvarez Porte afirmó en referencia a la toma que "desde el gobierno provincial y nacional están financiando a estos delincuentes". El desalojo en Guernica revelaría luego que el gobierno de Kicillof, para satisfacción de este funcionario antiobrero, siquiera otorgó el subsidio de $50.000 a los vecinos de Guernica, aunque si los consideró como “delincuentes” y por eso los desalojó con la policía y topadoras. Kicillof estuvo en Bahía Blanca ese día, afirmando que “el desalojo en Guernica se hizo con todos los cuidados posibles” y sin decir una sola palabra sobre la crisis de vivienda en nuestra ciudad. La criminalización y represión es la única respuesta que el Estado a través de sus diferentes gobiernos ofrece ante la enorme crisis habitacional.

Esta toma no ha sido la única en la ciudad en el último tiempo. En 2019, 400 familias ocuparon tierras en el Barrio Spurr. En Bahía Blanca se estima que el déficit habitacional supera las 13000 viviendas y un cuarto de la población tiene que alquilar. Quienes quieren convertir y esconder la enorme crisis habitacional se olvidan que las barriadas bahienses “nuevas”, sobre la periferia de la ciudad, se han asentado en la mayoría de los casos a partir de tomas de terrenos: Villa Miramar y 9 de Noviembre en los años 70, Villa Nocito, Villa Delfina y Loma Paraguaya en los 80 y en los 90 se constituyeron las barriadas en Bordeau, Villa Caracol, Talleres. Todos ellos y un total de 24 en la ciudad están hace años a la espera de obras de urbanización urgentes y tienen continuos problemas con la provisión de agua y con las calles anegadas.

¿Defensa del techo propio y la salud o la especulación inmobiliaria?

Los vecinos de la toma de Don Bosco han recuperado tierras abandonados, convertidas en un reservorio de basura, limpiándolas y loteándolas. Allí el Estado bien podría implementar un plan de vivienda y urbanización bajo control de los vecinos que además opere como fuente de trabajo y así con todo el suelo urbano que sea un baldío abandonado o se encuentre ocioso y que solo se preservan de esa forma con fines de especulación inmobiliaria.

Es tarea de todas las organizaciones obreras y populares acompañar y rodear de solidaridad esta lucha, que después del desalojo brutal en Guernica, se encuentra en un momento clave. Por la satisfacción de los reclamos de vivienda propia de todas las familias de la toma de Don Bosco. Ninguna criminalización, desalojo ni retiro de la asistencia social. Por la entrega por parte del Municipio de baños químicos, materiales sanitarios y de construcción con créditos a tasa cero para los vecinos. Por un censo integral de todas las necesidades habitacionales de la ciudad. Por un plan de vivienda popular y urbanización, bajo control de los trabajadores. ¡Viva la lucha por la vivienda y la vida!

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