Papeleros: incendio en Sein e inseguridad laboral

Escribe Eme Ku

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En la fábrica Sein, en Berazategui, se produjo un voraz incendio que no produjo víctimas fatales de casualidad.

Según testimonios de los trabajadores, el fuego se produjo por el sobrecalentamiento en una de las líneas de producción continua, y se propagó rápidamente en forma incontrolable. La cantidad de residuos de descarte acumulados alrededor de la máquina fueron el combustible que avivó las llamas hasta tomar una parte importante del techo del galpón de producción. La planta se encuentra cerrada hasta nuevo aviso. Los trabajadores se encuentran suspendidos ¡sin goce de sueldo! Aparentemente, la patronal está evaluando el cierre definitivo de la planta.

Ubicada sobre Camino Gral. Belgrano, en el límite entre Varela y Berazategui, Sein es una planta tristemente célebre por la tremenda explotación de sus trabajadores y los accidentes en planta. En esta fábrica trabajaba como tercerizado Brian “Mechi” Cantero, a la que había llegado de la mano del negrero Ramón “Archi” Fuentes, un “contratista” que está metido en varias fábricas importantes de la zona, como Rigolleau, Cervecería Quilmes, etc. Mechi fue encontrado muerto en una de los sectores de la planta, cumpliendo una tarea que no le correspondía, para la que no fue capacitado, ni existían las condiciones de seguridad, pero a la que fue obligado por los supervisores. Antes hubo también otros accidentes fatales, producto de la desidia patronal.

La situación de precariedad e inseguridad laboral es moneda corriente en el gremio papelero. Las patronales, desde las más chicas hasta las multinacionales, tienen vía libre para desconocer las condiciones de salubridad e higiene. Durante la pandemia, la industria papelera, declarada esencial, elevó el monto global de producción, y sus ganancias aumentaron más de un 100%. La condición para ello ha sido aumentar enormemente la productividad de sus trabajadores, y la reducción salarial lisa y llana, al eliminar los premios y adicionales (como el adicional nocturno, por la rotación, etc.) a los trabajadores en grupos de riesgo, o que por otros motivos no podían asistir a trabajar. Sumado al plan ATP del Estado, que dictó las exenciones impositivas y de cargas patronales al sistema previsional (que alcanzó al 95% en algunos casos), todo esto significa un enorme afano al bolsillo de los obreros para dárselo a los patrones.

Está planteado un movimiento por condiciones de salubridad e higiene bajo control de los trabajadores en todas las plantas.

La burocracia, aliada patronal

La obsolescencia de esta y otras plantas, y la ausencia de los comités de seguridad e higiene, (que están inscriptas en el propio convenio papelero, aunque bajo la forma de comités mixtos, ART 63 y 64 del CCT), son un caldo de cultivo excepcional para este tipo de “accidentes”. Sein es un ejemplo. Kimberly Clark, a pocos kilómetros de Sein, cerró su planta en Bernal, con inversiones en maquinarias nuevas y modernas, para desembarazarse de una comisión interna que llevó la defensa de la seguridad obrera a su máximo nivel. Y en la planta Bernal de Smurfit Kappa, un accidente lesionó de extrema gravedad a un trabajador temporario.

Pero las patronales cuentan con un aliado indispensable: la Federación y los sindicatos papeleros, que han entregado la seguridad y el salario de sus afiliados.

Los trabajadores de Sein deben cobrar su sueldo íntegro mientras dure la inspección y la puesta en marcha de la planta.

Que se abran los libros contables de la empresa al control obrero.

Elección de delegados en asamblea general.

El sindicato debe garantizar la cobertura de la obra social papelera durante este período.

Ante la amenaza de cierre por parte de la patronal, se plantea la intervención estatal para preservar los puestos y la fuente laboral.

Son una urgente necesidad asambleas en todas las plantas fabriles, armar mediante el debate obrero el pliego de reivindicaciones para asegurar las condiciones de trabajo, de seguridad y sanitarias, en defensa de la vida obrera y sus familias.

Por comités obreros que controlen las condiciones, hagan el relevamiento de las necesidades, y las impongan a la patronal. La seguridad laboral y sanitaria debe estar incluida en las discusiones paritarias, con los paritarios electos en las mismas asambleas.

Es imperioso ir a un paro general activo del gremio en la seccional, mediante un plenario de delegados.

¡La vida de los papeleros se defiende!

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