Colombia: impasse de las negociaciones

Escribe Emiliano Monge

Los piquetes paralizan el comercio.

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El viernes continuaron las negociaciones entre el CNP y el Gobierno, a pesar de la continuidad de la represión. El gobierno retiró dos reformas (la de salud, el pasado el 19 de mayo, en medio de una movilización multitudinaria); renunciaron dos ministros (el ideólogo de la reforma fiscal y la canciller, apabullada por denuncias internacionales de violaciones a los DDHH), y el jefe de policía de Cali (involucrado en varias masacres). Sin embargo, nada de esto frenó a los manifestantes que siguieron entonando “Duque Chau”, al ritmo de “Bella Ciao”. El gobierno insiste en promover negociaciones “descentralizadas” (por localidades y munipios) que no tiene mayor éxito.

Las negociaciones comenzaron el 10 de mayo y continuaron en las jornadas siguientes. El CNP puso como condición desmilitarizar y poner fin a la represión; el Gobierno reclama el “desbloqueo”. El Comité rechaza desbloquear vías, aunque no refuerza los piquetes.

“Hay coincidencias”

El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Francisco Maltés, planteó que continuarán dialogando con el Ejecutivo nacional, “más allá de lo que pase”; incluso aludió “unos puntos de coincidencia (…).”

Las protestas sociales y la represión se sintieron en Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, entre otras ciudades, así como bloqueos en vías nacionales (Buga-Buenaventura). El 20M, en Bucaramanga hubo seis personas desaparecidas y once detenidas.

El CNP prevé una “caravana de solidaridad” con Cali y el Valle del Cauca, el 25 y 26 de mayo, mientras que para el 28 de mayo, al cumplirse un mes del Paro Nacional, "vamos a preparar y realizar actividades educativas, culturales y de movilización en todo el país". No hizo referencia una huelga general.

El comercio, paralizado por piquetes

En Valle del Cauca, en las bodegas del puerto de Buenaventura (uno de los principales abastecedores del país) hay cargas que no han podido ser enviadas al interior. Las grandes compañías navieras que operan en la ciudad portuaria suspendieron temporalmente sus operaciones (Infobae, ídem). En Buenaventura se mueve el 49% del comercio exterior de Colombia. En 2020, el puerto de Buenaventura movilizó casi 19 millones de toneladas en sus tres terminales portuarias.

En la ruta de Buga-Buenaventura se registran piquetes todos los días, a pesar de la represión policial y la militarización de las vías. “Hemos sido notificados por nuestro agente de Asia que las líneas navieras MSC, CMA, EMC, COSCO, entre otras, no recibirán más carga con destino a Buenaventura, este servicio estará temporalmente suspendido debido al Paro Nacional y razones de orden público”, citaron del comunicado de la compañía Transborder. Suspendieron operaciones la estadounidense C.H. Robinson Worldwide, Maersk, Cosco, Evergreen, Hamburg Sud, MSC. “Durante las manifestaciones, nuestra Terminal TCBUEN enfrentó una situación de violencia sin precedentes que requirió la evacuación del 100 por ciento de nuestro personal por razones de Seguridad”, narra el documento. La rebelión popular en Cali, Yumbo y Buenaventura obligó a una de las principales metalúrgicas, Sidoc S.A., a cesar sus operaciones.

El nuevo ministro de hacienda, Restrepo, señaló que los costos por las protestas superan los 480.000 millones de pesos (más de 130 millones de dólares), según Sputnik (17/5). El Comité Colombiano de Productores de Acero de la ANDI, conformado por Acerías Paz del Río, Gerdau Diaco, Grupo Siderúrgico Reyna, Sidoc y Ternium, empresas que representan el 100% de la producción nacional de acero, reportó que debido a los bloqueos se limitó la producción y hubo pérdidas de 248.000 millones de pesos (portafolio, 21/5). En comercio se registran pérdidas por 880.000 millones de pesos. El sector de la construcción estima una pérdida de más 500.000 millones, mientras que el 84% de los obreros de la construcción viven en situación de vulnerabilidad (situación que se hace extensiva al conjunto del movimiento obrero), debido a la destrucción sistemática de sus ingresos y derechos por parte de los pulpos de la construcción, comercio y exportadoras, que ahora reclaman reprimir a los manifestantes.

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