#7M Día de la visibilidad lésbica: Pepa Gaitán, lesbiana y trabajadora

Escribe Sofi Tau

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Un nuevo aniversario del asesinato de la Pepa Gaitán (asesinada por lesbiana, abandonada en la calle por pobre) nos encontró atravesando una feroz crisis mundial que golpea a los trabajadores y atenta directamente contra sus vidas. Se vuelve imprescindible entonces que la lucha por la emancipación sexual pueda encontrar el camino de la liberación humana contra toda opresión.

Si hay algo que nos dejó bien en claro la pandemia (y el manejo de los gobiernos) es la creciente desigualdad que propone el régimen social actual.

El hacinamiento, la precarización laboral y el desabastecimiento de los hospitales públicos que se viene perpetuando por décadas enteras se puso de relieve más que nunca ante la situación sanitaria y se encontró de inmediato con la respuesta de trabajadores y vecinos organizados dispuestos a defender y conquistar dignas condiciones de vida.

Es sobre este escenario de lucha y carestía en el cual se desvanece en el aire el relato de la "inclusión sexual" que nos vienen planteado los distintos Estados y organismos internacionales durante los últimos años.

El escaso puñado de oficinas estatales y municipales de "acompañamiento social y emocional" que dejó la cooptación kirchnerista (y sostiene el macrismo en la ciudad con el CIM de La Fulana, por ejemplo) se han vuelto completamente obsoletas frente al vaciamiento de presupuesto. Sus talleres recreativos lejos están de aportar a las verdaderas necesidades de las lesbianas trabajadoras.

Además, este año, sin la posibilidad de lucro de los distintos bares, boliches o fiestas "inclusivas", terminaron de manifestarse las limitaciones de los "guettos" (negociados) a la hora de brindar una verdadera respuesta a la cuestión de la violencia y discriminación estructurales.

Todo un ocaso anunciado de las políticas internacionales que apostaron a los subsidios estatales para hacer de la diversidad un mercado.

Por otra parte, la "emancipación cultural (o moral)" que proponen parte de las y los cómplices de este gobierno (empezando con el presidente que dice "todes" en cadena nacional siendo el principal hambreador) parece cada día obstaculizarse más cuando a somos perseguidas por el desempleo y la desesperación de no llegar a fin de mes.

La idea que desenvolver una sexualidad libremente radica en una elección personal, o incluso que estamos ante una batalla ya ganada, cae por su propio peso cuando nos enfrentamos a la escasa oferta laboral y la dificultad para acceder a un trabajo en dignas condiciones. Siendo este el primer acto de discriminación en todos los aspectos.

La crisis devela una vez más el cinismo que encierran los gobernantes en sus discursos.

No olvidemos además que a la policía, responsable del 20% de los femicidios, reforzada y premiada múltiples veces por este gobierno, la encontramos en casi todas las esquinas de nuestro país gozando de total impunidad luego del escandaloso armado de causa que le hicieron a Mariana Gómez por besarse por su pareja en constitución.

Las capacitaciones como respuesta ante esto se diluyen como el agua frente a una institución diseñada con el único fin de resguardar la propiedad privada de la clase dominante.

Por último, la intimidad de los lazos entre el Estado con las Iglesias, y su militante inserción en los barrios, hace de la regulación sexual y la discriminación una imposición sumamente necesaria para garantizar y sostener el capitalismo en los sectores más golpeados por la miseria. Brasil es por excelencia el espejo latinoamericano que nos advierte de sus peligrosos alcances.

Como se deja ver, el ataque a la diferencia sexual es sistemático y está enraizado en lo más profundo de este régimen social.

La idea de la "lesbiana" como figura que se eleva por encima de los problemas reales de las mujeres trabajadoras (o que su opresión corre "en paralelo") se estanca al intentar salir de los ensayos universitarios.

No podemos liberar la sexualidad de un determinado grupo reforzando su segregación cuando el ataque y regimentación a la sexualidad es hacia el conjunto de los trabajadores, teniendo su último castigo a quienes manifiestan alguna diversidad.

La persecución que le costó la vida a Pepa, la cárcel a Higui o el juicio a Mariana (entre tantos otros casos silenciados) y nos cuesta el día a día como lesbianas yace en los cimientos de este régimen social diseñado para la explotación de trabajadores, y se profundiza a medida que avanza su descomposición.

Para una verdadera emancipación sexual, es vital que encontremos una salida con el conjunto de la clase obrera.

Es en la lucha por los salarios donde vamos a adquirir mejores condiciones de vida, es la organización barrial por un trabajo digno para todos donde vamos a terminar con la discriminación, es la defensa de la educación pública donde vamos a conquistar la ESI con espacios de reflexión en torno a la sexualidad, y es tras el 82% móvil para todos los jubilados, contra todo tipo de reformas, lo que hará de nuestras existencias más plenas hasta el final.

Sin renunciar ni pausar nuestros deseos, la camaradería que se forja en la lucha es el mejor resguardo que podemos encontrar para hacerle frente a la barbarie opositora que nos quiere calladas, sumisas, gestadoras y pobres. Tanto para nosotras como para abrir caminos a las nuevas generaciones.

¡Vamos compañeras! ¡Por un plan de lucha obrero contra toda la violencia y discriminación!

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