Crisis y división en el PSOL

Escribe Hernán Gurian

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El primero de febrero los legisladores del Congreso brasileño elegirán a los presidentes de la cámara de diputados y del Senado. La atención se centra en Diputados porque será este quien maneje la agenda de discusión, habilitando o encajonando los proyectos de ley, pero, fundamentalmente, porque el presidente de la cámara es el tercero en la línea sucesoria de la nación. El presidente de diputados, además, es el que tiene la facultad de decidir si da lugar o no a los pedidos de impeachment contra el ejecutivo.

La votación se encuentra polarizada entre dos bloques burgueses, los candidatos Baleia Rosi del MDB (el corruptísimo y golpista partido del ex vice de Dilma Rousseff y ex presidente Michel Temer), y Arthur Lira (Partido Progresista) que cuenta con el apoyo de Bolsonaro y del llamado centrão. Baleia Rossi y Arthur Lira fueron ambos articuladores del impeachment contra Dilma y sus partidos integraron los gobiernos petistas de Lula y Dilma. La elección de autoridades congresales se desarrollará en el cuadro de una agudización de la crisis sanitaria que ya se cobró la vida de 217 mil personas y donde varios estados pueden continuar por el mismo rumbo que Amazonas, con colapsos hospitalarios y falta de oxígeno en las UTIs. La dramática situación atravesada por Manaos, el fin del auxilio otorgado por el gobierno a 54 millones de ciudadanos que contaban con ese solo ingreso y el desprecio con que el propio presidente trata a los protocolos sanitarios y a la vacuna contra el covid-19 ha llevado en estos días a un derrumbe del apoyo popular que había logrado conquistar mediante el paliativo asistencialista de 600 reales (luego recortado a 300 reales) en 2020. La pandemia profundizó dramáticamente la crisis económica y social que generó un ejército de desocupados masivo y una miseria de las masas populares espantosa en un cuadro de inflación en aumento. La deuda pública ya orilla el 100% del PBI. En la última semana la imagen positiva de Bolsonaro cayó del 37 % al 26% Varios analistas ya habian anticipado que con el fin del programa "Auxilio Emergencial", en un contexto de desempleo masivo y miseria extrema durante el 2021 "vamos ter uma situação social muito delicada no país". (Merval Pereira, columnista O Globo 29/12)

¿Frente democrático o colaboración de clases?

La política a adoptar por parte del Psol en esta elección ha desatado una furibunda crisis al interior del mismo y ha fracturado a su bloque parlamentario, compuesto por 10 diputados, poniendo al partido ante la amenaza de una ruptura. Cinco de ellos han resuelto lanzar una candidatura propia y "de izquierda", con Luiza Erundina a la cabeza. Los cinco restantes decidieron otorgar su voto al candidato de una de las fracciones patronales, la encabezada por Baleia Rosi. El apoyo político a Baleia Rosi fue presentado como un avance del "frente democrático y progresista" para derrotar a Bolsonaro mediante la apertura de un proceso de impeachment. Este frente "anti-bolsonarista" en Diputados está integrado por el PT, PCdoB, PDT, PSB, REDE, pero quien designó a Baleia Rossi para la disputa fue el presidente actual, Rodrigo Maia, uno de los peores enemigos de la clase trabajadora brasileña, responsable de la sanción de las reaccionarias reformas previsional y de la esclavizante reforma laboral; punta de lanza de todos los proyectos privatizadores (como los Correos, la empresa de energía, etc).

