Estado de excepción para imponer la libertad de comercio y la presencialidad escolar

Escribe Emiliano Monge

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El gobernador demócrata de Washington, Jay Inslee, dijo que planea proclamar el estado emergencia para forzar la reapertura de las escuelas. La emergencia implicará que todos los distritos escolares retornen a la presencialidad en primaria el 5 de abril y, en secundaria y preparatoria, antes del 19 de abril próximos. “Su anuncio se produce en medio de negociaciones continuas sobre el regreso a los edificios escolares con un conjunto de sindicatos de maestros locales” (Seattletimes, 12/3), que rechazan la presencialidad.

Inslee dijo que la emergencia es legalmente vinculante. El anuncio fue elogiado por republicanos del estado. Una orden similar dictó la gobernadora de Oregón, Kate Brown; el gobernador de Arizona también ordenó la apertura de escuelas. De modo que el estado de excepción que denunciaron los adversarios de las cuarentenas y aislamientos obligatorios, termina implantado para asegurar la libertad de comercio y la apertura escolar masiva en pandemia.

El anuncio del viernes se basa en los amplios poderes de emergencia que diversas Legislaturas otorgaron hace mucho tiempo a los gobernadores para sortear crisis importantes, incluida la capacidad para imponer restricciones. Según el estatuto estatal, el gobernador tiene poder sobre “otras actividades que él o ella crea razonablemente que deberían prohibirse para ayudar a preservar y mantener la vida, la salud, la propiedad o la paz pública” (ídem). Sin embargo, esta medida es para realizar todo lo contrario, como denuncian los docentes y sindicatos del personal educativo. En la izquierda se han confundido las disposiciones de emergencia sanitaria con el estado de sitio, sin la menor previsión de que sería usado como método de coacción para imponer las soluciones “libertarias” a la pandemia – el contagio no daña.

“Estamos vacunando para prevenir enfermedades, hospitalización y muerte, no estamos vacunando para prevenir la propagación”, dice Inslee, consciente de las limitaciones de las vacunas y de las vacunaciones, que se observan en todo el mundo. En EEUU se registran más de medio millón de muertes mientras se diseminan nuevas cepas más mortíferas y contagiosas. Por otra parte, las escuelas son vectores comprobados de contagios y causales de colapso sanitario.

Escuelas

En el distrito más grande del estado, Seattle, “menos de 150 de los más de 50.000 estudiantes asistieron a las escuelas en persona durante la primera semana de marzo” (ídem). La decisión de reabrir las escuelas es combatida por los docentes en las juntas locales. La “emergencia” dictada por el gobernador va dirigida contra los maestros. Otras juntas escolares anunciaron que los trabajadores de educación entrarán en la categoría de “esenciales”. Muchos docentes anunciaron que fueron amenazados por las autoridades para que retornen.

Los docentes acusan al gobernador de “hacer volar todo por los aires”. Los voceros de la Asociación de Educación de Washington (WEA) dijeron que Inslee los tomó con la guardia baja y que no descartan declarar la huelga.

Will Baur, un maestro de las Escuelas Públicas de Battle Ground, denuncia que se oculta información sobre los casos de COVID-19 en las escuelas. “Un estudio realizado en Quebec reveló que cuando las escuelas volvieron a la instrucción en persona, hubo un aumento del 17 por ciento en las infecciones entre los niños de 0 a 9 años. Es probable que las consecuencias sean peores en Estados Unidos, donde las tasas de transmisión son más altas y las escuelas han enfrentado recortes masivos de austeridad” (WSWS, 13/3).

Judith Malmgren, epidemióloga de la Universidad de Washington, dijo que le preocupa que aún si los maestros están vacunados, los jóvenes no lo estarán y podrían llevar el virus a sus familias. Su estudio inédito sobre el recuento de casos de Washington muestra que el 19% de los casos corresponden a personas de 0 a 19 años (Seattletimes).

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