En Morón también nos movilizamos por la vida y salud

Escribe Miguel A.

Contra de la presencialidad en plena ´segunda ola´ de contagios.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Los docentes y las familias de varias escuelas de Morón nos vamos a movilizar el próximo miércoles 7 de abril, a las 17:30 hs., a la plaza San Martín en reclamo de la suspensión de clases presenciales y la vuelta a la virtualidad en resguardo de la salud de toda la comunidad educativa.

La presencialidad es criminal

La llamada segunda ola azota con todo en el AMBA. Hasta el lunes de la semana pasada (29/3), los casos diarios estaban por debajo de 3.000 y, apenas dos días después, el miércoles 31, superaron los 16.000. La subida disparada de la curva de contagios tiene una relación directa con la movilización de millones de personas que implica la educación presencial y la concentración humana en los edificios escolares.

Los ministros de salud de CABA y Provincia reconocieron que el epicentro vuelve a estar en el AMBA. En donde en los últimos 20 días los contagios crecieron el 80%. Lo que llevó al gobierno de Kicillof a decretar nuevas restricciones, entre ellas, la prohibición de más de 10 personas en reunión (¿en las aulas no?).

Exactamente, un año atrás, una decena de casos en todo el país bastaron para decretar la cuarentena estricta y, por ende, la suspensión de clases. Actualmente, con más de 10.000 contagiados por día pretenden seguir con la presencialidad. ¡Es una incoherencia!

Estado ausente

Las medidas sanitarias jamás fueron garantizadas. Son muchos los estudiantes y docentes que viajan en transporte público. Nada hicieron en las escuelas en materia de infraestructura escolar. Los insumos de limpieza siguen a cargo de las cooperadoras, hoy más flacas que nunca de fondos. El alcohol empieza a escasear en muchas escuelas. Los barbijos deben ser repuestos por los docentes y en muchas escuelas no se dan a conocer los casos de covid.

Otro sería el debate con vacunas

Del universo que asiste a las escuelas, apenas el 5% ha sido vacunado. A los docentes nos envisten de esencialidad, pero nos mandan a jugarnos la vida.

Nadie discute la necesidad de la escuela, ni el rol imprescindible que cumple la educaciòn en la sociedad, pero la presencialidad debe ser suspendida, lisa y llanamente, para evitar más muertes. En este escenario, la “presencialidad” es criminal.

En Morón, como en muchos otros lugares, nos organizamos para movilizar en contra de la presencialidad, que el Estado garantice la conectividad y los dispositivos para los docentes y los alumnos, y el salario para los compañeros que no pudieron acceder a cargos u horas. En pandemia y sin vacunas para todos, el estado debe garantizar la virtualidad. Con un sistema sanitario totalmente saturado y una obra social desguazada,, para lo que seguro no hay condiciones es para enfermarse.

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