Frigorífico Bermejo: el kirchnerismo entrega a los trabajadores

Escribe Gabriela Jorge

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Hace una semana, luego de 10 días, los trabajadores de Frigorífico Bermejo levantaron el acampe y paro en la planta de Pichanal – Orán.

La lucha de los trabajadores de la carne comenzó a posterior de que se constataran cuatro despidos de hecho en la planta, aunque nunca notificados. La patronal, a fuerza de su guardia de seguridad, impidió el regreso de cuatro trabajadores a sus puestos de trabajo luego de que cumplieran su aislamiento y no garantizó el pago de sus salarios en nombre de la “licencia” por COVID. Nuevamente, Jorge Brito, dueño de la empresa y del Banco Macro, viola todo convenio y derecho laboral.

Frente a esto es que 90 de 350 trabajadores resolvieron en asamblea acompañar el acampe en las puertas de la planta que ya habían iniciado algunos de los trabajadores y declarar el paro por tiempo indeterminado. El acampe derrotó el intento de represión por parte de la policía y rápidamente recibió la solidaridad de trabajadores en lucha, como los mineros de Mansfield, autoconvocados docentes, trabajadores de la salud, trabajadores desocupados, que entendían que la pulseada era contra los despidos, contra el trabajo esclavo y contra una de las patronales más grandes y negreras de la provincia.

Esta misma conciencia recorrió al Ministerio de Trabajo de la provincia, pero, a la inversa, para preservar a la patronal bajo el argumento de que el conflicto no comportaba una “demanda colectiva”, sino causas de despidos individuales. Solo ante la lucha y la denuncia de los trabajadores abrió una conciliación, pero sin retrotraer ningún despido ni intimar y/o sancionar a la patronal por el no pago de los salarios adeudados y la violación de cualquier norma sanitaria ante la pandemia. Más tarde -y en la misma línea- hacía su debut como delegado del Ministerio de Trabajo de la Nación, el burócrata de la CGT, Jorge Guaymás, quien junto a Hernán Mascietti, abogado kirchnerista -directamente designado por los diputados oranenses Mizzau y Coqui Juárez- desembarcaron en el acampe de Pichanal.

¿Pero para quién actúan Mascietti, Guaymás y el kirchnerismo? Para respondernos, no hace falta ver más que los propios hechos. Su primera intervención arrancó con la típica frase: “si no levanta el paro, la patronal no va a sentarse a negociar”, reproduciendo a la patronal que denunciaba el piquete de “malicioso” porque “90 trabajadores le hacían bajar la producción”. Siguieron con el argumento de que los trabajadores no contaban con respaldo gremial para concluir en que estamos frente a un conflicto que se tiene que resolver con los cuatro despedidos a puertas cerradas. Maniobras y extorsiones para erosionar el paro y quebrar la solidaridad entre trabajadores propios y ajenos ante los despidos y la violación flagrante de convenios.

Al día siguiente del levantamiento de la lucha no hubo conciliación, pero sí 8 telegramas de despidos. La receta de Mascietti y Guaymás de agachar la cabeza ante la patronal, dio vía libre a Brito, patronal de Bermejo, para una avanzada contra los trabajadores. En la vía judicial, tampoco pelean la reinstalación de los trabajadores despedidos, muchos de ellos delegados y activistas, sino que le paguen doble indemnización: ¡negociaron los despidos, a espaldas de los trabajadores y su asamblea!

Ahora, recién ahora, denuncia que la patronal quiere “disciplinar” a los trabajadores “por eso sumaron a otros cuatro para que los demás abandonen el paro y vuelvan a sus tareas”. La patronal del frigorífico tomó nota del terreno orégano abierto por Mascietti y Guaymás. Por eso, no solo oficializó los despidos de 4 compañeros, sino que despidió a otros cuatro más que encabezaron la lucha y descuenta los días de huelga, ante la imperturbabilidad de la burocracia y el ministerio.

Es necesario un balance a fondo del papel que han jugado cada uno de los actores en esta lucha: los actores del Estado y la patronal, por un lado, los trabajadores, por el otro. La asamblea y la extensión del conflicto adentro y fuera de la fábrica son dos puntos centrales que nos coloca a los trabajadores con más fuerza para derrotar a la patronal, al Estado y sus agentes. Reconstruyamos la deliberación y la organización desde abajo hacia arriba de los trabajadores del frigorífico para arrancar la reincorporación de los despedidos y el cumplimiento de todas las medidas laborales y sanitarias, votadas por comisión de trabajadores por sector y bajo su control. La lucha contra los despidos y por los reclamos obreros plantea la inmediata sanción a la patronal, hasta tanto no garantice condiciones dignas de trabajo hacia el interior de la planta que garanticen la vida y la salud de cada uno de los compañeros.

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