YPF, la punta del ovillo

Escribe Marcelo Ramal

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Las penurias acerca de la provisión de vacunas llevaron al segundo plano de la exposición pública a una cuestión económica de primer orden. En la semana que pasó, la segunda oferta que realizó YPF para reciclar un vencimiento de deuda de 430 millones de dólares que debía pagarse en marzo fue rechazada por un agrupamiento de acreedores que representa al 45% del total. Lo más probable, por lo tanto, es que la nueva oferta termine en un nuevo bochazo.

El renunciado presidente de la petrolera, Guillermo Nielsen, pretendía cancelar ese vencimiento con dinero contante y sonante. Pero el Banco Central le negó los dólares para ello, a partir de la crisis de reservas internacionales. Como consecuencia de ello, YPF tuvo que reestructurar ese vencimiento. Ahora, el rechazo de los fondos acreedores coloca a la petrolera a la vera del default.

La nueva oferta de YPF llamó la atención por sus condiciones particularmente leoninas: además de los generosos pagos en efectivo –“endulzantes”- ofrecidos a los acreedores, la propuesta contemplaba intereses de hasta el 9% en los últimos tres años. A primera vista, pueden adivinarse dos razones del rechazo: en primer lugar, y sabiendo que la puerta de la cancelación de la deuda ya ha sido cerrada por el Banco Central, los acreedores especulan con arrancarle nuevas concesiones a YPF, si es que ésta quiere evitar una cesación de pagos. En segundo término, y sin excluir a lo anterior, los fondos que reclaman la deuda han tomado nota de la insolvencia ypefiana. Ocurre que YPF debe 6400 millones de dólares, cuando su valor bursátil apenas supera los 1200. Esta relación entre la deuda y el capital pone de manifiesto el final de un largo proceso de liquidación de la petrolera estatal, con la participación sucesiva del menemismo, el kirchnerismo y el macrismo. Después del colapso del macrismo -2018-2019-, la petrolera acumuló una inmensa mochila de deuda dolarizada, de un lado, y la forzada desvalorización de activos –y de los propios precios de los combustibles medios en dólares, del otro. Los administradores del gobierno F F intentaron pilotear esa crisis con los viejos recursos del kirchnerismo. Por un lado, dolarizando la producción de gas; por el otro, combinando los subsidios del Tesoro con aumentos sucesivos en el precio de los combustibles.

La patria petrolera, donde militan Tecpetrol-Techint, Vista –la empresa que dirige el cristinista Galluccio- y otros, pueden estar satisfechos con la política de incentivos a la extracción, el llamado negocio de aguas arriba Pero los accionistas y acreedores de YPF, donde revistan BlackRock y otros, exigen resultados aguas abajo, o sea, en las tarifas y en los beneficios de la compañía, que vende más del 50% de los combustibles del país. El primer punto para pagar la gigantesca deuda acumulada, por lo tanto, es una política hecha y derecha de tarifazos.

FMI

Sea por la vía de la deuda o de las tarifas, es evidente que la crisis de YPF involucra al conjunto de la política económica. Por eso, en el rechazo de los acreedores de YPF al arreglo de deuda podrían terciar cuestiones que exceden a la mera “reestructuración”. Según el periodista Bonelli, los fondos internacionales asocian la decisión de reciclar los vencimientos de YPF a una política más general de bicicleteo de las definiciones económicas. Y principalmente, de evitar el arreglo con el FMI en el curso de los próximo meses. Aguantando las escasas reservas internacionales disponibles, el gobierno intentaría contener la escalada inflacionaria, por un lado, y evitarse la “cicuta” del plan de “facilidades extendidas” (condicionamientos) que vendrían de la mano de un arreglo con el Fondo, a pocos meses de las elecciones. La contención cambiaria, por otra parte, es crucial para el plan de paritarias con un techo del 30%, aún cuando la inflación proyectada por todos los especialistas alcanza al 50%. En medio de las enormes tensiones planteadas por la carestía, la miseria social y el horizonte de una “nueva ola” pandémica, el temor a una reacción popular no se limita a la cuestión del voto –el cual, además, tiene como principal destinatario “alternativo” a enemigos jurados de los trabajadores. Para octubre falta mucho, y la agenda popular se cocina en las fábricas, los barrios y las escuelas. Por los mismos motivos –la perspectiva de una irrupción popular- el gobierno de Arcioni, en Chubut, ha postergado la habilitación a la minería a cielo abierto, que anteriormente había recibido la venia de los dos Fernández.

Detonantes

A la luz de lo anterior, el rechazo de BlackRock, Fidelity y otros al arreglo con YPF ha ofrecido “otra” lectura –es un golpe de mano contra la política oficial y una exigencia de definiciones inmediatas, comenzando por el arreglo con el FMI. Más allá del cimbronazo en YPF, los fondos podrían ser protagonistas de nueva corrida cambiaria, con los mismos propósitos.- En otro plano, el capital agrario se apresta a rechazar un aumento de retenciones con medidas “de lucha”, y en las vísperas de la nueva cosecha. La crisis política y económica parece abarcar a los “de arriba”, pero sus consecuencias sacudirán profundamente a los “de abajo”. La lucha por la vida y la salud, por el salario, por paritarias libres y el derecho al trabajo plantea una deliberación a fondo de la clase obrera, y la preparación de una lucha para que seamos protagonistas en el desenlace de una crisis explosiva.

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