Un cheque volador hasta noviembre

Escribe Marcelo Ramal

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Los medios más recalcitrantemente opositores al gobierno fruncieron el ceño cuando la reunión de Martín Guzmán con los empresarios terminó en un aplauso general a favor del ministro. ¿Qué es lo que aplauden, se preguntan, si los funcionarios anunciaron la “vigilancia de las organizaciones sociales sobre los precios”; si además, las tarifas de los servicios públicos seguirán controladas y el financiamiento internacional –también el privado- se encuentra bloqueado, con una deuda pública que “rinde” el 18% anual y un riesgo país a 1500 puntos?

Mal que les pese, la amable tolerancia con el ministro que acordó con BlackRock tiene sus razones. Guzmán se solidarizó a fondo con el reclamo empresarial que exige la reducción del “costo Covid”, naturalmente, en los términos en que ese costo es entendido por los capitalistas: nunca más el IFE; liberación de las obligaciones patronales vinculadas a la emergencia –transporte particular al trabajo, licenciamiento de mayores de 60-; presencialidad escolar a todo trapo, para aceitar el retiro de licencias laborales. El “costo Covid”, en cambio, se mantiene cuando se trata de pagarle a las patronales una parte de los salarios, a través de los Repro. Al sector privado de salud, al que le retacearon aumentos de aranceles, le han destinado un Repro "especial".

En cualquier caso, los Repro son sólo la punta del ovillo de un esquema más amplio del subsidio al capital. El gobierno renovó los planes de incentivo a la extracción de gas no convencional, con contratos que duplican a los deprimidos valores internacionales. Luego, a los generadores de energía, que deben comprar combustibles dolarizados para alimentar sus usinas, los compensa con subsidios crecientes. En el país del salario mínimo de 150 dólares por mes, el gobierno ha consolidado un arco de intereses capitalistas con ingresos dolarizados, desde Tecpetrol hasta Mindlin, desde Vista Oil (Galluccio) hasta Central Puerto, el holding de Caputo.

Las distribuidoras de energía, que se quejan por el retraso de las tarifas finales, pertenecen a los mismos grupos capitalistas que militan en el gas o la generación dolarizados. Por lo tanto, pueden “esperar”. En el presupuesto 2021, se incluyó un jubileo de la deuda de las distribuidoras eléctricas con el Estado, una medida que pavimentó el ingreso a Edenor por parte de los dueños de America TV. Es probable, entonces, que en dial oficialista, C5N y Página 12 puedan armar un “trío”. En la lista de beneficiarios de la quiebra nacional, no hay que olvidar al “mercado financiero” fabricado por el ministro, con bonos de vencimiento corto que hoy rinden un 17/18% anual en dólares, un endeudamiento en pesos igualmente abusivo y, por supuesto, las Leliqs, que han engordado el balance de los bancos durante todo el 2020.

Guzmán y Cavallo

Naturalmente, el núcleo de la patria dolarizada se encuentra en el capital agroexportador, a quien el gobierno acaba de asegurarle que no modificará las actuales retenciones. El gobierno apuesta a que este tributo al “campo” le permita un ingreso de divisas y, sobre esta base, estabilidad cambiaria al menos hasta las elecciones. Guzmán anunció una devaluación del dólar mayorista del 25% hasta diciembre, cuando la inflación pinta para el doble. Una suerte de “tablita” cavallista. En base a este financiamiento, y a la soja superior a los 500 u$s, el gobierno espera postergar todas las contradicciones en curso hasta noviembre. Mientras tanto, los negocios que ofrece el semidefault argentino son suficientemente redituables como para que el capital financiero acompañe el bicicleteo, siempre y cuando sus renovaciones no excedan los 60 días.

Arco de intereses

Una información periodística de hoy revelaba que el gobierno pagó 2 millones de dólares a un estudio de lobbystas de Estados Unidos, para conseguir la "conversación telefónica" entre Biden y Fernández. Por cierto, en Argentina está pagando un precio mucho mayor para abrochar el apoyo (o al menos la tolerancia) de un arco de intereses capitalistas hasta las elecciones de octubre. Después de todo, el fracaso del degradado bloque macrista-radical está demasiado cerca en el tiempo.

Bicicletas financieras, “presencialidad” y retorno al trabajo; libertad de exportaciones y subsidios diversos son las ofrendas del gobierno F-F para llegar a noviembre. Al compás de estos compromisos, Cristina flirtea con Massa, Máximo discute “listas únicas” y Alberto, en reciprocidad, desparrama pirotecnia verbal contra la Corte. Cualquiera puede advertir, sin embargo, que los móviles económicos que alimentan este armado de intereses son tan redituables como precarios. Un estallido financiero internacional –que se adivina en la volatilidad bursátil- arrasaría con la transitoria bicicleta con la que fantasea Guzmán. El retraso vacunatorio mundial pone límites insuperables a cualquier recuperación económica y, con ella, a las expectativas de un “despegue exportador”. La revaluación cambiaria puede asociar a una ultraminoría asalariada o profesional a la "dolarización", pero no resuelve la condición social de una clase obrera que tiene a más del 50% de sus asalariados por debajo de la línea de pobreza. Aquí tenemos la razón fundamental de los aplausos a Guzmán: la política oficial ha empujado todavía más abajo los salarios, aunque la patronal sabe que es una conquista precaria y todavía provisional –como todo lo que ha obtenido en estas horas.

Argentina es un volcán, para cualquiera que examine con rigor la condición de vida del 90% de sus habitantes. La bronca que recorre las escuelas, en torno de una “vuelta al trabajo” de los docentes en condiciones de completa indefensión, es sólo la primera manifestación de una realidad que se extiende a los hospitales y a las fábricas. Detrás de las maniobras y el palabrerío, hay un gobierno que busca salvar los intereses capitalistas en medio de una crisis sanitaria, social y política excepcional. Tenemos que desarrollar su alcance ante los trabajadores, y convocar a una deliberación en los lugares de trabajo y en las organizaciones obreras.

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