Estatales nacionales: tres días de “home office” no resuelve nada

Escribe Valu Viglieca - Delegada de ATE Cultura

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El lunes salió publicada en el Boletín Oficial la resolución firmada por Cafiero-Moroni-Vizzotti donde se exceptúa del trabajo presencial a los trabajadores y trabajadoras no esenciales del Estado Nacional por tres días – del 29 al 31.

Ana Castellani, secretaria de Gestión y Empleo Público, había dispuesto la suspensión de la presencialidad hasta el 9 de abril, en todo el país. El gobierno, sin embargo, acotó su alcance por el impacto político que la medida pudiera tener sobre las patronales y gobernaciones y modificó la redacción a una “invitación” a las provincias y municipios para que adopten las mismas medidas. Horas más tarde, los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires, Mar el Plata y Santa Fe ya la habían rechazado.

La resolución argumenta que "la situación epidemiológica indica un crecimiento sostenido de casos" y que "sus eventuales derivaciones en el ámbito laboral hacen necesario adaptar las medidas existentes con el fin de brindar la mejor protección a las personas involucradas", pero tres días de teletrabajo no tendrán ningún impacto epidemiológico.

Esta medida parcial, además, se contrapone con la creciente convocatoria de las últimas semanas a trabajar de forma presencial y con protocolos flexibilizados. Sumadas a la presencialidad escolar y otras aperturas, el retorno al trabajo ha contribuido al grave escenario actual.

En el ámbito de Cultura, el mismo Cafiero había firmado que ya no debía pagarse el transporte seguro. Y con la excusa del retorno a clases presenciales, dio fin a las licencias por hijos menores a cargo. Se mantienen trabajando todos los eventos culturales programados para Semana Santa, recitales en Tecnópolis, muestras en el Centro Cultural Kirchner y las visitas en los Museos Nacionales, para empezar. Todas las medidas tomadas en las últimas semanas fueron a contramano del crecimiento de la curva de contagios.

¿Los esenciales?

La resolución obliga a seguir concurriendo a todos los sectores con personal esencial. Son compañeros y compañeras que no cuentan con licencias por ser personas de riesgo y cumplen las jornadas son extenuantes.

El BO dice que los esenciales deben garantizar "el normal funcionamiento del Estado", pero el gobierno no vacunó a los trabajadores, no incrementó el personal, no aumentó los salarios -muchos debajo de la canasta básica, muy lejos de la canasta familiar- ni preparó las condiciones para enfrentar una "segunda ola".

De vida o muerte

Con 14.000 contagios diarios y con los países vecinos en colapso sanitario, la segunda ola se viene con todo.

En el estado nacional, los sindicatos miran para el costado, mientras las asambleas de los sectores y las Juntas Internas independientes son las que defienden los protocolos conseguidos después de meses de discusiones con la patronal.

La suspensión del trabajo presencial debería extenderse hasta que la vacunación sea masiva y se cumplan los protocolos votados por los trabajadores por los mismos considerandos que la generan: la protección de los estatales y sus familias.

Organicemos asambleas para garantizar que se cumpla con el teletrabajo.

Recuperemos el pago de transporte seguro para el personal esencial y las licencias por hijos a cargo.

Pongamos en pie un plan de lucha por un salario igual a la canasta familiar. Por el pase a planta permanente de todos los trabajadores, empezando por los esenciales.

Luchemos para que la pandemia no se cobre más vidas. Basta de enterrar trabajadores. Que Argentina no sea Brasil.

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