Suecia: la “inmunidad colectiva”, es una catástrofe

Escribe Mauri Colón

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Suecia, que ha impulsado la doctrina de “inmunidad colectiva”, se ha caracterizado por la apertura de las escuelas y de los lugares de trabajos desde que empezó la pandemia y sólo ha promovido un distanciamiento social totalmente voluntario en la primera ola. En la segunda, sólo apeló a una restricción de movimiento de las personas. Estas medidas han producido una catástrofe sanitaria. Como resultado, tiene más de 7.500 muertos a causa de COVID-19, en un país de sólo 10 millones de personas, y se registran en promedio más de 5.000 casos diarios. La nación escandinava, tiene una tasa de mortalidad casi cinco veces mayor que la de Dinamarca y casi 10 veces mayor que la de Noruega.

El Primer Ministro, el socialdemócrata Stefan Löfven, describió la situación del país como "muy complicada", y que si no se toman las responsabilidades del caso es muy probable que vaya a empeorar. Mientras tanto, el jefe de epidemiología Anders Tegnell, el diseñador de la política laxa frente a la pandemia, admitió que están experimentando una nueva propagación significativa en todas las regiones y que la situación es más crítica que lo que se imaginaron. En un artículo publicado en Times, escrita por del activista Kelly Bjorklund y el científico sueco Andrew Ewing, hacen mención a que los países que cerraron pronto y testaron y rastrearon de forma masiva, como sus vecinos Dinamarca, Finlandia, Noruega, salvaron vidas y limitaron el daño a sus economías(...) Los países que confinaron tarde, que levantaron las restricciones demasiado pronto, que no testaron, ni realizaron cuarentenas de manera efectiva, o que solo usaron un bloqueo parcial, como España, Suecia, EE UU y Reino Unido, han registrado peores tasas de infección y muerte".

En Estocolmo, la ciudad más grande de Suecia y la más complicada por la pandemia, se registran casi 1.500 casos diarios. En esta región, las unidades de cuidados intensivos estaban al 99 % de su capacidad, haciendo que el sistema médico de la región no pueda hacer frente a nuevos casos graves de COVID-19. A pesar del aumento de la capacidad de unidades de cuidado intensivo, el país se está quedando sin profesionales de la salud: según una encuesta de TV4, un canal de televisión sueco, en 13 de las 21 regiones del país las renuncias en el sector salud aumentaron hasta en 500 casos en promedio, comparadas con las del año pasado. Según, la agencia Bloomberg, que entrevistó a una líder gremial de profesionales de la salud en ese país, la situación se da porque el personal, que ya era insuficiente cuando comenzó la pandemia, está tan desesperado por conseguir un tiempo libre que la renuncia es la única salida. (Semana, 13/12)

Este desastre, es el resultado de la política deliberada de permitir que la pandemia se propague libremente. Suecia, no solo fue la pionera en esta política, si no también, el “Conejo de indias” del mundo para probar su eficacia, la cual fue tomada luego por Donald Trump y Jair Bolsonaro como máximos exponentes.

Esta política, que ahora es la norma dominante en casi todo el mundo, significa más de 72,5 millones de casos de coronavirus reportados globalmente y al menos 1,61 millones de muertes.

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