El cierre de la paritaria de Alimentación

Escribe Pablo Busch

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La Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación llegó a un acuerdo paritario del 25,5% para los dos cuatrimestres que le faltaban completar. Sumado al 6,5% obtenido anteriormente, la paritaria que va de mayo de 2020 a abril de 2021 redondea un 32%, en 6 cuotas. (6% en agosto, 0,5% en setiembre, 9% octubre, 7% diciembre, 6% enero, 3,5% en marzo, con cláusula de revisión). El acuerdo firmado, informaron los directivos a las distintas seccionales, es no remunerativo, es decir que no aporta el 11% a las jubilaciones ni el 3% al Instituto de Seguridad Social de Jubilados y Pensionados (INSJJPP).

Esenciales, descartables

Lo que distingue al rubro de la alimentación es que ha sido decretado esencial desde el primer día de la pandemia, por lo que los trabajadores fueron expuestos durante toda la cuarentena al contagio para continuar la producción -el número de infectados llegó a cientos en las fábricas más grandes- lo que no fue recompensado económicamente a los trabajadores a nivel nacional – solo por acuerdos internos de algunas empresas. Las ventas de los productos alimenticios, a diferencia de otros rubros, no se vio afectada por la pandemia. Según lo que pudimos registrar, en la mayoría de las fábricas, la producción subió respecto de 2019, en algunos casos alcanzando niveles récord, y se realizaron horas extraordinarias a roletes.

La paritaria 2020 de los trabajadores de la Alimentación venía siendo expuesta a dilaciones interminables por parte de la Cámara Empresaria: el aumento correspondiente a mayo se había acordado recién en agosto, sin retroactivo; el aumento correspondiente a octubre se venia discutiendo desde septiembre y terminó de cerrarse ayer (18 de noviembre). Los trabajadores hicieron paro de dos horas por turno levantados por la conciliación obligatoria (en junio) y otra vez en octubre, también levantados por una nueva conciliación. En total se realizaron entre los paritarios y la Cámara Empresaria 25 audiencias conciliatorias. Estas dilaciones tuvieron el agravante de que la Federación nunca comunicó a los trabajadores qué aumento salarial reclamaba. Hasta el último día de la negociación, el reclamo paritario de la FTIA fue clandestino y a espaldas de los interesados.

Contrastes

Una vez vencida la segunda Conciliación Obligatoria el lunes pasado, la Federación convocó a un "bocinazo" a la Cámara Empresaria. El objetivo es claro, sacar a los activistas y delegados de las fábricas y evitar cualquier tipo de medida de fuerza antes de la siguiente audiencia convocada. Mientras que el reclamo general de los movilizados era un plan de lucha por el 40%, el secretario general de la Federación, Hector Morcillo, anunció -en un discurso apaciguador ante la Cámara Empresaria- un nuevo paro, otra vez, de 2 horas.

El cierre del tramo anterior de la paritaria había expresado un enorme descontento de parte de los trabajadores, llegando algunas fábricas a medidas de fuerza (Pepsico, MacCain) y a movilizarse a las puertas del Sindicato a reclamar (San Luis). Ese clima de descontento fue incrementando ante cada audiencia que fracasaba. Apenas se venció la Conciliación Obligatoria, los delegados de distintas plantas de Arcor-Bagley y Mondelez comenzaron con bloqueos a los portones de las fábricas. En Bagley Totoral, Arcor Caroya y Bagley San Luis los trabajadores entraron en medidas de fuerza desbordando a la Federación. El turno noche de Arcor Arroyito fue impedido de entrar por la empresa como represalia por los bloqueos. Hasta en fábricas con una tremenda tradición represiva como el Establecimiento Las Marías en Corrientes se llevaron adelante asambleas. El vasto contingente de activistas y delegados de la Alimentación había entrado en acción.

