Colombia: un gobierno con custodia militar, para-militar y narco

Escribe Emiliano Monge

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Tras más de 10 días de huelgas y rebelión popular, Colombia atraviesa un punto nodal de la crisis política. Las masas y sobre todo la juventud, han salido masivamente a las calles tras el paro nacional convocado el 28 de abril. Son los que sostuvieron el paro a pesar del abandono de las protestas por parte del Comité Nacional del Paro. Desde el 28A hasta el 8 de mayo se realizaron según la Defensoría del Pueblo: 4.028 actividades, 1.931 concentraciones, 797 marchas, 1.071 bloqueos, y 237 movilizaciones, en 689 municipios de los 32 departamentos del país.

La respuesta ha sido la militarización; el Escuadrón Antidisturbios y las FFAA ha convertido a los puntos de protesta en escenarios de guerra. Cali es comparada con Siria o Irak. En Bogotá los helicópteros aterrizan en las escuelas; se denuncian torturas y campos de detención en centros comerciales. Hay al menos 37 muertos, según organizaciones de DDHH. La Defensoría denuncia 548 “presuntas” desapariciones y 400 heridos. Más de 30 con heridas oculares sólo en Bogotá, revelan en asesoramiento a la represión por parte del Mossad israelí. Junto con la asfixia en el cuello, como ha ocurrido en EEUU y Brasil, con personas negras, son el aporte tecnológico del sionismo a las represiones locales y en otros países. Los cortes de luz y de internet, son parte del mismo arsenal. El desabastecimiento es atroz, en toda Colombia se han habilitado 140 corredores humanitarios en 26 departamentos, por medio de los manifestantes (Infobae, 8/5).

Entre 2017-19 en Colombia se registran 39.613 casos de violencia policial, 289 homicidios y 102 casos de violencia sexual, según la ONG Temblores. El responsable de Humans Rights Watch, en Colombia, dijo, “no recuerdo que se haya producido una situación de tantos abusos y donde la Policía haya actuado de una manera deliberadamente brutal" (Bluradio, 8/4)

"Diálogo"

Luego de haber desplegado al ejército y ordenado el uso de munición letal, Duque, ha llamado al “diálogo”. Al mismo tiempo anunció la posibilidad de decretar el “estado de conmoción interna”, o sea la ley marcial.

Gustavo Petro ex alcalde de Bogotá y primero en las encuestas para las elecciones del año que viene, está más interesado en obtener una alianza con los liberales. Caracteriza a la represión militar como un intento de "aterrorizar a la gente que había expresado una intención de voto por Petro" (telam, 8/5). Petro, advirtió, “como escenario posible, (que) el oficialismo podría promover el golpe de Estado e impedir que haya elecciones el año próximo". Con ese argumento justifica su llamado a un apaciguamiento de las movilizaciones.

La izquierda plantea convocar un “encuentro nacional de Emergencia” del CNP, que levante los 6 puntos a los que el Comité redujo su “programa” (PSTcolombia, 6/5). El Partido comunista llama a un “gran diálogo nacional” (7/5), mientras el semanario Voz que el Pacto Histórico (frente con Colombia Humana, Polo Democrático y MAIS), que busca un puente con Duque, se ponga a la cabeza de las movilizaciones (5/5).

Los jóvenes que sostienen los cortes, inundan las plazas y los parques, responden que no se van a sentar a negociar y reclaman la caída del gobierno. Son los que nutren la “primer línea”, junto a amplios sectores de la clase obrera. Lo mismo plantea el personal de salud y los 6.000 indígenas del Cauca (CRIC) que rearmaron la Minga, y movilizaron hasta Cali en defensa de las protestas.

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