Una apertura criminal: crecen los contagios y muertes en la comunidad educativa

Escribe Ana Belinco

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La “vuelta al aula” avanza a nivel nacional. Hay una apertura general en Ciudad de Buenos Aires y Jujuy desde el 17 de febrero pasado, y, desde el 1 de marzo, en las provincias de Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. En Chaco, esta semana empezaron los estudiantes de primer grado y primer año, mientras que en Formosa, Neuquén y Río Negro comenzará el ciclo lectivo en los próximos días. En Santiago del Estero, comenzaron los estudiantes que debían recuperar contenidos, pero el inicio de clases presenciales total se realizará dentro de dos semanas.

Con la casi totalidad del sistema educativo volcado a la presencialidad, los contagios de personal docente, no docente y estudiantes, se multiplican cada día que pasa. Por responsabilidad del gobierno nacional y los gobernadores -en connivencia con CTERA, que pide un "retorno seguro" en el marco de una pandemia y sin vacunas en el futuro cercano-, ya hay que contabilizar fallecidos entre la docencia. “Existe un límite, y ese es la muerte”, dijo una vez Hugo Yasky, en ocasión del asesinato de Carlos Fuentealba. Parece haber olvidado aquella máxima.

En las dos jurisdicciones donde las clases presenciales comenzaron primero, la situación es crítica.

En Jujuy, el fin de semana pasado, fallecieron las profesoras Angélica Leaño y Betty Greach, víctimas de covid 19. En la última semana, los contagios se triplicaron en la provincia, después de las concentraciones masivas de carnaval y con el incremento de la circulación diaria en más de 200 mil personas por el regreso a clases. A una semana de presencialidad, sólo en Humahuaca ya se contagiaron 28 docentes. Una de las docentes fallecidas prestaba servicio en una escuela de esta localidad.

En la Ciudad de Buenos Aires, hay más de 130 casos positivos de docentes y auxiliares en escuelas y más de cien burbujas de estudiantes cerradas. Sumado a los 304 casos positivos registrados en los centros de testeo, reconocidos oficialmente por el gobierno la semana pasada, la ciudad se está convirtiendo en una bomba sanitaria. Como consecuencia de esta política criminal de Rodríguez Larreta-Acuña, que aprietan a las direcciones escolares para forzar el 100% de concurrencia a los establecimientos educativos, una docente de la Escuela Especial 37 y su hija están internadas luego de contagiarse en la escuela. La compañera cursa una neumonía bilateral y su hija tuvo que recibir oxígeno, encontrándose en estado crítico, denuncia Ademys.

Por otra parte, en Córdoba, el Ministerio de Educación de la provincia debió activar el protocolo Covid-19 en más de una treintena de escuelas estatales. Solamente en la localidad de Villa María, se activó en 12 escuelas de la ciudad. La Municipalidad informó que el día 2 de marzo se registraron 65 nuevos contagios que pasan a formar parte de los 500 casos activos que hay en la ciudad, número en crecimiento al compás de la apertura educativa.

Es esperable que esta tendencia al alza de contagios y muertes entre la comunidad educativa de todo el país continúe por el traslado de millones de personas y por la sobresaturación del sistema sanitario. Es imperioso organizarse por comités de seguridad e higiene en rechazo a la presencialidad pandémica y para construir la huelga por el cierre total del sistema educativo, porque no hay “condiciones seguras” en pandemia y sin vacunas.

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