SUTEBA-Matanza debate la suspensión de clases presenciales en pandemia

Escribe Mariano Hermida

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Teniendo en cuenta los contagios que se han producido a pocos días de la reanudación de clases y la constatación de que los “protocolos” que elaboró el Estado no han garantizado ningún regreso “seguro”, el debate acerca de la presencialidad volvió en Suteba Matanza – en la última asamblea.

Los compañeros que tomaron la palabra contaron de primera mano cómo se vive esa presencialidad escolar. Refacciones edilicias que nunca llegaron, “burbujas” imposibles de respetar, docentes y auxiliares insuficientes para la organización escolar, la sobre carga laboral que implica combinar la presencialidad/virtualidad y de qué manera los casos de Covid son ocultados por las autoridades distritales para mostrar una “normalidad” que no es tal. También se explicaron las dificultades que se presentan para dar clases con máscara de acetato y barbijo, y las complicaciones que está trayendo a la voz y la visión. Una compañera relató con lujo de detalles cómo se contagió de coronavirus en una escuela que no tenía ni jabón en los baños y denunció que la ART se niega a tomar su caso.

De parte de nuestra Tendencia intervenimos señalando que la presencialidad escolar en pandemia, impulsada por el gobierno, es incompatible con la vida y la salud de la docencia y la comunidad educativa. La “segunda ola” de coronavirus está azotando a toda América Latina. Ha obligado a Paraguay y Uruguay a la suspensión de clases presenciales. Denunciamos el apoyo de la CTERA a la presencialidad. Explicamos que no se trata de las condiciones en “cada escuela” sino de la mayor circulación del virus que producen mantener las escuelas abiertas y el uso del transporte público. Con esta caracterización propusimos que la asamblea se pronuncie por la suspensión de clases presenciales e inicie una campaña distrital y provincial -junto al resto de las seccionales multicolores. Nuestra moción fue la siguiente: “No a la presencialidad en pandemia. Ante el avance de los contagios y los fallecimientos, la llegada de la ´segunda ola´ y que no existe ninguna condición para llevarla a cabo, nos pronunciamos por la suspensión de clases presenciales en pandemia, en defensa de nuestras vidas y la salud del conjunto de la comunidad educativa”.

Las agrupaciones del FIT-U se opusieron a esta orientación. La Marrón (PTS) justificó su rechazo señalando que hoy “las familias cuentan con la escuela para dejar a sus niños y poder trabajar” (Izquierda Diario, 23/3). Justifica la presencialidad en la necesidad de una escuela “guardería”. La Unión Industrial Argentina y todos los partidos patronales se pronuncian en los mismos términos, en el caso de ellos para ahorrarse el pago de licencias para el cuidado de los hijos. Docentes en Marcha (IS), que el año pasado sostuvo la consigna “En pandemia, no volvemos”, modificó su posición (“Las escuelas se abren con recursos”). Adoptó un argumento similar - no podemos “oponernos a la presencialidad” porque otros trabajadores ya han vuelto a sus lugares de trabajo. IS expone la presencialidad por descarte – no es buena, quizás hasta podría ser criminal, pero hay que resignarse al orden establecido. En el oficialismo del PO (Tribuna Docente), el compañero que intervino dijo insólitamente que nos encontrábamos en un “falso debate” porque “acá nadie apoya la presencialidad”, para enseguida mocionar a favor de ella. Es lo que ha venido defendiendo el aparato del PO desde el inicio por los canales de TV, reivindicando a una “corriente internacional de la presencialidad”. No solamente sí apoyan la presencialidad sino que a falta de espacios escolares han pedido “que se abran los clubes.” Los partidarios de la presencialidad no se han amilanado ni ante la crisis creciente que está sufriendo la vacunación.

La votación, al finalizar la asamblea, volvió a clarificar las posiciones en pugna. La moción defendida por las agrupaciones del FIT-U: “Rechazamos la imposición por parte del gobierno de un regreso a clases presenciales sin condiciones”, obtuvo 84 votos. Quienes hablaron en defensa de la presencialidad mocionaron por el rechazo para confirmarla. Por eso no propusieron nada concreto para hacer efectivo ese rechazo que no es tal. La moción que defendimos desde la Tendencia de Tribuna Docente, junto a otras agrupaciones multicolores y un sector de activistas independientes, que se posicionaba por la suspensión de clases presenciales, obtuvo el voto de 25 docentes.

Con un aumento creciente de contagios y la “segunda ola” que empieza a asomarse en nuestro país, la defensa de la presencialidad acerca a Argentina a la catástrofe brasileña. Nos comprometemos a impulsar la organización de comités de compañeros que apoyan la necesidad de una campaña contra la presencialidad.

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