Paritaria metalúrgica: por salario mínimo igual a la canasta familiar

Escribe Christian Miguez

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En estas semanas se está negociando la paritaria metalúrgica, como es costumbre, sin ningún tipo de consulta ni ningún tipo de referencia a la realidad de la situación de los trabajadores; es decir, sin un planteamiento que saque a los trabajadores de la pobreza, ni una lucha contra los despidos ni un planteo de protocolos y vacunas frente a la segunda ola de contagios.

Mientras empresarios y burócratas discuten si el aumento salarial será del 35 o 32% o si será en dos o tres cuotas, y prometen un aumento del 40% al IMGR (Ingreso Mínimo Global de Referencia, hoy en $44.000 brutos) la realidad muestra que el salario no alcanza. El valor de la hora convenio pasó a ser meramente ilustrativo, totalmente desajustado de la realidad. Esto lleva a que sea un ancla utilizada por las patronales ante cualquier reclamo salarial y empuja a los trabajadores a trabajar todo el mes por un salario de pobreza, a acordar montos en negro o, en el mejor de los casos, a hacer acuerdos por empresa.

El IMGR nació en 2011 para cumplir con el mandato del kirchnerismo de los techos paritarios. En ese momento, ayudaba a compensar a las últimas dos categorías del convenio. Pero como durante el 2020, en la UOM no hubo aumento sino montos no remunerativos y recién en enero de 2021 se aplicó un incremento del 29,6% y luego, en febrero, otro 10% más -es decir, un 39,6%-, el IMGR pasó de $27.946 a $44.000, un crecimiento del 57,45% para que los metalúrgicos no cayeran directamente en la indigencia, lo cual ha provocado, sin embargo, un nuevo achatamiento salarial. El resto de las categorías perdió, sólo en 2020, casi un 18%.

La paritaria 2021, así como está planteada, vuelve a dejar el piso salarial dentro de la pobreza. Apenas un par de categorías superarán el IMGR, lo que muestra a las claras la pérdida real de poder adquisitivo que los metalúrgicos venimos padeciendo en las últimas décadas. Al reemplazar la paritaria por sumas no remunerativas, cada vez más trabajadores perciben el IMGR, lo que disuelve el escalafón y convierte al salario metalúrgico en un ingreso asistencial.

Los metalúrgicos debemos recuperar nuestro lugar dentro de la clase obrera y volver a ser referencia; eso no se va a lograr esperando una buena paritaria: hay que comenzar a organizarse en cada fabrica y en cada taller para poder disputar delegados, comisiones internas y seccionales para exigir y conseguir un salario inicial acorde a la canasta familiar y recuperar las escalas por categoría.

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