Cortes y vigilia por la aparición de Maia

Escribe Javiera Sarraz

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El corte en la autopista Dellepiane, durante todo el día de ayer, puso en el centro de la escena política la desaparición de Maia, una nena de 7 años que fue vista por última vez en Parque Avellaneda con un hombre con antecedentes de abuso y con vínculos familiares con tratantes de personas.

El corte comenzó a las 5 de la mañana por un grupo reducido de familiares que ganó rápidamente la solidaridad y el apoyo de los vecinos del barrio, quienes se sumaron masivamente a la protesta y lograron un corte total de la autopista.

Durante la jornada, los vecinos y familiares se mantuvieron incólumes en la autopista y ganaron la atención de todos los medios de comunicación. Luego se sumaron cortes de vecinos de las villas 15, 1-11-14 y 21-24 de los que convocamos y participamos como Tendencia.

Sólo después de esta escalada de protestas y de la tenacidad de los familiares y vecinos de Maia de quedarse en la autopista hasta que aparezca la nena, la fiscal Laura Belloqui, de la Fiscalía N°54, comenzó la búsqueda de Carlos Savanz, el hombre que se llevó a la nena.

La fiscal Belloqui, y algunos medios de comunicación tratan de instalar que la desaparición de Maia responde a un hecho particular de pedofília, y no a la evidente implicancia de las redes de trata.

El Estado responsable

La actitud tanto de la fiscal como de la policía desde la desaparición de Maia desnuda la responsabilidad del Estado en la desaparición de Maia. La familia denuncia que se acercaron a la comisaría a las dos horas de su desaparición (10 am) pero que no fue sino hasta las 23 horas del día lunes que le tomaron la denuncia.

La predisposición que no pusieron en buscar a la nena, la tuvieron para desplegar todo un operativo represivo frente a los familiares en el corte de la autopista Dellepiane.

Desde un comienzo, la policía tuvo una actitud disuasoria para que la familia levante el corte, ya sea con amenazas, con extorsiones o con ofertas de diverso tipo. Los primeros interrogatorios sobre villa 21-24/Zavaleta y Cuidad Oculta los hizo la familia personalmente, frente a lo cual la misma Policía Federal se presentó en el lugar no para colaborar sino para obstaculizar, y devolverlo a sus casas.

Un primo del secuestrador fue detenido por la bonaerense. Aunque está procesado en un juicio por trata y vive en la zona donde se ven las últimas imágenes de la nena, entre Morón e Ituzaingó, fue liberado a las pocas horas.

También sobre Dellepiane el jefe del operativo trató de responsabilizar a la familia por la no aparición de la nena, diciéndoles que “mientras su piquete en Dellepiane mantuviera ocupado a los siete móviles de la comisaría, ellos no podría emprender la búsqueda”.

A pesar de las amenazas y extorsiones, los familiares de Maia se mantuvieron firmes en el corte. El caso ganó un lugar importante en los medios. Recién ahí comenzó el Estado a realizar allanamientos y búsquedas. La acción del Estado, sin embargo, sigue siendo limitada. Tardaron 48 horas en dar con las cámaras de la estación de tren donde los testigos afirman haber visto a Maia. Familiares y los vecinos denuncian que los allanamientos se realizan tarde y mal.

Aparición YA

La desaparición de Maia pone al desnudo la responsabilidad de todos los engranajes del Estado en los casos de secuestros y desaparición de personas y sus vínculos con las redes de trata.

La solidaridad y el apoyo masivo de los vecinos de todas las villas de la capital se explica porque las familias de esos barrios sufren a diario la acción de las redes de trata que actúan en zonas liberadas con total impunidad.

La negativa a tomar la denuncia en la comisaría y las respuestas de los efectivos responsabilizando a las familias por la desaparición de una niña es el modus operandi del Estado, que sabe perfectamente que las primeras horas de búsqueda son fundamentales en los casos de desaparición de personas. La inacción de la fiscal del caso es parte de este mismo operativo. El despliegue represivo contra familiares y vecinos busca evitar que se visibilice el caso.

La situación de vulnerabilidad de una familia que vive en la calle o en una villa es la base sobre la que asientan los secuestros y la complicidad policial. La unión de los vecinos del barrio muestra ser la única respuesta efectiva para lograr romper con esa trama de impunidad.

Exigimos la aparición inmediata de Maia.

Que se revisen todas las cámaras.

Que la causa tenga rango federal para impedir que saquen a la niña del país, un modus operando corriente en la trata.

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