Aborto legal: enfrentemos las trampas en el Senado con la fuerza del movimiento de mujeres

Escribe Olga Cristóbal

Tiempo de lectura: 2 minutos

El monumento a la perfidia que se levanta en Callao y Rivadavia dio un paso más. El proyecto de legalización del aborto presentado por el gobierno tuvo dictamen favorable. Pero dos senadores “verdes” pidieron que se modifique el texto.

Si esto ocurre, directamente “significaría la vuelta del proyecto a la Cámara de Diputados”. Si la ley se sanciona, pero “los artículos criticados por estos legisladores no logran ser aprobados en particular también la norma tiene que volver a la Cámara baja” (Clarín 18-12).

Política Obrera ya anticipó que esa era una de las maniobras en curso para mandar el proyecto al año próximo.

Lo notable es que los cambios no corren por cuenta de los que votaron en contra sino de dos votos verdes, a favor. El ex gobernador de Río Negro y aliado del oficialismo, Alberto Weretilneck, “cuestionó que se permita el acceso al aborto en casos de violación sin denuncia penal y la invocación a la salud integral de las mujeres como justificación para permitir un aborto más allá de la semana 14”. “Con todo dolor”, el rionegrino puso su adoquín contra el derecho de las mujeres, arguyendo que el concepto de salud “tan amplio” y la falta de denuncia penal pueden hacer que “todos los planteles médicos del país se transformen en objetores de conciencia”.

Que no hace falta denuncia penal en caso de violación data del Código de 1921. Y la “amplia” definición de salud es la de la OMS, y es la que sostiene el fallo FAL de la Corte Suprema. El progresista Weretilneck nos quiere hacer retroceder un siglo.

El radical Ernesto Martínez, por su parte, “teme que el sistema de derivaciones planteado en la objeción de conciencia institucional termine siendo un problema”. Y dejó la incógnita de lo que votará en el recinto.

¿Si los preocupan los objetores, por qué no proponen derogar el artículo 11? Hipócritas.

El oficialista Edgardo Kueider también “habilitó el debate pero no es un voto asegurado”.

Oscar Parrilli, que preside la Comisión de Justicia, dejó abierta la posibilidad de retoques en la reglamentación. Que se vote en el Senado y los enjuagues sean a la hora de que el Ejecutivo reglamente la ley.

Un comunicado de “las trabajadoras organizadas en las diferentes centrales sindicales y movimientos sociales” firmaron su apoyo al proyecto del gobierno y ratificaron “nuestra postura histórica de apoyo a la urgente y necesaria sanción de una Ley que garantice a las mujeres u otras identidades con capacidad de gestar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, a través del sistema público de salud, junto a las políticas pertinentes para proveer educación sexual integral y brindar acceso a los recursos para la anticoncepción”. La firman dirigentes de la CTA y secretarías de Género de algunos gremios de la CGT.

La lucha por la legalidad del aborto forma parte del programa de reivindicaciones de todos los explotados: hay que unirla a la defensa de las jubilaciones, del salario, por la vivienda, por el derecho a la educación y a la salud.

Llamamos a las direcciones sindicales, las juntas internas, las asambleas barriales que defienden los derechos de la mujer, a que movilicen a sus organizaciones.

Hay que multiplicar las asambleas en lugares de trabajo, estudio, las barriadas.

Hay que arrancar un paro con movilización el 29 y mostrar en el Congreso la fuerza del movimiento de mujeres, de las trabajadoras, de la juventud.

Suscribite a Política Obrera