El holocausto y el sionismo

Escribe Norberto Flexer

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La cumbre que tiene lugar en la ´ciudad santa´ usurpada por el sionismo es un escenario que no tiene desperdicio. “Las docenas de estadistas que llegaron a Israel ayer pueden recordar el pasado, pero están borrando el presente (…) alineándose incondicionalmente junto a Israel, no solo traicionan el recuerdo del pasado en cuyo nombre vinieron aquí. Ser los invitados de Israel sin mencionar sus crímenes; para conmemorar el Holocausto mientras ignora sus lecciones; visitar Jerusalén sin viajar al gueto de Gaza en el Día Internacional de Recordación del Holocausto: apenas se puede pensar en una hipocresía mayor. 'Vayan a Gaza y griten allí Nunca más´”, espetó a Alberto Fernández y a los dignatarios de Europa, el valiente periodista israelí, Guideón Levy (Haaretz, 23/1).

Netanyahu “no inventó la idea de aprovechar el Holocausto para obtener ganancias políticas. Sin embargo, está llevando esta bajeza a nuevas profundidades, despojando a los palestinos de los derechos humanos básicos en nombre de los sobrevivientes” (Hagai El-Ad, director de B'Tselem, ONG de sobrevivientes de la Shoa –ídem).

En vísperas del evento Netanyahu “pidió sancionar a la Corte Penal Internacional en La Haya, el tribunal creado para juzgar los crímenes de la Segunda Guerra Mundial”, porque un fiscal de esa Corte ha tomado por primera vez la demanda del pueblo palestino contra los atropellos sionistas. “Es difícil concebir una traición más grande de la memoria del Holocausto que el intento de socavar la Corte de La Haya sólo porque desea cumplir su papel e investigar a Jerusalem. Los invitados también guardarán silencio sobre este tema. Algunos de ellos pueden estar convencidos de que el problema está en La Haya, no en Jerusalén. Sanciones a La Haya en lugar de al estado ocupante. Cuando hoy recitan ad nauseam ´nunca más´, uno debe mirar honestamente hacia el sur y el este, a solo unos kilómetros de la sala conmemorativa de Yad Vashem. No hay holocausto allí, solo apartheid. No aniquilación, sólo la brutalización sistemática de una nación. No Auschwitz , sino Gaza” (G. Levy, ídem).

Laura Leff, profesora asociada en la Escuela de Periodismo y directora de estudios judíos en la Northeastern University en Boston, acaba de editar un libro en el que revela “La vergonzosa traición de Estados Unidos a los académicos judíos desesperados de Europa en el Holocausto” (Well Worth Saving: Decisiones de vida y muerte de las universidades estadounidenses sobre los refugiados de la Europa nazi, Yale University Press). “Desde 1933 hasta que la inmigración terminó en 1942, miles de académicos desesperados, la gran mayoría de los cuales eran judíos o de ascendencia judía, sitiaron las universidades estadounidenses … el Comité de Emergencia en Ayuda de Eruditos Extranjeros Desplazados, recibió más de 6,000 apelaciones y terminó apoyando a solo 335 eruditos. Esta realidad desafía la narrativa popular y académica de que Estados Unidos salvó a la élite intelectual de Europa del Holocausto”.

Laura Leff denuncia el caso paradigmático de la eminente bióloga austríaca, Leonor Brecher, por quien durante casi 10 años se pidió que sea aceptada como refugiada (la bióloga incluso había trabajado antes en los EE.UU:). Todo fue en vano: “Muchas universidades de EE. UU., como el Dartmouth College, no considerarían a nadie ´demasiado obviamente judío´, y algunas, como el Hamilton College de Nueva York, insistieron explícitamente en los ´arios´”. Se cree que Brecher murió el 14 de septiembre de 1942, fusilada en un pozo abierto en las cercanías del campo de concentración de Maly Trostinec, en Bielorrusia.

A 75 años de la liberación de Auschwitz le rendimos homenaje.

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