Ir a Gaza y gritar "Nunca más"

Escribe Gideon Levy

Tiempo de lectura: 3 minutos

El presente artículo publicado en el diario israelí Haaretz el 23 de enero de 2020, en ocasión del Día Internacional de Memoria del Holocausto. Por un error, su publicación en Política Obrera se vio demorada. Pedimos disculpas a nuestros lectores.

Es muy importante recordar el pasado, no es menos importante estar informado del presente sin cerrar los ojos. Las decenas de hombres de Estado que llegaron ayer a Israel puede que recuerden el pasado, pero registran de una manera borrosa el presente. En su silencio, en su hacer caso omiso de la realidad mientras se alinean en forma incondicional con Israel, no solo traicionan sus roles, también traicionan la memoria del pasado en nombre del cual han venido hasta aquí. Ser huéspedes de Israel sin mencionar sus crímenes, conmemorar el Holocausto ignorando sus lecciones, visitar Jerusalén sin viajar al gueto de Gaza en el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto – es difícil pensar en una hipocresía mayor.

Es bueno que reyes, presidentes y otros notables hayan venido aquí en honor de este día de la memoria. Es lamentable que ignoren lo que las víctimas del Holocausto están infringiendo a otra nación.

La ciudad de Ereván nunca será testigo de una reunión tan impresionante para conmemorar el holocausto armenio. Los líderes mundiales nunca irán a Kigali para tener presente el genocidio ocurrido en Ruanda. En realidad el Holocausto fue el mayor crimen que haya ocurrido jamás contra la humanidad, pero no fue el único. Pero los judíos y el Estado de Israel saben bien cómo santificar su memoria y al mismo tiempo utilizarla para sus propósitos.

En este Día Internacional de Memoria del Holocausto, los líderes mundiales son huéspedes de un primer ministro israelí que, en la víspera de estas visitas, pidió sanciones – créase o no - a la Corte Penal Internacional de La Haya, un legado de las cortes que fueron creadas para juzgar los crímenes de la Segunda Guerra Mundial.

En este Día de Conmemoración, los líderes mundiales vienen a entrevistarse con un primer ministro que está tratando de incitarlos contra la Corte de La Haya. Es difícil pensar en un uso más dañino del Holocausto, es difícil concebir una traición mayor a su memora que el intento de socavar la Corte de La Haya solo porque ésta desea cumplir su papel e investigar a Jerusalén. Los huéspedes también mantendrán su silencio sobre este tema. Algunos de ellos pueden ser convencidos de que el problema está en La Haya, no en Jerusalén. Sanciones a la Corte en vez de al estado invasor.

Obviamente, nunca se debe olvidar el Holocausto. Tampoco debemos borrar el hecho de que fue dirigido contra el pueblo judío. Pero precisamente por esta misma razón no se debe ignorar la conducta de sus víctimas hacia las víctimas secundarias del Holocausto judío, el pueblo palestino. Sin el Holocausto ellos no hubieran perdido su tierra y no estarían hoy prisioneros en un gigantesco campo de concentración en Gaza o viviendo bajo una brutal ocupación militar en Cisjordania.

Cuando hoy recitan ad nauseam “nunca más” deberíamos dirigir nuestra mirada en una forma honesta hacia el sur y el este, a solo pocos kilómetros del memorial de Yad Vashem. No existe holocausto allí, solo el Apartheid. No hay aniquilación sino el embrutecimiento sistemático de una nación. No es Auschwitz sino Gaza. ¿Cómo podemos ignorar esto en el Día internacional de Conmemoración del Holocausto?

Es difícil creer que a ningún líder mundial de los que acudieron a Jerusalén se le haya ocurrido viajar a Gaza luego de la ceremonia. Si uno de ellos hubiese tenido el coraje de hacerlo, él o ella hubieran honrado la memoria del Holocausto en una forma no inferior que visitando Yad Vashem. No existen muchos lugares en el mundo donde las palabras “nunca más” resonarían tanto como en los confines de este gigantesco gueto, creado por el estado de los sobrevivientes del Holocausto. ¿No ir a Gaza y ver lo que está sucediendo allí? ¿No identificarse con el destino de dos millones de seres humanos que han estado encerrados en un campo de concentración durante 14 años, a una hora de Jerusalén? ¿Cómo es posible? ¿No gritar “nunca más” en Gaza? ¿Cómo pueden no hacerlo?

Unos pocos líderes ostensiblemente equilibraron su visita con una visita breve y ceremonial a Ramallah, incluyendo una foto con Mahmoud Abbas, quien también es un blanco de las protestas israelíes. Este tipo de visita no tiene importancia. Ramallah no decide el destino del pueblo palestino. Se decide en las oficinas gubernamentales de Jerusalén y en las instalaciones de defensa de Tel Aviv. Era necesario venir hoy a Israel para recordar al mundo el Holocausto, pero también el silencio. Contra este silencio se debería gritar: ¡nunca más!

El Holocausto puede no repetirse nunca, pero el silencio vergonzoso continúa, incluso en este día de Conmemoración en Jerusalén.

Trad. Olga Stutz

Suscribite a Política Obrera