¡A preparar la huelga general!

Escribe Partido Obrero Revolucionario - Chile

Tiempo de lectura: 3 minutos

El gobierno de Piñera -cuadrado con el capital mundial en bancarrota- ha impulsado un “paquete” de medidas de contenido profundamente anti-obrero para resguardar la ganancia de los patrones: la “agenda social” y la “agenda represiva”. En todos los países del mundo y de la región - desde tentativas derechistas a “bolivarianas”- la crisis mundial la pagamos las y los trabajadores con ajustes y represión: con el ataque directo a nuestras condiciones de vida y salario.

Contrario a lo que ladran el gobierno y los capitalistas, es claro que la crisis ya venía durísima: carestía en ascenso, trabajos ultraprecarios, desempleo, despidos masivos, pensiones y salarios de hambre, sobreendeudamiento, juventud y vejez en completo abandono, etc. La Rebelión Popular del 18 de octubre sólo vino a develar el carácter catastrófico de la crisis, sirviendo “la violencia” como argumento a la burguesía para criminalizar y responsabilizar a las masas de las contradicciones propias de un sistema en franca descomposición. La bancarrota de la democracia burguesa, de sus instituciones, partidos, programas y referentes, es igual de profunda, y por eso la burguesía ha buscado por todos los medios el resguardo de la propiedad privada, el poder del Estado y su acumulación de riqueza. La burocracia sindical y estatal, haciendo de agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero, hace acuerdos truchos y mesas de negociación con el gobierno asesino que abandonan sólo para después retomarlas. También, vacila de derecha a izquierda para no verse sobrepasada por sus bases. Todo lo anterior, para salvar al régimen pinochetista y para contener la lucha independiente de la clase obrera.

En Chile, el proceso revolucionario que se abrió con las jornadas de octubre ha puesto en jaque al modelo y toda la herencia de la dictadura. El movimiento de masas amenaza con desbordar a la burocracia, al gobierno y con trazar el camino para la conquista de todos sus reclamos postergados. Piñera, los empresarios y la burocracia (PCFA), únicos defensores de la miseria social que engendró la dictadura, por la vía de la trampa constituyente pretenden desmovilizar a la clase obrera, las mujeres y la juventud. Por esto, el pacto por la paz social entre oficialismo oposición -cuya finalidad es liquidar la iniciativa independiente de las y los explotados- intenta desesperadamente encubrir la profunda crisis de poder en el seno de la burguesía e impedir que ese lugar lo tome la clase obrera con sus métodos de lucha tanto nuevos como históricos.

Sin embargo, las masas perciben el engaño constituyente pues tienen grabado a fuego en la memoria un pasado reciente de choque entre revolución y contrarrevolución: golpe, dictadura y una “transición democrática” profundizadora y rescatista de los principales pilares de acumulación capitalista que dejó Pinochet. Por esto, oficialismo y oposición han cerrado filas para hacer caer al pueblo en la trampa constituyente y apaciguar la frustración y el descontento contra décadas de legalidad y excesos burgueses. La brutal represión ha forzado este sometimiento, dando cuenta que la única salida concreta de la burguesía para salvaguardar sus privilegios, son balas y la muerte.

En ese cuadro, la Constituyente que las masas reclaman tiene propósito de poder, no un propósito institucional, constitucional. La consigna de la asamblea constituyente no parte desde un plano abstracto, sino que se funda en la base de que se deben ir todos, incluyendo Piñera, el Congreso y los partidos tradicionales que sostienen el régimen. Esta es la condición vital para iniciar cualquier alternativa constituyente sobre los principios de la independencia de clase y con una perspectiva de poder para satisfacer las demandas más sentidas de las masas.

Frente a la coyuntura se hace indispensable mantener la movilización activa en las calles, la participación en las asambleas populares y el fortalecimiento del trabajo de base, para que, por la vía de la organización popular, se impulse una gran Asamblea Constituyente de las y los trabajadores y el pueblo con sus propios representantes.

La tarea inmediata es que juntas y juntos preparemos la Huelga General contra el gobierno. Debemos neutralizar al aparato estatal y paralizar el sector productivo; organizar nuestros sindicatos, concentrarnos en nuestras asambleas populares e impulsar la creación de cordones de lucha para oponer al Estado y a la burocracia nuestros pliegos y nuestros propios mecanismos y métodos. Asimismo, es tarea urgente la organización del partido, del Partido Obrero de las y los trabajadores con miras a construir el programa y la estrategia que necesitamos para vencer.

Estos 8 y 9 de marzo, todas y todos a desarrollar una gran Huelga General para que se vayan todos; por el Fuera Piñera y el fin a todos los vestigios de la dictadura; por una asamblea constituyente independiente de las y los trabajadores y el pueblo; por la conquista de todos los reclamos; por un Partido Obrero para organizar el próximo gobierno de las y los trabajadores; y para que la crisis la paguen los capitalistas.

¡POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE LIBRE, SOBERANA, DE LAS Y LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO!

FB: PrensaObrera / @prensa_obrera

Suscribite a Política Obrera