CABA: familias se organizan contra la presencialidad y los aprietes del gobierno

Escribe Darío Molinari

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En la Ciudad de Buenos Aires, gran parte de las familias han decidido no enviar a sus hijos a la escuela, tanto en el sector público como privado. La propagación de contagios en la franja etaria de 0 a 19 años, se ha quintuplicado desde el inicio de las clases presenciales en CABA. En los tres hospitales infantiles de la Ciudad hay decenas de niños internados en terapia intensiva en cada uno de ellos.

La decisión de las familias empalma con un movimiento de lucha en la docencia, que está transitando la segunda semana de huelga ininterrumpida, y también de otros sectores de trabajadores. El GCBA pretende obturar una confluencia a como dé lugar.

El gobierno porteño comenzó a apretar a las familias. Mientras la dirigente macrista, Laura Alonso, se paseaba por los canales de televisión calificando a padres y madres como “militantes extremistas que privan el derecho a la educación a sus hijos”, llegaban mensajes intimidatorios a las familias desde los correos electrónicos de algunas supervisiones escolares. En estos mensajes, se los amenazaba con procesos judiciales. La medida canallesca, cae en el absurdo. ¡Las familias reclaman educación virtual para no enfermar! La vulneración al derecho a la educación corre exclusivamente por cuenta del gobierno.

Larreta y compañía saludaban la iniciativa de las ´familias´ que se habían movilizado contra el DNU y presentaron el recurso de amparo que habilita la presencialidad en CABA. En estos días, salió a la luz que detrás de las ONG de “familias” se encontraban “un grupo de personas de filiación política a la Coalición Cívica y Juntos por el Cambio” (El Destape, 22/04); como así también, empresas y fundaciones, entre ellas: La Nación, Clarín, Am Cham, Endeavor, JA Argentina, Pampa Energía, PanAmerican Energy, Grobocopatel, Techint, La Rural, JP Morgan, entre otros. Una de las ONG, “Conciencia”, cuenta con lazos estrechos con la Embajada de los Estados Unidos.

¡Saltó la tortuga! Los ´papis´ y ´mamis´ que el gobierno de Larreta reivindica por su ´compromiso con la educación´ no son otra cosa que agentes más o menos encubiertos de la clase capitalista, la que está dispuesta a mandar a los hijos de la clase obrera a un contagio seguro. Apoyan la presencialidad criminal para evitar las cargas sociales que representa tener trabajadores dispensados por cuidado de menores y producir lo máximo posible. Por esta razón, necesitan las escuelas abiertas.

Esa idea de ´escuelas-guarderías´ es compartida por los Fernández, que se encuentran negociando con Larreta una presencialidad “administrada”, que no es otra cosa que la presencialidad en el nivel inicial y primario.

Sigamos impulsando los comités contra la presencialidad en pandemia, por la defensa de la salud y la vida.

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