Un nuevo intento para impedir la huelga general en el complejo agroexportador

Escribe Juan Ferro

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La huelga conjunta de los gremios aceiteros y recibidores de granos comienza a tomar una relevancia política. Dieciséis patronales agroexportadoras salieron con los tapones de punta para denunciar una ausencia de intervención del gobierno para poner fin a la huelga. Estas patronales se reúnen con el gobierno en forma regular, para establecer lo que llaman un ‘plan plurianual’ que incentive la exportación del complejo agroindustrial y la producción y comercialización de los ‘pooles’ sojeros. Ocurre que el gobierno ha agotado el arsenal de conciliaciones obligatorias del que dispone el ministerio de Trabajo. Ahora, el ministro ha citado de nuevo, por separado, a la Federación Nacional de Aceiteros y al Soea (aceiteros de San Lorenzo), sin que mediara ninguna oferta de la parte patronal

URGARA (recibidores de granos), sin embargo, no ha sido convocada. Algunas terminales (ACA y ADM) han impulsado acuerdos que no involucran al resto de la industrias, que desconocen el reclamo de la reducción de las horas de trabajo. Las actas firmadas con ACA y ADM establecen un aumento del 10% no remunerativo partir de julio pasado, más un 13% del básico en octubre último y otro 13% para el mes de enero del 2021- que no son acumulativos. La suba del básico es de un 26%, mientras el 10% no remunerativo pasaría a integrar el básico en junio del 2021. En el caso de un acuerdo con el conjunto de las patronales, en términos inferiores a los establecidos en estos convenios parciales, se descontarán las diferencias que resulten. Urgara no ha sido citada al ministerio, con la expectativa de que se llegue a ese acuerdo general.

La Federación concurre al Ministerio con un reclamo de aumento del básico, y, el Soea agrega a ese aumento el pago de bonos, por “pandemia”, y un bono de fin de año ajustado a la inflación de 2020. Se encuentran en lucha por reclamos similares los Patrones y Oficiales de Pesca y de Cabotaje Marítimo, los Serenos de Buques, el S.O.M.U., los vigiladores del SUTRAVIP. el SUPA (portuarios) San Lorenzo, los trabajadores de Carga y Descarga.

Los dos convenios firmados por separado han creado una situación singular: de un lado parecen poner un piso salarial a un acuerdo general, del otro dividen la huelga y la posibilidad de obtener los otros reclamos. Señalan la intención política de bloquear una huelga general. La llamada fractura del frente patronal quedará a prueba en las próximas horas, y probablemente haya sido una maniobra para encuadrar en sus términos el conjunto de la lucha. La huelga general es algo muy distinto a la suma de huelgas parciales.

Las direcciones sindicales han desechado una huelga general conjunto, a pesar de que llevaría a la victoria de esta lucha, debido al conjunto de condiciones concretas del momento. El aumento de la demanda internacional de cereales a granel y elaborados, y el aumento de los precios, ofrece una oportunidad excepcional para imponer los reclamos. Semejante desenlace sería un golpe muy duro contra un gobierno empeñado en convertir a la agroexportación en la base de su gestión, y jugado de otro lado a alcanzar un acuerdo con el FMI.

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