Colombia: las masacres y la represión no frenan la lucha

Escribe Emiliano Monge

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Luego de más de dos semanas sigue el paro nacional iniciado el 28 de abril. Jóvenes, trabajadores, estudiantes, campesinos e indígenas de todo el país resisten frente a los embates del estado narco y parapolicial. Desde diferentes asambleas se escucha el mismo reclamo: “no es posible negociar con un gobierno que nos mata en las calles”. La lucha en las calles recibe el amplio apoyo de la población.

Nuevas masacres y nuevas luchas

En Cali, es la ciudad donde se produjeron la mayoría de los asesinatos. En Cali no hay un comité del paro, como tal, lo que sí hay son muchas organizaciones diferentes, con diferentes reclamos y que representan varios sectores de la sociedad: estudiantes, artistas, indígenas, desmovilizados, centrales obreras, sindicatos, camioneros, mujeres y campesinos (Opendemocracy, 15/5). Más de 20 “puntos de resistencia” sostienen el paro.

Las negociaciones con el alcalde de la ciudad, Ospina, fracasaron: mientras estaban reunidos, se denunció el acoso del Esmad a otros “puntos de resistencia”. Ospina huyó de la reunión y atropelló a jóvenes en la huida con su comitiva.

En Popayán, capital de Cauca, tras ocho horas de represión policial, el viernes otro joven fue asesinado por la represión policial y se registraron más de 20 heridos. Dos jóvenes, de 17 años, fueron víctimas de violencia sexual mientras se desarrollaba la jornada número 15 del paro nacional (Infobae, 15/5). Una de ellas, Alison Meléndez, se quitó la vida tras denunciar abuso sexual por parte de uniformados del ESMAD. “Me bajaron el pantalón y me manosearon hasta el alma, en el video queda claro que yo les digo que me suelten…." atestiguó la adolescente (Opendemocracy, 15/5). Se denuncian 87 casos de violencia sexual por las fuerzas de seguridad, Antioquia y Valle del Cauca registran 20 casos cada.

El viernes la gente salió a protestas por este hecho e incendiaron la URI (unidad de respuesta inmediata) donde fue llevada la joven detenida. Se destruyó también la sede de Medicina Legal, donde la joven fue examinada y se descartó su estado físico. También se atacaron sedes policiales y monumentos, entre ellos el del general Francisco de Paula Santander. Se produjo un nuevo asesinato por el Esmad. Por la noche el presidente Iván Duque le ordenó al ministro de Defensa, Diego Molano, y al ministro del Interior, Daniel Palacios, trasladarse a Popayán para controlar la situación de orden público, las protestas siguieron hasta la madrugada.

La nueva víctima es “Sebastián Quintero Múnera, estudiante de quinto semestre de ingeniería informática del Colegio Mayor del Cauca. De acuerdo con la versión de otros manifestantes, el joven falleció luego que una granada aturdidora impactara su cuello” (laopinion, 15/5). Por Twitter y otras redes, se llenaron de imágenes del ESMAD usando a “Venom”, un lanzador múltiple de proyectiles electrónicos que aturden a quien golpean. Armas que costaron al país 400 millones de pesos. El método de disparar estos dispositivos a la cabeza de los manifestantes es utilizarlos como armas letales.

Luego la movilización se trasladó a los barrios de la ciudad, donde los manifestantes fueron reprimidos por “la Policía, cuyos integrantes empezaron a disparar sus armas de dotación, abiertamente, como lo denunciaron los mismos ciudadanos, subiendo videos a las redes sociales” (ídem). Se denuncian detenciones ilegales. Las personas empezaron un ‘cacerolazo’. Los periodistas confirmaron intervención militar (ídem).

Los manifestantes piden la renuncia de Molano (ministro de seguridad), de Zapatero (jefe del ejército) y del director de la policía.

En Buga, ciudad del Valle del Cauca, desde las horas de la tarde del jueves 13 de mayo, en Redes sociales, ciudadanos, políticos y periodistas publicaron videos e imágenes en los que se ve cómo miembros del ESMAD recorren los barrios de Buga causando terror entre los ciudadanos. También se registró represión policial en Facatativa, una ciudad cercana a Bogotá.

En Tunja manifestantes feministas y de organizaciones de DDHH marcharon desde la plaza Bolívar hasta la sede de la policía, en donde fueron provocadas y reprimidas por la policía, que preparó un encierro de los manifestantes. Varias mujeres terminaron heridas con cortes profundos en sus cabezas y hay detenidos.

Hubo también represión militar a la guardia campesina en la vía a Sardinata. Las comunidades del oriente colombiano tienen bloqueada la ruta Villavicencio-Bogotá. Más de 2.500 campesinos, indígenas y excombatientes de las Farc marcharon por las calles de Villavicencio (bluradio, 15/5).

En Bogotá, los camioneros bloquean las autopistas de la ciudad. El viernes se sumaron a las protestas más de 2.000 bomberos. En el monumento de los héroes de Bogotá se concentraron cientos de miles de personas. 50 estaciones del Transmilenio están cerradas. En Pereira miles de personas han hecho un plantón en el viaducto. En Medellín los taxistas bloquearon el aeropuerto.

El Paro sigue cada vez con más fuerza en todo el país. La tarea es coordinar todas esas luchas en función de un programa y una nueva dirección del paro. El primer reclamo es que Duque renuncie.

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