Ante la nueva ola

Telefónicos: abajo la presencialidad criminal del gobierno y las patronales

Escribe Agrupación Clasista Naranja Telecomunicaciones (mayoría)

Plena vigencia de derechos para la actividad sindical.

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La segunda ola de contagios no deja lugar a dudas acerca del peligro que enfrentamos los trabajadores.

El Gobierno busca responsabilidades individuales, y niega los contagios en los lugares de trabajo, estudio y el transporte, como si el virus discriminara donde contagia. Lo desmienten el hecho de que, por los contagios, el servicio del tren Mitre se vio seriamente afectado, los vuelos de cabotaje tuvieron que pasarse a Ezeiza, y en plantas fabriles se cuentan de a cientos los contagios, como ocurre en VW -con 300 trabajadores contagiados- y en Toyota -se cerró un turno entero-; también crece la lucha contra la presencialidad en las escuelas, debido a la creciente cantidad de docentes y alumnos afectados.

Es necesario aclarar que la vacuna protege -en principio- de los efectos más graves del virus, pero no impide el contagio ni su transmisión, incluso asintomáticamente. Por eso deben vacunarse a los trabajadores esenciales y sus familias. Pero está claro, que la campaña de vacunación no alcanzó el nivel necesario para contener los contagios y son necesarias otras medidas.

Hasta ahora, las anunciadas por el gobierno resultan inocuas. Las salas de terapia alcanzan una ocupación alarmante, con el personal de salud agotado y en condiciones de trabajo y salario miserables. Es ridículo pedirle a millones de trabajadores que saquen un permiso para viajar, cuando absolutamente todas las actividades se encuentran calificadas de ´esenciales´, es una estafa política y sanitaria.

A falta de vacunación, interrumpir la presencialidad es la única forma de contener al virus. Pero, contrariamente, el Gobierno decretó que los trabajadores que comprendidos en grupos de riesgo aun con una sola dosis vuelvan a trabajar, contradiciendo las recomendaciones de especialistas. Una política criminal de quienes decían priorizar la salud, ante todo.

La actividad sindical no puede estar limitada

Mientras se abrió completamente la economía, la actividad sindical, asambleas y elecciones sindicales, sigue prohibida o limitada. ¿No se puede votar con distancia social? ¿No se puede hacer un plenario de delegados virtual? Para el Gobierno y los sindicatos, los lugares de trabajo y las escuelas no contagian, sólo contagian las reuniones sociales…y la actividad sindical.

Para las empresas somos esenciales para sostener su negocio incluso a costa de nuestras vidas y familias, mientras el salario sigue en terapia intensiva. Basta de acuerdos a nuestras espaldas. Tenemos que organizarnos para torcer el rumbo de esta política criminal y luchar por nuestras condiciones y jornada laboral.

Por la explosión de casos, las nuevas cepas más peligrosas y la evidente saturación del sistema sanitario, necesitamos volver a restringir la actividad comercial y la entrada en domicilio.

Abajo la presencialidad criminal. Teletrabajo sin afectar el salario y restauración de licencias para padres y personal de riesgo. Vacunación para los telefónicos y su grupo familiar que se les pida trabajar presencialmente.

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