Chile: renuncia de Rozas, otro lastre por la borda

Escribe Luciano Newen

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La salida del jefe de Carabineros -Mario Rozas Córdova- después de casi 700 días en el cargo, se da en medio de una profunda crisis política del gobierno y del conjunto del régimen pinochetista. Tras conocerse que -luego de un operativo que está siendo investigado- en Talcahuano, dos menores (de 14 y 16 años) internados en un centro del Sename habían sido baleados por Carabineros, Rozas presentó su renuncia. De forma imprevista e inédita, Piñera suspendió su asistencia a la ceremonia de ascenso de los generales en su institución favorita para reunirse con sus ministros lo que, desde luego, descolocó al conjunto de la institución.

Rozas arribó a la jefatura en un momento de alta convulsión social tras la polémica salida de Hermes Soto -quien se negó a dejar la institución- a raíz de los fuertes cuestionamientos surgidos contra la policía por el asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca. Sin embargo, las últimas declaraciones de Piñera elogiando al exgeneral director por la labor que ha cumplido durante “tiempos de extrema violencia”, y el hecho de referirse a los niños baleados como “accidentados”, han causado un amplio rechazo popular porque nuevamente han escondido y legitimado la represión, ensanchando el camino de la impunidad que transita el gobierno. Cortes de ruta y protestas en las afueras de comisarías y centros del Sename se desarrollaron a lo largo de todo el país, y con mucha fuerza en Talcahuano.

Luego de la renuncia de Rozas, Piñera señaló que, en su reemplazo, asumirá el general Ricardo Yáñez, quien hasta ahora se desempeñaba como Director Nacional de Orden y Seguridad, y quien es acusado de desviación de recursos de la institución, además de ser el responsable de los operativos ultrarrepresivos en Plaza Dignidad -cuyo último suceso fue el lanzamiento de un joven al río Mapocho. Ocultando esto, Piñera aseguró que la labor de Carabineros debe ser reconocida y apreciada por todo el país ya que ellos, junto a la PDI “son la primera línea que permite proteger la seguridad, las vidas, los bienes y la libertad de todos los chilenos, pero también son la primera línea que permite que en Chile se respete la ley el Estado de Derecho”.

Por su parte, el centroizquierdismo celebra la renuncia de Rozas como un gran triunfo. No señala que el régimen busca pertrecharse, y en lugar de eso deja abierta la puerta para nuevos compromisos. Pareciera, por otra parte, que Carabineros no tuviera una historia de violación de los derechos humanos, mutilaciones, abusos, asesinatos, torturas y atropellos, sino también, autora de robos, corrupción, tráfico de drogas y cohecho; reflejo de una institución podrida en un régimen social decadente. El desarrollo de las aspiraciones y reinvindicaciones de la rebelión de Octubre, que la burguesía y el centroizquierda quieren enterrar por medio del proceso constituyente, debe valerse de toda esta crisis para mostrar que el régimen no se mantiene en pie por si mismo sino por el auxilio de la oposición burguesa y pequeño burguesa. Un programa democrático es el que plantea el desmantelamiento de las redes de tráfico de niños y el juicio y castigo a los implicados; por el cierre de estos centros de cárcel y tortura de niños y la restitución de los niños a sus familias. Para los niños que no tengan a sus familias o éstas se encuentren impedidas de hacerse cargo de ellos, es fundamental la asistencia estatal a ellas y el paso de sus niños a hogares donde reciban los cuidados oportunos y se garanticen sus necesidades y derechos fundamentales -para su real reparación. Asimismo, es preciso luchar por la reapertura de las causas truchas contra las familias cuyos niños han sido arrebatados, y la libertad de los menores presos por causas políticas.

Este planteo no puede disociarse de la lucha por el desmantelamiento de las FF.EE de carabineros y del Comando Jungla; la libertad inmediata e incondicional de todas y todos los prisioneros políticos del régimen; el juicio y castigo mediante cárcel común a los responsables políticos y materiales de todos los crímenes y asesinatos que el gobierno y sus secuaces han cometido contra la clase obrera, la juventud y el pueblo mapuche; el reconocimiento del Convenio 169 de la OIT que contempla las diferencias étnicas y la cosmovisión mapuche; el restablecimiento de todas las libertades democráticas, el fin al estado de excepción y el toque de queda; el fin a la ley antiencapuchados, al Aula Sergura y a las detenciones por sospecha.

El Estado y el gobierno que lo pilotea es responsable y artífice de la maquinaria de impunidad que opera en Chile. Sólo la movilización de los trabajadores podrá cumplir con este programa y llevarlo adelante.

¡Huelga General!

¡Juicio y castigo a Rozas y Yáñez!

¡Fuera Piñera!

Asamblea Constituyente libre y soberana

Por un gobierno obrero y socialista

Foto: Javiera Fuentes.

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