BlackRock desarrolla el mercado “privado” de la vacuna contra el Covid

Escribe Marcelo Ramal

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En los últimos días, el diario brasileño Folha de Sao Paulo ha divulgado unas informaciones por demás significativas en relación a las tratativas entre el laboratorio Astra Zeneca, el gobierno Bolsonaro y diversos grupos capitalistas que operan en ese país. El objetivo de estas negociaciones es articular un abastecimiento “directo” (privado) de la vacuna contra el Covid 19 entre ese laboratorio y empresas brasileñas, que así podrían inmunizar a su personal sin esperar el turno de los listados oficiales. El acuerdo, según Folha, tendría la bendición y el interés del gobierno Bolsonaro. De la cifra que estaría en danza -33 millones de vacunas- la mitad sería entregada gratuitamente al Sistema Único de Salud de ese país. Para Astra Zeneca, ese “regalo” sería generosamente recompensado por la colocación de la otra mitad de las vacunas a empresas privadas, y al exorbitante valor de 24 dólares la dosis.

A pesar de la profusión de datos tan precisos sobre los términos del acuerdo, un comunicado de Astra Zeneca negó la versión. La desmentida se limita a señalar que “por el momento, todas las vacunas están disponibles a través de acuerdos con gobiernos y organizaciones multilaterales”. El laboratorio no rechaza la posibilidad de acuerdo privado, sólo señala que por ahora debería priorizar los contratos ya firmados. Pero en estas mismas horas, ese laboratorio está bajo la picota de todas las potencias europeas (con la excepción de su “cuna” inglesa), justamente por el incumplimiento de sus acuerdos de abastecimiento. Las prioridades de entrega de vacunas por parte de los laboratorios internacionales son un secreto celosamente guardado por ellos.

Mientras Astra “desmentía”, en Brasil se está gestando un lobby feroz en favor de este acuerdo público-privado de vacunas. La misma “Folha” nos informa de una reunión de 120 empresarios de la construcción pidiendo la provisión privada de la vacuna, y lo mismo ocurrió con la Asociación de las patronales textiles.

BlackRock

En el escenario de estas negociaciones en Brasil, tiene un papel protagónico el fondo internacional BlackRock, el segundo accionista de Astra Zeneca (y también de Pfizer). Las empresas privadas interesadas en el abastecimiento “directo” informaron al diario brasileño que “los 33 millones de dosis pertenecían a BlackRock y no a Astra” (26/1). Por esa razón, las negociaciones por el abastecimiento de la vacuna tienen lugar con el fondo de inversión, y sin intervención del laboratorio. Ocurre que “el fondo arregló con la farmacéutica que recibiría lotes (de la vacuna) a cambio de sus inversiones para producción” (id). O sea que BlackRock seguiría con Astra (y seguramente también con Pfizer) la misma conducta de los Estados capitalistas que cedieron recursos públicos a los laboratorios, y que hoy se encuentran acaparando el 90% de las vacunas producidas. Entre las empresas mencionadas por Folha en la “lista de BlackRock”, o sea, de receptores privilegiados de la vacuna, se encuentra el Banco Santander de Brasil, que también tiene a BlackRock inserto en su grilla de accionistas. La lógica del abastecimiento “directo” o privado pude adivinarse fácilmente: las empresas con personal vacunado podrían presentar un horizonte inmediato sin ausentismo ni interrupciones productivas, y por esa vía ganar terreno frente a sus competidores, al menos, en los paneles de la especulación bursátil.

Vacuna privada, barbarie social

Cuando Astra Zeneca anunció el desarrollo comercial de su vacuna, informó también que ofrecería precios promocionales a los Estados “mientras dure la pandemia”. Pero al mismo tiempo, el laboratorio se autoatribuyó la facultad de decretar el fin de la pandemia para julio de 2021. A la luz de los alevosos retrasos en que está incurriendo Astra –incluso para la provisión en la Unión Europea, es evidente que julio está “a la vuelta de la esquina”. Mientras la llegada de la vacuna a las grandes masas se dilata, los laboratorios –y los fondos de inversión que los controlan- preparan el desarrollo de un lucrativo mercado privado, donde la provisión selectiva será un arma de lucha feroz entre las potencias y corporaciones capitalistas.

La sobrevivencia de BlackRock, Vanguard, Fidelity y otros exigen la indefensión y la muerte para la mayoría de la población mundial. La declaración de todas las vacunas como bien público, la abolición del derecho de patentes y el derecho de todos los países a acceder a sus fórmulas y procedimientos de fabricación es una lucha crucial para poner fin a la barbarie que están perpetrando los estados y sus monopolios asociados.

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