Covid-19: lejos de la "inmunidad colectiva" y sus consecuencias

Escriben Emiliano Monge y Jorge Altamira

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Se han administrado más de 1.300 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, lo que equivale a 17 dosis por cada 100 personas. Alrededor del 83% de las inyecciones de Covid se han administrado en países de ingresos altos y medianos altos, mientras que solo el 0,3% de las dosis se han administrado en países de ingresos bajos. En América del Norte, más del 30% recibió al menos una dosis, indica Our World in Data. En Europa, la cifra es 24%; África poco más del 1%. Los expertos advierten que si el virus puede propagarse desenfrenado en gran parte del mundo, indomable por las vacunas, las variantes peligrosas seguirán evolucionando y propagándose, amenazando a todos los países (NYT, 9/5).

Diferentes inmunólogos planteaban que para “superar” la pandemia se necesitaba alcanzar la inmunidad de manada. Muchos gobiernos, que ningunearon la pandemia de entrada, vieron en la reproducción de contagios una “salida” (Suecia, Gran Bretaña, Estado Unidos, Brasil). Todo con desprecio por la mortalidad de este virus y su capacidad de mutar y variar. Más de un año después, el virus rompe récords de muertos y contagios en India con una temible segunda ola y también en América Latina. Los expertos indican que las nuevas cepas son cada vez más contagiosas y se propagan con demasiada facilidad y las vacunas están siendo acaparadas, por lo que la inmunidad colectiva esté muy lejos. Para científicos y epidemiólogos la propagación del Covid-19 significa que está en camino de convertirse en endémico (NYT, 9/5).

Las vacunas se desarrollaron salteando pasos de control, pero la distribución mundial ha sido lenta y desigual. Menos del 10% de población de la India está vacunada, lo que ofrece poco freno a su avalancha de infecciones.

La CDC confirma contagios en espacios cerrados

El Dr. Anthony Fauci dijo que ya no sería necesario usar barbijos en lugares interiores debido al aumento de las vacunas. Pero EEUU está lejos de la inmunidad de manada. Biden, al alentar estas medidas pone en riesgo a la población frente a un nuevo pico de contagios.

Fauci dijo que estaba dispuesto a relajar las reglas de uso de barbijos en interiores, “sólo dos días después de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) enfatizaran tardíamente el peligro de la transmisión aérea” (ídem). EEUU, todavía con un promedio de 43.000 casos a diario, el viernes, el CDC “actualizó su guía sobre cómo se propaga el coronavirus, indicando explícitamente que las personas pueden inhalar virus en el aire incluso cuando están a más de seis pies de distancia de una persona infectada. Anteriormente, la agencia había dicho que la mayoría de las infecciones se adquirían por ‘contacto cercano, no por transmisión aérea’”. Esto corrobora los peligros destacados por The Lancet sobre los “aerosoles”. The Lancet incluso había cuestionado los parámetros de la OMS.

“La actualización puso a la agencia en línea con la evidencia del peligro de las gotitas en el aire que los epidemiólogos habían notado a medida que se desarrollaba la pandemia el año pasado. Según algunos expertos, también subrayó la urgencia de que la Administración Federal de Seguridad y Salud Ocupacional emita normas para que los empleadores aborden los posibles peligros aerotransportados en el lugar de trabajo” (ídem). Este punto es fundamental y pone blanco sobre negro a todos aquellos gobiernos, ministros de salud y especialistas que incentivan la “seguridad” de los espacios laborales como escuelas, empresas o fábricas. La CDC norteamericana confirma, ante toda la evidencia recolectada, que estos espacios no son seguros.

Fauci dijo que el CDC tenía que “actualizar sus recomendaciones”, y agregó “Pero sí, tenemos que empezar a ser más liberales a medida que vacunamos a más personas”. Dice que libera las restricciones ahora daría “más credibilidad” cuando se tenga que volver a implementar medidas restrictivas si aumentan los casos en el otoño o en el invierno. Esto indica a las claras que están pronosticando una nueva ola de casos, a pesar que más de un tercio de la población de EEUU (112 millones de personas), está completamente vacunada y otros 40 millones de personas han recibido la primera dosis de un protocolo de dos dosis.

El CDC, que emite una guía nacional sobre enmascaramiento, dice que incluso las personas vacunadas deben continuar usando máscaras en espacios públicos interiores, incluidos los restaurantes, cuando no estén comiendo ni bebiendo activamente.

¿Inmunidad de manada?

Según algunas estimaciones, se requiere que el 70-90% de la población sea inmune para adquirir la inmunidad de manada. (El número exacto aún no se conoce de manera concluyente). Pero al ritmo actual, incluso si todos los que desean la vacuna pueden obtenerla, esto no será posible (The Economist, 6/5).

Hay muchos científicos que ponen en cuestión la inmunidad de manada, no sólo por las nuevas variantes que vulneran las vacunas, sino porque sería necesario, en cambio, poner un piso de inmunización no menor al 70%. Jeffrey Zients, coordinador de respuesta de Covid de Biden, sugirió que “en lugar de alcanzar la inmunidad colectiva, el punto en el que suficientes personas son inmunes al virus y ya no puede propagarse a través de la población, el objetivo debería ser lograr un cierto sentido de normalidad al inmunizar al 70 por ciento de los estadounidenses. El presidente Biden ha pedido que el 70% tenga al menos una dosis para el 4 de julio” (ídem). Alcanzar esa cifra creará "un patrón de disminución de casos, hospitalizaciones y muertes y nos llevará a un nivel bajo sostenible".

Esto es, que el virus seguirá circulando, lo cual plantea a la clase obrera la necesidad de un programa de conjunto, porque la confrontación con el capital acerca de la salud y la vida, que la pandemia puso al desnudo más que nunca, seguirá en agenda. Es fundamental, por ejemplo, la reducción a seis horas de la jornada laboral, sin desmedro del salario. Un gasto gigantesco para becar a la juventud, desde el jardín a la graduación, para incrementar en forma exponencial la actividad relacionada con la salud, que no se reduce a Medicina. La nacionalización integral de los monopolios farmacéuticos es apremiante, para que el progreso científico (que, de todos modos, es financiado por el Estado) no sea expropiado socialmente en beneficio de un puñado de capitalistas. La vivienda se convierte en crucial; para que haya una construcción masiva es necesario contar con el dinero que circula por bancos y fondos – las partidas presupuestarias son limitadas. Queda planteada la nacionalización de bancos y fondos para aplicar al hábitat de la mayoría. Los ejemplos son infinitos, pero todos se reducen a lo siguiente: capitalismo en decadencia o socialismo; unión internacional de repúblicas o rivalidades capitalistas y guerras; gobierno de una ultraminoría de grandes patronales o gobierno de trabajadores.

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