"Solo vamos a tener impeachment si el candidato de Bolsonaro fuera derrotado", declaró a los medios el diputado del Psol Marcelo Freixo. Es extraña la tesis de que el triunfo de este "frente democrático", es decir de colaboración de clases, abriría el camino para sentar a Bolsonaro en un juicio político cuando fue el mismo Maia le ha salvado el pellejo más de una vez a Bolsonaro, siendo el responsable de haber archivado alrededor de 50 pedidos de impeachments y de denuncias varias contra el presidente por "carecer de sustento". Maia fue uno de los pilares fundamentales en el parlamento para sostener a un ejecutivo siempre al borde del abismo. El Partido Comunista do Brasil, otro de los componentes del "frente democrático y progresista" votó en las tres instancias anteriores por el actual presidente Rodrigo Maia, quien logró hacer pasar la reformas reaccionarias anti-obreras que habían desatado huelgas y movilizaciones importantes de la clase obrera que las burocracias sindicales lulista y del PCdoB llevaron a la derrota. Una buena parte del bloque de diputados del Partido Socialista Brasileiro expresó sus deseos de votar por el candidato del bolsonarismo Lira.

Por otro lado este frente tendría un carácter limitado a Diputados, ya que para la elección en en el Senado el PT apoya la candidatura del senador Rodrigo Pacheco del partido DEM (el partido de Rodrigo Maia que tiene sus orígenes fundacionales en la dictadura militar), que también es el candidato de... ¡Bolsonaro! Su contrincante, Simone Telet (también del MDB de Temer) , ya se ha pronunciado rotundamente contra cualquier proceso de impeachment al presidente y se declaró partidaria del ex juez Moro, de la Lava-Jato. Para esta oportunidad el mentado (y frustrado) frente democrático ha sido suplantado por un más bien prosaico frente anti-morista uniendo al PT y a Bolsonaro. Esta posición política no es ninguna sorpresa si recordamos que en las recientes elecciones municipales el PT dio su apoyo electoral o fueron en alianzas con decenas de candidatos bolsonaristas y paramilitares. En caso de una eventual segunda vuelta (se necesita el 50% más 1 votos para consagrar al presidente en la primera vuelta) el sector de los 5 diputados que impulsan la candidatura de Erundina también llamarán a votar por Rossi.

En este "frente democrático" encabezado por por Baleia Rossi se alinean el PSdB del ex presidente Fernando Hernique Cardoso, el MDB, el DEM, Cidadania, es decir, todos los partidos golpistas de 2016. En la elección anterior en diputados (2019), el Psol había presentado la candidatura de Marcelo Freixo para enfrentar al mismísimo Rodrigo Maia, al cual denunciaba como el sostén de Bolsonaro en el Congreso.

El MDB, que podría quedarse con el control de las dos cámaras, fue el aliado número uno del PT durante los 14 años de los gobiernos de Lula y de Dilma y fue también su verdugo cuando junto a la derecha, a los Bolsonaros, Moro, O Globo, con el apoyo de las fuerzas armadas organizaron el golpe de Estado tan reclamado por todos los sectores de la burguesía y del imperialismo para operar un giro político en el Estado, luego de haberse beneficiado extraordinariamente en los años del lulismo en el poder.

Erundina ha salido públicamente a denunciar a sus correligionarios, acusándolos de implementar prácticas propias de la derecha:"Es lamentable que el Psol negocie sus convicciones y compromisos políticos al adherir al fisiologismo y la rosca política por cargos en la mesa de la cámara (de diputados). Esa es una práctica de la derecha con la cual no acuerdo". Parecería que no acordarse Erundina de su integración al ministerio de Itamar Franco, vice que asumió la presidencia luego del impeachment a Collor de Mello. Por las redes sociales, su compañera de bloque Fernanda Melchionna se refirió al post de Erundina como "lamentable", y le recordó justamente su pasado ministra del gobierno burgués de Itamar Franco: "No autoriza a nadie a acusarla de hacer política basada en la búsqueda de cargos". Vale recordar que por esto su partido de aquel momento, el Partido de los Trabajadores, la expulsó por venderse al "neo-liberalismo".

El Psol en su integración/adaptación cada vez más abierta y acelerada al régimen político de la burguesía, a través de sus instituciones parlamentarias, viene atravesando una serie de crisis políticas internas cada vez más agudas. Su sector más derechista, encabezado por el diputado carioca Marcelo Freixo, ha decidido ir a fondo en la política de colaboración abierta con los corruptos partidos patronales y en defensa del orden (Se opuso a las grandes movilizaciones populares contra Bolsonaro, aceptó abrir sus listas electorales para candidatos salidos de las usinas financiadas por empresas privadas y llamó más de una vez a negociar y debatir con el capital la "salida" a la crisis económica y social).

