La UOM acuerda salarios de hambre

Escribe Juan Ferro

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La pomposa difusión con que la secretaria de prensa de la UOM difundió una suerte de ruptura del techo salarial de las paritarias con un aumento a los metalúrgicos del 39% es un acto de prestidigitación mediática.

La paritaria de la UOM había vencido en abril. Llevó la friolera de siete meses de discusión para cerrarla, durante los cuales los salarios básicos de los metalúrgicos no recibieron un centavo de aumento con el agravante de que en nombre de la “crisis patronal”, el secretariado de la UOM resignó el retroactivo a abril de la paritaria anterior y del 5% que se acordó en la paritaria del 2019 y debía aplicarse como piso salarial en 2020.

El cierre de la paritaria es la aplicación de un aumento del 29,6% en enero de 2021 y el 10% restante se comenzará a pagar en partir de febrero de 2021, pero sobre los salarios de abril . Esto lleva a un ingreso de $135,68 la hora para la inicial, que en enero-febrero pasa a $183,17. El sueldo de un metalúrgico, con esta “gran paritaria”, será en enero de $42.751, es decir por debajo de la canasta de subsistencia. Un sueldo que, además, en la inmensa mayoría de los casos sufre las rebajas proporcionales de las suspensiones, que se mantienen en gran parte de la industria. Las rebajas también fueron aplicadas sobre las cuotas de 6.000 pesos del acuerdo anterior que muy pocos metalúrgicos lo cobraron integralmente.

El cierre de la paritaria confirma un nuevo golpe a los metalúrgicos referido a las llamadas “Empresas en situación crítica”, pues habilita que las empresas acogidas al Proceso de Recuperación Productiva (las que reciben REPRO), hayan presentado Recursos Preventivos de Crisis y las que hayan sido incluidas por el MTSS como Programas de Emergencia Ocupacional, que se declaren “impedidas de pagar lo pactado”, pueden abrir una discusión con las respectivas seccionales de la UOM.

Entre aquellas que tienen suspensiones rotativas y estos tres rubros, suman miles de empresas donde los metalúrgicos nunca percibieron enteros los 6.000 pesos de “gratificación” y donde una enorme cantidad talleres metalúrgicos siguen adeudando el medio aguinaldo, bajo la mirada cómplice del Secretariado de la UOM.

La burocracia de Caló ha dejado a su gremio entre los peor pagos del país; ha achatado escalas, congeló por un año los básicos de convenio y con la incorporación de IMGR ha incorporado como básico una parte del trabajo a destajo que significan los premios de ”presentismos” y de “producción”. El secretariado nacional de la UOM se ha desentendido como dirección del gremio de la protección de los salarios en las empresas “en crisis”, dejándole el fardo a las burocracias seccionales. Será una enorme tarea de los delegados de base y de las asambleas de fábrica reparar con acuerdos de fábrica lo que la dirección nacional no defiende. Hay en marcha reclamos de bonos de fin de año en decenas de fabricas buscando un paliativo a esta paritaria de hambre, anticipo de lo que vendrá.

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