25N: el Polo Obrero (T) se movilizó contra la violencia hacia las mujeres

Escribe Javiera Sarraz

Tiempo de lectura: 3 minutos

Durante la pandemia y los ajustes de los gobiernos de la Nación y de la Capital Federal, las mujeres trabajadores y especialmente las de las villas estamos sufriendo un aumento brutal de la violencia. Por esto es que ayer el Polo Obrero (T) estuvo presente en la marcha por el Día Internacional Contra la Violencia hacia las Mujeres, con una delegación de más de 100 compañeras de villas de toda la Capital.

La presencia de esta delegación se estuvo discutiendo desde hace semanas en nuestras asambleas, y por ello es que también en la movilización contra el gobierno de Larreta el pasado 17 de noviembre, estructuramos nuestras reivindicaciones contra el Estado en torno a la violencia que sufrimos las mujeres al interior de nuestros hogares y por la falta de salud, vivienda y trabajo de las que es responsable.

Violencia, debate y reivindicaciones

Durante las ollas populares en las que nuestras compañeras se detienen a charlar sobre sus propias vidas y la vida del barrio, comparten y debaten sobre la violencia que han vivido ellas y sus vecinas: vecinas quemadas y descuartizadas por los maridos; llamados de emergencia a la polícia por situaciones de violencia doméstica en las que la policía las responsabiliza a ellas por hacer enojar a sus maridos; perimetrales que no funcionan; refugios para mujeres en condiciones de insalubridad, etc.

Martha, delegada del Polo de villa 1-11-14 nos explicaba la trascendencia del reclamo por viviendas durante la marcha hacia el GCBA: “La gente vive hacinada. Muchas mujeres y sus hijos son golpeadas por sus maridos. Están todos hacinados en una sola pieza y es lógico que haya esa violencia. Por eso nosotros reclamamos subsidios habitacionales”.

En torno al trabajo y comedores nuestra delegada Demetria de villa 21-24 agregaba: “Nosotras queremos comedores porque muchas de nosotras no tenemos trabajo. Y nosotras vivimos mucha violencia no sólo porque nos pegan nuestros maridos, sino también porque cuando vamos a buscar trabajo lo primero que nos dicen es ‘¿tenés hijos?’. Nos discriminan por ser madres. Eso también es violencia”. “Una mujer sin vivienda y sin trabajo, no puede irse del lugar donde la golpean”, concluía Romina, delegada de Villa 31.

Nuestras compañeras migrantes también denunciaban como la falta de trabajo genuino les ha arrebatado la posibilidad de ejercer una maternidad digna. Las compañeras de la villa 31 organizaron un taller de mujeres que se reúne cada dos semanas, y mucha de ellas denuncian que siendo trabajadoras domésticas en negro, con bajos salarios, con 10 horas de trabajo y sin acceso a jardines maternales, se vieron obligadas a dejar a sus hijos e hijas con sus familias en sus países de origen.

En torno a la falta de acceso a la educación sexual y a la salud pública que golpean doblemente a las mujeres se ha debatido entre las delegadas y en las asambleas. Rebeca, delegada de Manzana 9 de Villa 1-11-14 nos contaba sobre el problema para acceder a la anticoncepción: “¿Yo por qué tuve tantos hijos? porque a mí nunca en una salita o en un hospital me dieron anticonceptivos. Me decían que tenía que tener primero una cantidad de hijos y después me podían dar la inyección o la T de cobre. Las mujeres tenemos derechos a no querer ser mamás, pero cuando no te dan ese derecho terminas muerta en un aborto clandestino. Por eso también estoy a favor del aborto”.

En la olla popular de Tierra Amarilla -vecinas que conocimos durante nuestra campaña por la legalidad en la villa 21-24- nuestras compañeras, especialmente la juventud, han desarrollado un especial interés por el el acceso a la ESI, a la anticoncepción y al Aborto legal. Yuli, compañera de 21 años que decidió ser madre y lleva adelante un embarazo de 7 meses nos comenta: “Yo estoy a favor del derecho al aborto porque es una forma de salvarle la vida a una mujer. La mujer que aborta no es una irresponsable, la mujer que aborta es una mujer que entiende lo que significa traer hijos al mundo, y cada mujer tiene que tener la oportunidad de decidir por ella”.

En vísperas del 25N, las delegadas del Polo Obrero de la villas de CABA votaron realizar un plenario de mujeres piqueteras para diciembre abierto a todas las vecinas para compartir nuestras experiencias y votar un plan de lucha contra la violencia en los barrios, en la absoluta convicción de que ninguna reivindicación de la mujer trabajadora se escinde ni le es ajeno al programa de la clase obrera.

Urbanización real de las villas de CABA con cloacas, agua potable, y transformadores y tendidos eléctricos seguros; acceso universal a los subsidios habitacionales, viviendas dignas con metrajes que cumplan los estándares internacional de hábitat y que sean construidas con materiales de calidad; acceso a guarderías maternales públicas; trabajo genuino con licencias maternales; y comedores para todas las trabajadoras de las villas y sus familias.

Que el Estado garantice todos estas reivindicaciones para que el derecho a una maternidad digna esté garantizado para las trabajadores que decidan ser madres; acceso universal a la anticoncepción de calidad y al aborto legal, seguro y gratuito en los Cesac y hospitales de CABA para aquellas que decidan no serlo; y equipamiento tecnológico y conectividad gratuita para que las mujeres de las villas podamos acceder a la Educación Sexual Integral durante la pandemia y podamos decidir sobre nuestra vida sexual y reproductiva.

Suscribite a Política Obrera