Los líderes de la Unión Europea y los intendentes del conurbano

Escribe Jorge Altamira

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Los medios de comunicación de la oposición se tomaron a la chacota la afirmación de Alberto Fernández de que los intendentes del conurbano enfrentan los mismos problemas que los líderes de la Unión Europea – con los que él suele conversar. Parece obvio que los países de la UE no tienen los problemas de cloacas, acceso al agua corriente, hacinamiento habitacional como los que tiene La Matanza, ni un 50 por ciento de pobreza como el conjunto de Argentina. Se trata, con todo, de una diferencia de grado, no de calidad, porque la pobreza es del 15% en la nación con mayores recursos del planeta y el índice de desempleo supera el 10 por ciento. Por otro lado, la infraestructura de Estados Unidos está quebrada, sus ríos envenenados y tiene hacinados en sus fronteras a decenas de miles de emigrantes, en especial niños, que no vacila en condenar al hambre y la muerte. El tema del día en los círculos de la oligarquía norteamericana es la necesidad de un paquete de tres billones de dólares (más de seis veces el producto bruto de Argentina) para reparar o reconstruir rutas, caminos, redes ferroviarias, puentes, hospitales, y así de seguido.

La omisión de Alberto Fernández se encuentra en otro lado. Macron, el presidente de Francia, acaba de dictar lo que la prensa llama un “confinamiento duro”, aunque es limitado en el tiempo, porque, por ejemplo, suspende la presencialidad escolar por sólo dos semanas. La Asamblea Nacional de Francia ratificó la decisión del Ejecutivo, para neutralizar la oposición de la patronal gala, que se nuclea en el Medef, que no quiere saber nada de cualquier cosa que no sea la libertad de circulación económica, al precio que sea. Lo que ha empujado a Macrón en una dirección opuesta es los cien mil muertos que ha ocasionado la gestión capitalista de la pandemia. La masacre tiene lugar cuando proliferan variantes diferentes del virus y la vacunación se encuentra en crisis, esto como consecuencia del sabotaje que ser prodigan los distintos monopolios farmacéuticos para controlar el mercado europeo. La rivalidad va más lejos, porque el norteamericano Biden ha reforzado la ofensiva de Trump para bloquear el gasoducto ruso-alemán que atraviesa el Báltico y reclama una acción conjunta contra Rusia.

Los círculos epidemiológicos reprochar con dureza a Macrón no haber impuesto el confinamiento, como lo habían reclamado, en enero pasado, en previsión de esta nueva ola inevitable de contagio. Denuncian que, debido a la política seguida, la tasa de ocupación de las unidades de terapia intensiva se encuentra en un 97 por ciento Macron rechaza, sin embargo, cualquier autocrítica. Alega, como lo hacen TN y Vizotti, Acuña, Kicillof y Trotta, que él debía atender a las consecuencias de un ‘lockdown’ en la salud mental de los niños y en la educación, entre otras. Los infectólogos, no la izquierda de Francia, denuncian esta omisión como de lesa humanidad - como “un crimen social”. Pues bien, Alberto Fernández no hace sino seguir los pasos del ‘intendente’ de Francia, y condena, de ese modo, no solamente al conurbano a un salto fuerte del número de fallecimientos, como lo advierte el crecimiento “exponencial” de los contagios. Los Fernández y los Macron no tienen “los mismos problemas” – tienen la misma política. Este es el mensaje sub-textual de Alberto Fernández

En resumen, a Alberto Fernández se le ha escapado lo fundamental. Que “los intendentes del conurbano” tengan los mismos problemas que Francia es discutible. Lo que no es discutible es que los Fernández siguen el mismo camino de Macrón (Ángela Merkel levantó las restricciones para semana santa, no para cuidar de los mandatos bíblicos, sino de la gastronomía y el turismo – incluidos hoteles y transportes aéreos). O sea que AF copia una política suicida, cuando la ciencia estadística anuncia una curva imparable de contagios y la crisis vacunatoria es ostensible. Postergar las Paso y las generales no evidencian una preocupación humanitaria, sino el temor a que las urnas repudien toda esta impudicia.

Es necesario dejar abiertas solamente las actividades esenciales, con protocolos estrictos, bajo control de los trabajadores, y lanzar un paquete de apoyo económico a la población sin trabajo que cubra las canastas de familias. El dinero para ello es el que se usa para pagar la deuda externa con el FMI, los intereses de la deuda privada y pública, o los famosos Leliqs, que pagan intereses por cerca de tres billones de pesos, y el cese del pago de las deudas externas de las provincias. El gobierno de los Fernández sigue una política de ajuste del gasto social y sanitario, en función del acuerdo que pretende firmar en algún momento del año. El derrumbe de la política de piedra libre que pregona el capital, se despliega ante los ojos de todos en Brasil. En el país vecino, las FFAA, y la gran industria y los grandes bancos reclaman un recule de una parte de las medidas criminales que reclamaron, impulsaron y apoyaron, al precio de sembrar la división en sus propias filas y una crisis política y estatal sin precedentes. El asalto al Capitolio norteamericano, propiciado por Trump, va a quedar como un incidente menor cuando se desaten las milicias policiales y para policiales de Bolsonaro.

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