Esta es una orientación estratégica del Psol, su dirección no disimula que esta elección de autoridades parlamentarias es en realidad un episodio o primer paso para la conformación de un gran frente popular para las elecciones presidenciales del año que viene: "Nosotros, demócratas, tenemos el deber histórico de impedir la reelección de Bolsonaro en 2022. Y derrotarlo en la disputa para la presidencia de la Cámara de los Diputados es una etapa fundamental en ese camino" (Marcelo Freixo en Plano.News, 21/12/20).

Este partido de la izquierda brasileña que se jactaba de ser lo "nuevo" que venía a reconstruir al "PT de los orígenes" no es más que una mala copia de este y que marcha por el mismo rumbo oportunista que concluyó con el PT en el poder al servicio de la gran burguesía y del imperialismo. El Psol hace ya algunos años viene siendo profusamente financiado por sectores importantes de la industria y del capital financiero (Gerdau, Natura, Banco Itaú, Arminio Fraga). El presidente del Psol ya declaró sin pelos en la lengua que "Nuestra agenda no es de ruptura completa con el sistema del capital. La agenda de la izquierda en este momento es de reformas, de un capitalismo mínimamente dispuesto a equilibrar el juego de fuerzas entre las diferentes clases sociales". Esto dicho, sin sonrojarse, en el contexto de una crisis catastrófica y de brutalidad y ataques del capital contra las masas en todo el mundo y con mayor rudeza en el país de Bolsonaro. Ya en etapas anteriores, varios de sus históricos fundadores y parlamentarios directamente habían abandonado al partido para integrarse a fuerzas políticas y gobiernos abiertamente patronales (Heloísa Helena, Randolfe) y hasta reaccionarios y oscurantistas (César Benjamin devenido en secretario de educación del recientemente derrotado y encarcelado obispo universal Crivella en Rio de Janeiro). El Psol se ha mostrado en los últimos años como una fuerza ajena a cualquier lucha, organización y planteos de los trabajadores y en su plataforma no recoge ninguna de las reivindicaciones o inquietudes de la clase obrera y de las masas populares. Todas sus formulaciones se orientan por el camino del parlamentarismo más abyecto.

Los que aún se reivindican como trotskistas dentro del Psol, la mayoría de matriz morenista, han mostrado que su mentada 'táctica' de "entrismo revolucionario" en realidad se trata de una estrategia claramente de oportunismo electoralista y parlamentarismo desenfrenado. En todo este proceso de adaptación y crisis dentro del Psol han optado por someterse al curso impreso por el grupo de parlamentarios que concentra todas las decisiones estratégicas en sus manos y de espaldas al conjunto de la militancia, sin dar la lucha política a fondo para esclarecer a los militantes de base y preparar las condiciones para lanzar un llamado a poner en pie una organización de clase, socialista y revolucionaria para avanzar hacia la formulación y construcción del partido revolucionario. Prefirieron ser su furgón de cola en este derrotero oportunista.

La izquierda revolucionaria debe hacer un balance de esta experiencia centrista y colaboracionista con las fuerzas políticas patronales y entreguistas y cada vez más integrada al régimen burgués. La izquierda que se reivindica revolucionaria y los sectores más activistas de la clase obrera y sus agrupamientos clasistas como Conlutas deben emprender la tarea muy necesaria para la etapa de crisis y rebeliones populares que se avecinan en Brasil hacia la estructuración de una perspectiva socialista y revolucionaria. Un Bolsonaro cada vez más repudiado por el pueblo brasilero solo será expulsado del poder mediante la propia movilización del pueblo trabajador y explotado. La preparación de la rebelión popular que ponga en marcha esta tarea histórica debe estar en la agenda de la izquierda y del activismo obrero y juvenil. ¡Fuera Bolsonaro!

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