Asamblea de Iowa: Sanders ´reloaded´

Escribe Norberto Malaj

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Acaban de tener lugar las primarias del estado de Iowa, en el medio oeste. Con ellas inicia el año electoral de los EE.UU. El calendario culmina en noviembre con los comicios presidenciales. Iowa envía sólo el 1% de los delegados a las Convenciones de ambos partidos, el Republicano (PR) de Trump y el Demócrata (PD).

La interna del PD concluyó en un “escándalo” o “recuento desastroso”, según todas las agencias: primero más de 24 horas sin cómputos (se había ´caído el sistema’). Según todas las proyecciones, Pete Buttigieg y Bernie Sanders consagraban cada uno 10 delegados a la Convención nacional, Elizabeth Warren sólo 4 y Joe Biden nada. Para Sanders, “Iowa marcaba el principio del fin para Trump” (El Cronista, 5/2).

El papelón del recuento electoral en Iowa no es rayo en cielo sereno. La ´democracia´ norteamericana está viciada hace rato: el régimen de Colegio Electoral adultera la ´representación´ (cuatro años atrás Trump se llevó la presidencia con 2 millones y medio de votos menos que Hillary Clinton); las ´caídas de sistema´ como ocurrió ahora en Iowa son ´usuales’ (cada estado tiene un sistema electoral diferente); competir en cualquiera de esos dos partidos sin la espalda de grandes ‘sponsors’ es casi imposible.

A pesar de todo esto los comicios de este año presentan un interés especial.

Sanders

Para el PD, las asambleas de Iowa fueron un test que puso a prueba a tres de los cuatro principales precandidatos, el ex vice de Obama, Joe Biden –el preferido del gran capital en el PD –, Elizabeth Warren y Sanders, ambos del ala izquierda, aunque Sanders no es miembro del partido demócrata (el cuarto, el magnate de medios Bloomberg, no se presentó en Iowa, pero cuenta para remontar la interna). El PD tiene casi 30 precandidatos, pero difícilmente llegue a la Convención el 10% de ellos.

El gran derrotado en Iowa es el más ´favorecido´; así lo reconoció Joe Biden en su discurso de cierre –quedó cuarto cómodo, detrás de Warren, con apenas el 15%. Sanders, quien estaría peleando el primer lugar, apenas unas décimas detrás del político regional Buttigieg recoge más del 25%. Buttigieg, que se alistó para la guerra en Afganistán, se presenta como una "renovación generacional y de género": tiene 38 años, es gay y militarista.

Según el centro Pew de los EE.UU. Sanders fue quien más creció en los 30 días previos a las asambleas. La candidatura de Sanders es empujada por un enorme activismo juvenil. “Las encuestas de entrada muestran que los votantes de Sanders y Buttigieg provienen de rutas muy diferentes … Sanders obtuvo un gran apoyo entre los jóvenes asistentes al caucus y los liberales más duros, mientras que Buttigieg recibió el apoyo … de las zonas rurales … Casi la mitad de los jóvenes de 17 a 29 años (48 por ciento) eligió a Sanders como su preferencia inicial, de acuerdo con los resultados preliminares de la encuesta de ingreso, más del doble que cualquier otro candidato. Los votantes menores de 30 años constituyeron el 24 por ciento de los asistentes al caucus este año, en comparación con el 18 por ciento en 2016. Sanders también lideró con el 33 por ciento de apoyo entre los asistentes al caucus de 30 a 44 años. Pero recibió mucho menos apoyo –8 por ciento– entre aquellos de 45 años y mayores” (The Washington Post, 4/2).

La campaña de Sanders se centró en la defensa del Medicare (plan de salud público) que Trump busca destruir. Sanders “pondría una moratoria sobre las deportaciones de los Estados Unidos y terminaría con las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en su primer día en el cargo”. “Ha dicho que revocaría la ley que penaliza el cruce de la frontera y se utiliza para separar a los niños migrantes de sus familias” (íd., 7/11).

Sanders sufrió en octubre un ataque al corazón, pero “se recuperó con el respaldo de progresistas de alto perfil y manifestaciones de simpatizantes entusiasmados con su agenda de gravar a las corporaciones y a los ricos ... (se mostró partidario de) aprobar leyes que otorgar la ciudadanía a aproximadamente 11 millones de inmigrantes que se hallan como ilegales y desarticularía el ICE, y la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza para ´comenzar a tratar la inmigración fuera del marco de la seguridad nacional´" (íd. ant.).

Asambleas vs. primarias

El sistema de asambleas es probablemente la forma más democrática que conoce la selección de candidatos en Estados Unidos. Concurre una población relativamente comprometida del partido, donde se debate públicamente. Las crónicas de las intervenciones de los partidarios de Sanders dan cuenta de batallas ganadas a pulmón a los simpatizantes de otros candidatos. Ciertamente, el candidato que no alcanza un mínimo de un 15% de la asamblea queda descalificado y sus partidarios deben volver a votar por las opciones que superaron el piso o retirarse de la asamblea. El sistema de asambleas se aplica, además, en Nevada, Dakota del Norte y Wyoming.

Según Paul Owen de The Guardian (4/2), si se confirma la tendencia ganadora de Sanders en Iowa, y “gana a lo grande en New Hampshire la próxima semana, Biden podría perder partidarios y donantes además de la confianza, mucho antes de lo que probablemente será un buen desempeño suyo en Carolina del Sur el 29 de febrero y el Súper Martes del 3 de marzo”. Sanders es “el primer candidato presidencial judío de un partido político importante” y se declara “amigo de Israel”, pero al mismo tiempo es el único candidato demócrata que rechaza la colonización sionista de la Cisjordania y brega por el reconocimiento de los derechos palestinos en un segundo estado. En octubre denunció que Trump “ayudó a inspirar el peor acto de violencia antisemita en la historia de Estados Unidos" (Jewish Currents), en referencia al atentado de Pittsburgh de 2018, que dejó 11 muertos en una sinagoga (Ron Kampeas, Haaretz, 13/11).

Sanders no es obviamente un político revolucionario, para decir lo menos, ni por su programa, ni por su método de acción. Es un defensor ‘democrático’ del imperialismo yanqui. Para el lingüista Chomsky, Sanders ha inspirado, sin embargo, un movimiento popular. Sanders ha dicho que volverá a respetar los resultados de la interna del PD, incluso si las encuestas mostraran, como ocurrió en 2016, que es el que tiene mayores posibilidades de derrotar a Trump. Ha evitado organizar una tercera opción electoral, que nunca ha prosperado en EEUU, para caer en la trampa de rehén del aparato del PD, que tiene muchos recursos para neutralizarlo. Esta vez, sin embargo, el candidato del aparato, Biden, no da signos de arrancar, además de cargar con la mochila de haber apadrinado los fraudes de su hijo en la empresa Burisma, en Ucrania. O sea que existe la posibilidad de un final Trump vs Sanders.

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