Un cierre bajo presión

El conflicto amenazaba extenderse como un reguero de pólvora. El retorno de los delegados a las fábricas luego de la Caravana podía desatar un paro fuera de control. La Cámara Empresaria solicitó adelantar la audiencia para el mediodía. A las 18 horas, los paritarios de la Federación suscribían antes del acuerdo paritario, el compromiso de levantar las medidas de fuerza en curso. El comunicado de la Federación no podía ser más elocuente: "Se levantan las medidas de fuerza. Hemos llegado a un acuerdo." El cierre de la paritaria no conformó a nadie: los trabajadores de Córdoba y San Luis seguían hasta las últimas horas de ayer en paro, con la intención de torcer el acuerdo, amenazando con repetir la rebelión de 2010.

La directiva de la Federación, una vez más, actúa como bombero de la cámara empresaria. Primero sacando a los activistas y delegados de las fábricas con un bocinazo, y luego levantando las medidas de fuerza de todo el país desde sus cuentas de Facebook. A la misma hora que las seccionales del interior anunciaban una consulta con las bases (que fue mayoritariamente rechazada), circulaba por todo el país el acuerdo ya firmado por los paritarios. La paritaria que se desarrolló a espaldas de los trabajadores no podía terminar de otra manera que firmando sin consultar con nadie, apurados para frenar la intervención de los trabajadores.

El acuerdo de la pobreza

El acuerdo suscripto lleva el básico inicial de octubre a $47.066, por debajo de la Canasta de Pobreza anunciada hace pocas horas en $50.000 – la Canasta Familiar se ha dejado de calcular. La inflación de los alimentos del mismo mes fue del 6,6%, igual a la paritaria del cuatrimestre anterior del STIA. La inflación interanual de octubre es del 37,2%, por lo que cualquier hasta el calculo más optimista le da a los trabajadores una pérdida del 5%. Se repite el pago en 6 cuotas sin interés inaugurado en 2019, terminando de cobrar el aumento recién en Marzo de 2021.

El carácter no remunerativo de los pagos, presentado como un beneficio por el gremio -porque reduce los descuentos- es, en realidad, un gigantesco ahorro para las patronales, que difieren los básicos de 2019 a todo el 2020. Esta vez con el agravante que, si se aplica la nueva fórmula a las jubilaciones, los acuerdos no remunerativos no impactan sobre las jubilaciones: el ahorro patronal se convierte en ahorro fiscal, en perjuicio de los trabajadores y los jubilados.

El STIA se bajó sin chistar del reclamo del bono por esencialidad y de eximir de Ganancias a los trabajadores esenciales. El impuesto impacta sobre todos los trabajadores que perciben algo más que el básico, llegando al ridículo que se necesitan 50 mil pesos para no ser pobre y a partir de $55 mil se empieza a pagar ganancias. De seguir así el curso de la inflación, para diciembre aportarán Impuesto a las ganancias los trabajadores bajo la línea de pobreza.

Un dato relevante de la paritaria es que las patronales presentaron su propio pliego de reclamos: levantamiento de los precios cuidados, continuidad del ATP, que los aumentos sean No remunerativos. La semana pasada el Gobierno Nacional derogó por decreto los precios cuidados de la mayoría de los alimentos, algo que atenta contra el salario del conjunto de los trabajadores, y amenaza con disparar aún más los precios de los alimentos. La continuidad del ATP está en discusión (el último se pagó hace unos días). Y el acuerdo es en su totalidad no remunerativo. Mientras los trabajadores perdieron en todos los frentes, los empresarios lograron casi todas sus reivindicaciones.

Perspectivas

El contraste que se expresó en la paritaria de la alimentación es entre una base que tiene una enorme voluntad de lucha, cuyas resoluciones se toman en asambleas y una dirección del gremio cómplice de la entrega del salario, de las dilaciones permanentes y que terminó apurando un acuerdo para apagarle el incendio a las empresas. La lucha por el salario, por lo tanto, está indisolublemente ligada a la lucha por desalojar a la burocracia de todas las seccionales y a poner en pie una nueva dirección de lucha para la Federación.

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