Qué significa un 3.8 por ciento de inflación

Escribe Jorge Altamira

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El índice de inflación de octubre no es solo el reflejo del mazaso confiscatorio que sufren en masa los trabajadores, es también un duro golpe político al gobierno. La suba del dólar negro y el paralelo de la Bolsa, lo llevó a rematar los bonos en dólares que guardaban el Banco Central y Anses, pero no le preocupó de la misma manera la suba de precios de alimentación y vestimenta. Hizo bajar el dólar para poder dolarizar una deuda de 63 mil millones de pesos, en manos de los fondos Pimco y Templeton, pero hizo la vista gorda al robo económico de millones de trabajadores y de desocupados.

El golpe político es doblemente mayor porque tiene lugar en una economía en que cae la demanda, tanto para inversión como para consumo. O sea que los Fernández han logrado quebrar la ley de la gravedad en el campo económico, que dice que en esas circunstancias los precios debieran bajar en lugar de subir. Las patronales, sin embargo, no tuvieron problema para convertir a la tierra en plana, porque se valieron de la pandemia para bajar la producción y la oferta en niveles superiores al hasta ahora imbatible 2002. Los ATP para las empresas no financiaron el capital de trabajo de las patronales sino la fuga al dólar. Una recesión es capaz de convivir con la inflación, cuando el retroceso de la circulación económica es acompañado por emisión de moneda al servicio de la especulación financiera. El ministro Guzmán ha reaccionado ante la noticia de algo que ocurrió el mes pasado con una suba de la tasa de interés, para que los especuladores no pierdan con la inflación – mientras anunciaba un desfalco adicional al régimen jubilatorio de Argentina. Dime a quién sirves y te diré a quién representas. Guzmán aprendió en Columbia a crear inflación con salarios en baja, arruinando la tesis ´neo-liberal´ que anuncia suba de inflación cuando aumentan los sueldos. Guzmán, a las escondidas, celebra estos resultados inflacionarios, porque aumentan la recaudación por IVA – el único impuesto que los enemigos de los impuestos no quieren eliminar.

El gobierno, aun así, debe haber recibido la noticia como un ´uppercut´ a la mandíbula – dicho esto en el aniversario de la victoria de Monzón contra Benvenutti. Porque al mismo tiempo recomenzó el ascenso del dólar bursátil y el negro. O sea que “la casa está (en completo) desorden”, justo cuando una delegación del FMI recorre a oficialistas y opositores, y presta oídos a las grandes cámaras patronales. Le deja servido al FMI el planteo del ´ajuste´. La burguesía quiere un tipo de cambio único – llevar el comercial al nivel del dólar ahorro, que está arriba de 140 pesos, no por culpa de los buitres sino por decisión del gobierno popular. Como quiera que no controla el dólar, pero tampoco el vaciamiento del Banco Central, Guzmán le pidió a AF la cabeza del presidente del banco, con el apoyo de su copilota de gobierno. Él, por su lado, reafirmó la intención del gobierno de aumentar los subsidios al gas de pozo y al petróleo, y a aumentar las tarifas de servicios en 2001 – como lo acaba de poner en el Presupuesto. Las malas lenguas dicen que el principal beneficiario será Tecpetrol, la petrolera de Techint.

Como todos los malandrajes, el gobierno quiere cerrar el infortunio con una farsa – hacer aprobar la ´ley de la riqueza´, que grava a doscientos individuos por lo que cuesta unas jornadas de farra, y ya ha dicho que el grueso de lo que recaude va para YPF, que no queda en Guernica. YPF es una compañía internacional que cotiza a precio ruin en Nueva York, y el trío de AF-CFK-Sergio Massa prometió hacerla subir. El gobierno demoró el proyecto cuando la curva de contagios y fallecimientos subía, y lo quiere aprobar cuando acaba de archivar el Ingreso Familiar de Emergencia. Ha evitado que el proyecto de Heller sirva de alguna migaja al pueblo.

Entretanto, en quince días las capitales del país se adornarán con árboles navideños. Para entonces, los capitalistas prometen que se podrá comprar el pan dulce en tres cuotas sin interés. Los trabajadores no son indiferentes a lo que ocurre, toman nota de todo. Pasarán la factura, al contado.

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