UNQ: la lucha por cupos y materias

Escriben Evelyn Argüello, Federico Velázquez, María Fernández y Joaquín Antúnez

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El primer cuatrimestre del año ha comenzado en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) con un ataque de la gestión universitaria contra estudiantes y docentes. Han decidido, en una sesión del Consejo Superior, con el voto positivo y el aval de los consejeros estudiantiles de la Juana Azurduy y Alianza Universitaria -conducciones de los centros de estudiantes- imponer un límite de tres materias por estudiante, bajo el argumento de una supuesta medida organizativa para evitar que un grupo de estudiantes pierda el cupo “porque otros se anotan a muchas materias”.

La misma modalidad se había dado en el segundo cuatrimestre del 2020, pero en esa ocasión el máximo impuesto era de cuatro materias. El resultado fue que un grupo enorme de estudiantes, sobre todo de los Diplomas, se quedó sin cupos para cursar. La metodología de inscripción -que contempla el famoso ´coeficiente´-, ha demostrado ser un régimen expulsivo de la universidad, puesto que su fundamento meritocrático otorga mayor coeficiente a los estudiantes con mejores notas y rendimientos académicos, que son quienes logran inscribirse en los primeros días y margina a los que logran hacerlo el último día. Una universidad que lleva por lema “pública e inclusiva”, desarrolla un régimen a su interior sumamente expulsivo.

Oferta

Con una rápida mirada en la oferta académica de cualquier carrera se puede observar que no responde ni de cerca a la demanda de estudiantes que van a inscribirse, es decir, desde el momento cero la oferta académica de la universidad prevé que un grupo de estudiantes no van a encontrar cupo en materias obligatorias o en las electivas que les gustaría hacer, por lo cual se ven obligados a cursar otras materias o incluso a disminuir la cantidad de las mismas en las que pensaban anotarse. Esto no es inocente ni responde a una falta de organización de las autoridades, es parte de los compromisos que se sostienen con la CONEAU, detrás de la cual se encuentran el Banco Mundial y el FMI. Las “reformas estructurales” que promueve el FMI en todo el mundo, incluida la Argentina, incluyen a la educación superior, para alinear al régimen de carreras cortas, con contenidos específicos, es decir, el recorte de contenidos y cursadas.

Sin una oferta que permita orientar a la universidad hacia ese fin, se caería de maduro un plan de reformas y recortes de nuestras carreras y planes de estudio. Ahora, esa orientación general debe ser adaptada a la situación de la pandemia actual.

Sin aumentos ni nombramientos

Los docentes de nuestra casa de estudios terminan siendo los grandes perjudicados de este recorte, mientras no se ha garantizado ninguna medida concreta para que puedan desarrollar sus tareas de clases virtuales, al igual que con los estudiantes, (computadoras, wifi, capacitaciones, etc.) han visto sus salarios desvalorizarse y extenderse sus horas de dedicación a cada curso, puesto que no se ha desdoblado ni una sola comisión ni se ha nombrado un solo docente para defender la salud y las condiciones de trabajo.

La unidad con nuestros docentes es más necesaria que nunca para derrotar la falta de cupos en las materias. El derecho de los estudiantes a cursar libremente debe estar acompañado del nombramiento necesario de docentes para cumplir con esa demanda. De ninguna manera permitiremos que se avance sobre las condiciones de trabajo de nuestros docentes. Es por esto, que reclamamos el desdoblamiento de todas las materias, para que ningún docente trabaje con más de 20 alumnos por curso y se nombren todos los que sean necesarios para que así sea.

Lucha por cupos y materias

Existe un rechazo generalizado por parte de los estudiantes al límite de 3 materias, lo que ha permitido comenzar a motorizar una organización independiente ante el completo alineamiento de la conducción de los centros de estudiantes con la gestión. Un comunicado que rechaza esta medida y exige nombramiento docente ha cosechado un apoyo importante entre un sector de estudiantes que han firmado para el avance del reclamo. Incluso, se ha generado un espacio de deliberación estudiantil, salteando todos los obstáculos que la virtualidad nos impone, y se han sentado las bases de una orientación de confrontación directa con la gestión universitaria mediante la lucha.

Con las inscripciones ya comenzadas, hemos llevado a cabo un cartelazo virtual y una sentada en la Estación Bernal, lindante a la UNQ, para rechazar esta medida. Al mismo tiempo, nos disponemos a llevar a fondo esta orientación convocando a los estudiantes a conquistar cupos y materias, para lo cual realizaremos una inscripción propia que será presentada ante las direcciones de las carreras, exigiendo su apertura y el nombramiento docente necesario para garantizarlo.

Esta primera etapa no se encuentra cerrada sino en la cresta de la ola. Las acciones y conclusiones de los próximos días no demorarán un nuevo balance, que aportará nuevas experiencias y será el precedente de nuevas luchas.

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