Docentes: una paritaria nacional de la infamia

Escribe Mariano Hermida

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Los cinco gremios docentes nacionales (CTERA-CEA-UDA-SADOP-AMET) y los representantes del gobierno nacional, acordaron la paritaria que servirá de referencia "indicativa" para los 1.550.000 trabajadores de la educación de todo el país.

El acuerdo establece un aumento del 34.5%, a cobrar en tres cuotas (marzo, julio y septiembre) y vence en noviembre próximo. El promedio anual no supera el 29%. Con estos números, el salario básico de un docente, recién en septiembre, será de $37.000. Casi 20 mil pesos por debajo de la canasta de pobreza, calculada actualmente en $56.000. Ni hablar de la canasta familiar, calculada alrededor del doble.

El gobierno y la dirigencia gremial presentan el arreglo como una panacea porque el “salario le va a ganar a la inflación”. Se trata de una desfachatez, cuando en cualquier caso se trata de un salario de hambre y de un despojo social. El incentivo docente, un ítem en negro que pasará de $1.240 a $2.830, es otro despojo, con el que el estado evade los aportes previsionales. Finalmente, lo pactado ni siquiera contiene una clausula contra la inflación, de modo que el convenio es un voto de confianza en el gobierno patronal. En definitiva, en completa armonía con el ajuste que se está pactando con el FMI.

Por otra parte, la paritaria propina un gran golpe a los jubilados. Desde marzo 2021, el aumento de las jubilaciones docentes será de apenas el 10,37%, en conformidad con el nulo aumento de los salarios en el segundo semestre de 2020. Como ahora, el aumento salarial pactado se paga en tres cuotas, en septiembre, la jubilación docente reflejará el aumento salarial solamente por la cuota de marzo (12%). En definitiva, en 2021 las jubilación docente tendrá dos aumentos: en marzo 10,37% y en septiembre un 12%. Varios puntos abajo del acuerdo que plantea el FMI.

“A las aulas”

En la reunión también se fijó una agenda de reuniones del “Observatorio del Regreso Presencial a las aulas”, creado por el Consejo Federal de Educación, para evaluar la puesta en marcha del “retorno seguro a las escuelas”. Es una cortina de humo para tapar que la presencialidad están aumentando los contagios. En CABA ya se registran más de 100 contagios. En Córdoba, por lo pronto, hay más de 21 escuelas que tuvieron que cerrar. En Jujuy, la mitad de los contagiados son docentes y el Comité Operativo de Emergencias Municipal de Humahuaca le solicitó al Ministerio de Educación provincial la suspensión de clases debido a la circulación del virus. Ya se ha registrado un caso de muerte.

La CTERA -al igual que el resto de los sindicatos- firmó el acuerdo sin ningún mandato de la docencia. Los maestros se enteraron por los medios. Sonia Alesso, en la conferencia de prensa, señaló que se trató de un “aumento importante” (Télam, 26/2). El cinismo de esta mujer no tiene límites. Debería mostrar recibos de sueldo y declaración de impuestos.

En los días 1 y 2 de marzo, cuando comienza el ciclo lectivo en un conjunto de provincias del país, la docencia protagonizará paros y movilizaciones de norte a sur. Al rechazo a las clases presenciales en pandemia para proteger la vida y la salud, se le agregará el repudio al acuerdo paritario de pobreza firmado por el gobierno y la CTERA.

La lucha por un salario básico igual al costo de la canasta familiar se hace más necesaria que nunca.

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