UNA: rechazamos las manipulaciones del Rectorado

Escribe UJS Tendencia UNA (conducción del CEAVI)

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El lunes pasado se publicó el decreto de la rectora del UNA (Universidad Nacional del Arte) convocando a elecciones de consejeros 2021 para todos los claustros para el mes de mayo. Tanto el cronograma electoral como los procedimientos de votación bajo pandemia fueron cocinados a espaldas de la comunidad universitaria, y se dieron a conocer pocas horas antes de que fueran votados en el último consejo superior.

El cronograma electoral de la rectora Torlucci y los decanos está diseñado en plazos absurdos: el padrón provisorio será exhibido sólo en 8 días (en un link escondido en lo más recóndito de la web de la UNA) y no hay ningún tipo de instructivo para que los estudiantes puedan solicitar su inclusión o impugnación en caso de no figurar. Pretenden cerrar un padrón definitivo este lunes 29/3 cuando la inmensa mayoría del estudiantado no está informado siquiera de la existencia de estas elecciones, y antes de que se conformen las propias juntas electorales en las unidades académicas de la UNA.

En cuanto a los procedimientos de votación, la novedad de la “votación mixta” (votar en forma presencial o a distancia) está presentada en un formato manipulador. En lugar de establecer por defecto que todo estudiante empadronado de la UNA pueda votar a distancia, las autoridades han dictaminado lo contrario: todo estudiante deberá votar presencialmente (con excepción de grupos de riesgo y quienes residan a más de 100km) a no ser que completen un formulario especial. Dicho formulario sólo podrá enviarse estrictamente durante 2 días específicos en todo el plazo electoral (nada de esto está siendo informado en las redes sociales de la universidad). La rectora va de contramano a cualquier medida sanitaria establecida bajo la pandemia, llegando al absurdo de que tengamos que pedir permiso a la UNA para “quedarnos en nuestras casas” para votar; cuando lo sensato sería al revés: pedir autorización solamente en caso de querer asistir, circular y votar presencialmente.

Por último, las listas estudiantiles que se presenten no podrán tener acceso ni fiscalización sobre cómo se procederá en la votación a distancia. Las autoridades pretenden que los fiscales de lista aceptemos los resultados que arroje el sistema informático sin la menor prueba de que dichos resultados sean fehacientes.

¿A qué responden estas medidas?

Resulta claro que si la mayoría del alumnado y docentes desconocen la existencia de las elecciones, no figura en padrón, no sabe cómo votar o tiene que exponerse a asistir presencialmente a las sedes sólo para votar; el resultado será que la incidencia del sector de la Universidad que estudia y trabaja en ella será prácticamente nula, en fuerte contraste con la movilización de aparato de las camarillas universitaria. Es decir, hay una política consciente antidemocrática por parte de las autoridades.

Esta ofensiva de la rectora y los decanos para cercenar nuestro derecho democrático a deliberar y elegir a nuestros representantes, se produce en un marco donde las autoridades se han mostrado inútiles -a los ojos de toda la comunidad- en asegurar las condiciones necesarias para el sostenimiento de la Universidad bajo la pandemia. Departamentos enteros han sido abandonados en el ciclo de grado y toda la vida académica se sumergió en un caos. No se aseguró la conexión de los estudiantes ni se abrió debate alguno con docentes y estudiantes sobre la mejor forma de adaptar la cursada a un formato virtual. Las autoridades de la UNA y el conjunto de sus consejeros superiores solo aseguraron en 2020 la extensión de sus mandatos votados por ellos mismos. La manipulada convocatoria electoral de 2021 buscará validar el atropello anterior.

El fracaso de las autoridades de la UNA en asegurar la cursada de grado convive perfectamente con el "éxito" que anuncian para los posgrados y todo el conjunto de cursos y actividades privatizadas, al que - ya en el formato presencial- la Universidad destina sus mejores edificios y aulas. Las autoridades han declarado que la virtualidad "llegó para quedarse", en el sentido de profundizar la venta, incluso internacional, de contenidos educativos. El control de este filón de negocios es el que las autoridades de la Universidad procederán a disputarse en el marco de este amañamiento electoral. La próxima asamblea universitaria va a girar en torno a las elecciones de rector y decanos.

Desde Caleidoscopio – conducción del Centro de Estudiantes de Visuales (CEAVI) – denunciamos y rechazamos todas las manipulaciones de esta elección. Llamamos a todos los centros de estudiantes de la UNA (Dramáticas, Movimiento, Folklore, Audiovisuales, Formación Docente, Crítica de Artes y Escritura) a repudiar estas maniobras, a coordinar y elaborar un pliego de reclamos por elecciones democráticas y seguras y tomar acciones de lucha contra este atropello de Torlucci al conjunto de la Universidad. Una educación al servicio de las mayorías es incompatible con la orientación capitalista que defienden sus autoridades.

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