Aborto legal: horas decisivas

Escribe Olga Cristóbal

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Son horas decisivas para la suerte de la legalización del aborto en el Senado. De poco sirvieron la objeción de conciencia, la penalización, las concesiones que dio el gobierno por anticipado. El clero y los evangélicos suman escraches y amenazas mientras tapizan el país de afiches gigantes donde los fetos de 24 semanas parecen bebés a término. La Iglesia no le hace asco a nada: los curas villeros conspiran con el PRO (Clarín, 22/12). El Episcopado habla de una “febril obsesión por el aborto”.

En tanto, el gobierno de Alberto Fernández no parece saber cuántos votos tiene ni cuáles serán los pases de última hora. Acusan a Macri de presionar a los senadores de Juntos por el Cambio, pero no controlan a los propios.

Así como en 2018 un sector del kirchnerismo, sotto voce, prefería que cayera la ley con tal de no darle los méritos a Macri, hoy los macristas juegan a la derrota para no malquistarse con su electorado ni darle el triunfo al gobierno (Infobae, 22/12). Por el lado de los verdes, empieza a proliferar el fuego amigo. Aunque votó a favor, el senador "verde" por Río Negro, Alberto Weretilneck, ya anunció que pediría cambios en el proyecto (limitar la ILE a la semana 22 de gestación y “precisar” el alcance de “riesgo en la vida o la salud”). Hoy, algunos de los 11 senadores verdes de Juntos por el Cambio se entusiasmaron con la propuesta de Weretilneck.

“De concretarse la jugada, el Gobierno se vería en enormes aprietos para lograr la sanción de la ley”, afirma Clarín. Si las modificaciones no se aprueban, y por lo tanto los votos no alcanzan, el proyecto debe volver a Diputados. En el mejor de los casos, la discusión se postergaría para el año próximo.

El Frente de Todos no solo cruje entre los que quieren legalizar el aborto y lo que quieren mantenerlo clandestino. La señora que mandó a buscar empleo a “los cobardes” habría aclarado que no cuenten con su voto para desempatar y quedar expuesta a la furia clerical. Cerca del presidente, si no alcanzan los votos prefieren que no haya sesión y que el tema pase al año próximo “para evitar el bochorno de una derrota”.

Como se ve, estamos ante el milagro de que, sean verdes o celestes, las paralelas se junten para mandar el proyecto a 2021, o cuando sea. En caso de que no se vote, un sector del PRO va por más e impulsará “un compromiso de todos los bloques de dejar pasar dos o tres años hasta volver a debatir una iniciativa sobre este tema”.

¿Y las mujeres qué?

Lo que nadie discute a esta altura de las trapisondas es cuál es la situación de las mujeres. Se acabó el tiempo de la demagogia. Pero nosotras sabemos cuál es el costo del aborto clandestino para las mujeres trabajadoras:

Desde 2012 a la fecha, según una investigación del CELS, hubo y hay no menos de 73 mujeres presas por abortos clandestinos y “otros eventos obstétricos” (partos inesperados sin atención médica en los que muere el bebé, abortos espontáneos, etc). Todas sin excepción son totalmente pauperizadas, muchas con otros hijos. Cada tres horas, una niña menor de 15 años tiene un hijo. Unas 3.000 por año.

Alrededor de 60.000 camas hospitalarias son ocupadas por mujeres con secuelas de aborto ilegal, cada año. Cuando decimos que el aborto tiene que ser legal, seguro y gratuito ya, nos referimos a que esa barbarie debe detenerse. Es hora de que la Campaña deje de lado el aire festivo y los twitazos y explique con franqueza la gravedad de la situación. Su subordinación al gobierno opera como un freno para una respuesta contundente de las mujeres.

Nuestra enorme fuerza debe expresarse esta semana. Hay que multiplicar las asambleas, presenciales y virtuales, en los lugares de trabajo, de estudio y las barriadas.

Las secretarías de Género de la CTA, de ATE, etc., acaban de sacar una carta de apoyo al proyecto oficial. Hay que exigirles un cese de tareas que permita una movilización masiva el día 29.

ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO YA.

Que se vote en el Senado. A las maniobras y la injerencia clerical, opongamos nuestra fuerza. Ganemos las calles.

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