Promulgan derecho al aborto: qué celebra el gobierno

Escribe Olga Cristóbal

Tiempo de lectura: 5 minutos

El presidente Alberto Fernández promulgó la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en un acto en la Casa Rosada. Una vez que sea incluida en el Boletín Oficial -el plazo es 8 días-, “el Estado debe garantizar el aborto hasta las 14 semanas, sin más requisito que la decisión de la embarazada”. Esto vale para la salud pública, privada y obras sociales.

El logro, con todos sus límites, es de tal magnitud que todavía hay un clima de incredulidad entre muchas mujeres que lucharon años por el derecho a liberarse de la maternidad compulsiva y del aborto clandestino.

Los y las funcionarios asistentes lucían felices consigo mismo/as, conmovido/as hasta las lágrimas y celebraron “la culminación de un tiempo de lucha”. Alberto Fernández, entusiasmado, fue más lejos, derechito al ridículo: "Créanme que estoy muy feliz de ponerle fin al patriarcado y es un gran paso que estamos dando, igualando en sus derechos a las mujeres con los hombres” (sic). Ay señor Presidente! Una cosa es decir que el derecho al aborto representa también una victoria democrática para los hombres, otra que el aborto sea un derecho masculino.

La secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra dijo que “hasta hoy, el Estado respondió con cárceles, clandestinidad y riesgo para la salud", y que “desde hoy, el Estado va a recibir a las mujeres y personas gestantes y las va a tratar con dignidad y respeto”. Una amnesia absolutoria de los 15 años de cajoneo del proyecto de la Campaña durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Las palabras ‘estado’, ‘dignidad’ y ‘respeto’ son sospechosas cuando la gratuidad del aborto debe ser garantizada en las cartillas de la medicina privada y de las obras sociales, y cuando hay en vista un acuerdo con el FMI que recortaría los gastos de salud.

El evento tuvo sus peculiaridades: las diputadas y senadoras sororas de Juntas por el Cambio prefirieron ausentarse -con la excusa de que estaban de vacaciones (sic)- de un festejo claramente ajeno. Romina del Pla (FITU) también declinó la invitación en una carta abierta donde señala el carácter capitalista, proclerical y propatronal del anfitrión. Diferenció, así, a Fernández de “algunas de mis compañeras de ruta (que) estarán allí y con ellas desenvolveremos un debate con amor”. Es decir que una cosa es un procapitalista y patronal con pantalones y otra con polleras y pañuelos verdes. La legalidad del aborto la votaron sectores ultra reaccionarios de ambas orillas de la grieta, de modo que no hay razón para lucir estos sentimientos fraternales. Numerosas mujeres ejercerán la conquista del derecho al aborto, porque los recortes jubilatorios, de la IFE o aumentos de tarifas, despidos y rebajas salarias, hacen indeseable el embarazo. para las compañeras a secas que nombra Del Pla (jubiladas, piqueteras). La ex diputada del FITU eligió personalizar en AF su ausencia del acto, para evitar una delimitación de clase con el conjunto de la concurrencia

La ausencia más rutilante al evento fue la de la “deconstruida” Cristina Kirchner. A pesar de que las feministas K no le ahorraron frases de agradecimiento en todas las redes, la Vice tomó distancia con el mismo rabioso silencio que despliega desde que se votó la legalización en el Senado. No sea que perjudique sus vínculos con el clero.

Más allá de los festejos, quien quiera conocer el futuro puede detenerse en las declaraciones de la ministra de Mujeres y Género, Eli Gómez Alcorta. Tiempo Argentino (15-1) le preguntó cuánto puede tardar “la adecuación de la ley”. La ministra respondió: “Es imposible calcular cuánto será el tiempo. Hay algunos lugares donde el acceso va a ser inmediato. De eso no hay ninguna duda. En otros va a hacer un trabajo un poco más dificultoso y en algunos va a costar más que tengan los tres subsistemas de salud. Pero el sistema público va a tener que garantizarlo. Así que es imposible tentar un plazo para imaginar cuánto tiempo va a llevar para que en cada lugar del país todas las mujeres puedan acceder a este derecho”. La ministra desmintió así a su colega de gabinete Vilma Ibarra, en menos de lo que canta un gallo. Los discursos en la celebración aseguraron que todo no pasaría de diez días.

La garantía del acceso al aborto legal, seguro y gratuito seguirá dependiendo, en muchos lugares del país, exclusivamente de la fuerza y la organización del movimiento de mujeres. También de la firmeza de las y los profesionales de la salud que enfrentan cotidianamente la presión de los clericales en la salud pública. Hay 5 provincias (Tucumán, Corrientes, Chaco, Salta, Misiones) que desacatan hasta los protocolos ILE y centros de salud en todo el país donde los objetores son aplastante mayoría. Los gobiernos provinciales colaboran, desplazando a los no objetores a puestos donde no se atienden abortos. En el sector privado, todo es peor.

¿Y las Romina?

La segunda declaración de la cual el movimiento de mujeres debe tomar nota es la siguiente: “A partir de la entrada en vigencia de la norma, todas las causas en las que se investigaran o se hayan juzgado hechos vinculados a aborto hasta la semana 14 de gestación deben extinguirse. Es por la aplicación de la ley penal más benigna”. ¡Solo hasta la semana 14! ¿Y las otras presas? ¿Y las Romina Tejerina? ¿Las que abortaron después? ¿Las que dieron a luz un bebé a término en el baño de su casa, en soledad, y murió? ¿Las que se enteraron de que estaban embarazadas tardíamente e interrumpieron su embarazo?

Una investigación del Cels (que abarcó 17 provincias y la Justicia Nacional) detectó 1.532 mujeres con causas penales por aborto y otras 37 por eventos obstétricos. En el proceso penal “la mayoría no accedió a una defensa particular y se vulneraron sus derechos, pertenece a sectores sociales vulnerables: no tiene trabajo remunerado, tiene un bajo nivel de instrucción formal y vive en condiciones habitacionales precarias. Son menores de 30 años y muchas tienen une o más hijes”. Son las jóvenes y adultas que se enteran tardíamente de su embarazo y exponen su vida para evitarlo. La libertad de estas mujeres, las más explotadas entre las explotadas, es una causa inclaudicable, como lo fue la libertad de Romina.

El movimiento de mujeres debe preparase para un segundo round de proporciones, con autonomía de las variantes patronales. Pronunciarse por la defensa irrestricta de los profesionales de la salud. Apelar a asambleas, movilizaciones y huelgas, los métodos que permitieron construir esta victoria. Unir la pelea por el efectivo cumplimiento del aborto legal a todas las reivindicaciones pendientes, que solo arrancaremos en un frente único con los hermanos de clase.

El festejo de la Casa Rosada tiene, con todo, sus razones. Los anfitriones esperan que obtener, con la sanción de la ley, una neutralización politica del movimiento de la mujer y esconder de la agenda nacional la violencia creciente que sufren las mujeres, el femicido y la trata de personas. Todos los regímenes políticos en el mundo se enfrentan a la realidad de que la podredumbre social del capitalismo los desborda por completo, y que necesitan echar lastre para evitar el derrumbe de todo el edificio estatal. Es ostensible el propósito de convertir al movimiento de la mujer en una sucursal oficial. Por eso, la lucha continúa, con mayor energía y mayor profundidad.

Suscribite a Política Obrera